Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

27 enero, 2016

¿Por qué Acuña debe renunciar ahora?

La noticia, a estas horas, ya está en todas partes. Hay prueba abundante para presentar un caso contra el candidato presidencial Cesar Acuña frente a la Universidad Complutense de Madrid por plagio en su tesis doctoral. Es posible que la Universidad actúe de oficio, y debería apurarse en hacerlo, si quiere salvar su propio prestigio. De probarse la acusación, la tesis sería nula, su título invalidado y su hoja de vida, presentada ante el JNE, falsa. De ser falsa, tendrá que someterse a las consecuencias penales.

La edición digital del diario El País para América lanzó el informe de la periodista peruana Jackeline Fowks quien recogía los hallazgos de dos investigadores peruanos que detectaron que algunos de los párrafos y hasta páginas enteras de la tesis doctoral «Competencia docente y rendimiento académico del estudiante de la Universidad Privada en el Perú» (2009) eran plagiadas. Se trata del ingeniero Luis Veléz y de la antropóloga Sandra Rodríguez, quienes utilizaron la propia cuenta de Scribd del candidato para pasar por diferentes buscadores las 359 páginas de la ya famosa tesis.

El artículo de Fowks (que pueden revisar aquí) http://internacional.elpais.com/internacional/2016/01/27/america/1453853577_345404.html?id_externo_rsoc=TW_CM informa adicionalmente de un trabajo preliminar hecho ayer por un profesor de la PUCP que ha detectado, usando el programa de software «Turnitin», un 80% de texto no citado en las primeras 165 páginas de la tesis, que corresponde a diversas revistas científicas, artículos universitarios, otras tesis, entre otra bibliografía.  Para decirlo en sencillo, un «cut and paste» sofisticado pero fácil de detectar con las herramientas adecuadas.

Hoy el diario El Comercio reporta el mismo ejercicio (con otro programa de software según reportó esta mañana en Buenos Días Perú el sub Director del diario Enrique Pasquel) con resultados similares y hasta peores que los iniciales. No estamos hablando aquí de la omisión de una cita, o un entrecomillado por error. Aquí se ha tenido la desvergüenza de no citar a los autores plagiados por páginas enteras ¡pero ni en la bibliografía general!

¿Por qué esto es grave? Porque plagiar es mentir y robar. Mentir sobre la propia competencia y robar el trabajo y prestigio ajeno. Por ello es severamente sancionado y perseguido en el mundo académico, con mas razón en los niveles mas altos de titulación que una Universidad puede ofrecer.

Acuña puede defenderse – tiene todo el derecho de hacerlo – contratando una auditoría independiente para demostrar que la acusación es falsa. Pero con las modalidades de software justamente desarrolladas por editoriales, universidades y medios de comunicación para desenmascarar a los no pocos impostores, será muy difícil que pueda desmentir lo que estos resultados ya arrojan. A esta hora, pasadas ya 24 desde que se inició el escándalo, nada ha podido decir en su defensa. ¿Confesará – tal vez – que la encargó a un equipo de subordinados que le tendieron esta trampa? ¿Nos contará como copiaba párrafo a párrafo para salir del bulto lo antes posible? ¿Nos dirá que la versión original si tiene las citas y una «mano maléfica» las eliminó? Me muero de ganas de escuchar. Pero creo que se haría un favor si simplemente renuncia a su postulación a la Presidencia. Evitaría, tal vez, el proceso penal por mentir en la hoja de vida.

Un titulo profesional (licenciado) o un grado académico (bachiller, magister, doctor) reconocen una vida dedicada al estudio y esfuerzo académico. El doctorado corona una carrera de títulos progresivos. A nadie, con honradez intelectual, le ha sido fácil ese camino. Por eso nadie tiene derecho a tomar por vanidad, pereza o codicia lo que no le corresponde por esfuerzo. Pasarlo por alto le haría un grave daño moral al sistema universitario y a la moral pública, si es que alguna nos queda. Es verdad «que roba pero hace obra» es una inmoralidad popular, pero que lo sea no es excusa para no levantar la voz, aunque seamos minoría. Tampoco que existan muchos otros plagiarios.

A principios de diciembre, cuando escribí sobre Acuña señalé como uno de los méritos de su biografía el haber superado las carencias de la universidad pública peruana y logrado un título de doctor nada menos que en la prestigiosa Universidad Complutense de Madrid. Tremenda hazaña, conociendo sus orígenes. Lástima que todo fuera parte de un engaño. El mito del emprendedor se cae a pedazos reemplazado por el del criollazo, el vivo, el tramposo.

Según las leyes actuales se requiere el doctorado no sólo para ser Rector, sino también para ser decano. Si se anula el título de Acuña podrá ser propietario, pero no tendrá un pie en la vida académica de sus tres universidades. No necesitaba ningun título para ser Presidente. Ahora, por vanidad, lo puede perder todo.

El candidato de los recursos económicos ilimitados – quién yo apostaba estaría en segunda vuelta por esa razón, dado que ningún otro candidato estaba en posibilidad de igualarlo – debe haber aprendido hoy, a golpes, que no todo está la venta.

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