Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

13 marzo, 2016

Los que se van y los que se irán.

 

A Daniel Urresti lo han tratado pésimo. “Como basura” ha dicho Daniel Abugattas.  Es cierto. Un ex Ministro del Interior (que nunca debió serlo, estando denunciado por asesinato) no se convierte en un excelente candidato presidencial – de un gobierno destruido – por más que  grite mucho e insulte más. Pero, si esa era la decisión del Partido Nacionalista, o mejor dicho de Ollanta Humala y su esposa, debió, por lo menos tratársele con la misma cortesía que se tuvo con el ya olvidado candidato presidencial nacionalista Milton Von Hesse. ¿Qué costaba llamarlo? ¿Por qué ignorarlo? ¿Por qué excluir a Daniel Abugattas – que en un principio había pensado retirarse de la política – de una participación en el CEN que le correspondía? Lo cierto es que Urresti se fue de la campaña, pero no de las primeras planas. Le falta terminar de enfrentar el proceso judicial por el asesinato de Hugo Bustíos.

¿Se irán más? A no dudarlo. La campaña empezó con 21 organizaciones hábiles para postular que vía alianzas se convirtieron en 19 planchas. Hoy, quedan 14 para dos cupos a la segunda vuelta. Se fueron voluntariamente, Castillo y Reggiardo. Por tacha, Guzmán (en reconsideración aún) y por exclusión, Acuña.  Urresti, contra su voluntad, pero con la voluntad del partido.

Suponiendo, en el mejor de los casos, que alguna posibilidad de pasar la valla electoral tiene Fujimori, PPK, Barnechea, Mendoza y tal vez,  García, quedan 9 inscripciones fuera. Muy por debajo del 5% del voto nacional  parlamentario – si es que no se aplica el más exigente 7%, de la nueva ley para los casos de Alianza Popular y  la lista parlamentaria de APP que continuará-  o con dificultades para obtener 6 candidatos ganadores en 6 circunscripciones diferentes.

Los 9, si postulan, pueden perder la inscripción. Si no postulan – con la nueva ley – la pueden salvar para las siguientes elecciones.  De los 9 en peligro, Toledo, Simón y Flores Araoz son dueños de su “franquicia”. Guerra García, Diez Canseco, Cerrón, Santos, Hilario y Olivera son – como Urresti – invitados. El dilema es enorme porque los candidatos parlamentarios ya han gastado y las dirigencias “propietarias” de la inscripción, no quieren perderla. Conseguirla otra vez, es muy difícil. Prevalecerán, cómo en el nacionalismo, los dueños de la pelota.

Más allá del detalle de lo cotidiano, lo que estamos observando es un sistema político que hace agua. Para empezar partidos que nos partidos. Son,  como señala el politólogo Mauricio Zavaleta “coaliciones de independientes” que aglutinan a personas que están por décadas en la política pero en un permanente juego de sillas donde prima el interés individual. De ahí la locura de tener unos supuestos 21 “partidos” habilitados, algunos sobrevivientes de una legislación que, vía alianza, permitía no perder la inscripción sin haber colocado un solo ganador. No hay bases, no hay cuadros, no hay vida partidaria. Sólo la ocupación precaria de un poder político, a su vez, precario.

Para muestra un botón. El Apra, el partido más institucionalizado en teoría, no pudo “traer gente” a una concentración este viernes, cosa que molestó mucho a García. ¿Traer gente? Antes la gente iba sola a escuchar a su líder. ¿Hoy? Hay clientelas, que exigen movilidad, comida, artículos de propaganda y hasta propina, como si fueran los extras de una película de segunda que al día siguiente pueden subir a otro bus a hacer lo mismo. ¿Lo dramático? La nueva ley no permite darles ni un sol en efectivo y el material de propaganda no puede exceder los 19.50 soles.

Este caos sobrevivió 15 años con un mejor JNE y leyes laxas. Hoy han quedado expuestas todas las carencias de un sistema hiper formalista en medio de políticos hiper informales a los que se les ha cambiado, sobre la marcha, algunas reglas de juego. La explosión es inevitable y la catástrofe se avecina al grito de fraude. Porque si se aplica e mismo rigor que a Acuña y a Guzmán, no habrá candidatos.

¿Cuántos más de los que quedan se irán? Mi apuesta es que ocho. Luna de Solidaridad Nacional no puede sacar la lista parlamentaria porque ya gastó mucho. El resto de los chiquitines, se irán.  Y de los 5 primeros, veremos cuantos más echa el JNE. Tienen hasta el día antes de las elecciones, y en el Perú, nunca se sabe nada hasta que no termina todo. Y esto puede terminar muy mal.

Columna Publicada el domingo 13 de marzo del 2016 en el diario La República.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *