Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

23 enero, 2021

Vacunar sin pseudo ciencia

 

Esta semana, cuando el número de hospitalizaciones en camas UCI va al alza y los fallecimientos por Covid crecen, el presidente Sagasti anunció que ya se pactó con dos empresas la compra de vacunas. En concreto, 500,000 personas de la primera línea de atención serán vacunadas para enero. ¿El resto? No hay fechas fijas. Solo la promesa de tener 14 a 15 millones de vacunados para “cuando arrecie el invierno”. Esta claro que, para la mayoría de los peruanos, nada va a cambiar durante el verano, pero la noticia es muy buena. Primero, porque nada había. Segundo, porque marca un camino sin retroceso para contener la enfermedad.

En una situación donde necesitamos con desesperación alguna buena noticia, ha sido un alivio inmenso. Pero, hay preguntas relevantes. La vacuna china solo tiene aprobación de la autoridad sanitaria china. Sería esperable que otras autoridades sanitarias también lo hagan pronto. Es mucho mas cara y requiere dos dosis. Pero tiene la gran ventaja de usar una cadena de frio muy económica. Un cuadro comparativo de precios, costos de distribución y disponibilidad tranquilizarían algunas dudas. De otro lado, los antivacunas y otros cultores de pseudo ciencia, han sido bastante efectivos en impresionar a gente ingenua y de buena voluntad con cuentos fantásticos que van desde el chip hasta la infertilidad. Es urgente una campaña de alfabetización sanitaria.

Nada anticipó el anunció presidencial. El martes, un mensaje sombrío de la ministra Mazzeti ante el congreso, no adelantó nada. Por el contrario, todo estaba en la nebulosa de una negociación desconocida. El domingo anterior, en entrevista en LR, el expresidente Vizcarra reveló lo que había anticipado esta columna: él “no podía comprar lo que no existía”. El pensamiento del burócrata peruano hecho carne. Ahí estaba la madre del cordero.  Resulta aterrador saber que el hoy candidato que promociona el uso de la ivermectina, sin ninguna evidencia científica, haya tenido en sus manos la salud de todos los peruanos.

Lo grave, sin embargo, es que la pandemia no se ha ido. Continua entre nosotros con la presencia de una variante del Covid (hay muchas circulando en el mundo) que, sin ser más letal, es mucho mas contagiosa. La secuencia de esta mutación fue observada en el Reino Unido y se ha expandido hasta tener al sistema sanitario de Londres en colapso. La primera mujer diagnosticada en Lima no es viajera, lo cual indica que la variedad debe haber estado circulando en el Perú hace varias semanas. La ministra, para reforzar la idea de que sus medidas de fin de año fueron excelentes, no pudo echarles la culpa a los viajes, pero logró culpar a la Navidad.

Lo que viene, después de todo lo padecido, es un cambio de enfoque. La mirada punitiva e infantilizadora, es insostenible. ¿No es también pseudo ciencia? Veamos sólo tres ejemplos.  Primero, hay acuerdo universal en que tienes que reducir la aglomeración. Los servicios, de todo tipo, deben estar abiertos en el horario mas extendido posible. ¿No es lo racional? Mas horas de atención = menos gente en el local. ¡Aquí seguimos con toques de queda! Y cada vez que el gobierno quiere hacer populismo, aumenta las horas de cautiverio, incluso días enteros como fueron hasta hace poco los domingos. Segundo, es evidente que el auto familiar es un espacio de transporte más seguro que el transporte publico de pasajeros. Aquí, lo prohíben. Tercero, los espacios abiertos y ventilados son mucho mejores que los espacios cerrados. Aquí prohíben pisar la arena de 3,000 kilómetros de costa. El incumplimiento, felizmente en este caso, es masivo. La gente no quiere morir y va a luchar por el espacio abierto que da la ventaja del verano, mientras el gobierno los quiere encerrados en viviendas hacinadas. Así se contagió el 40% de Lima. ¿No aprenden nada?

Solo por el daño causado a millones de niños encerrados por gusto debe priorizarse a sus maestros en la vacunación. Si el colegio presencial va a regresar, de a pocos, desde marzo, la única forma de lograrlo es insistir en vacunar maestros cuanto antes. No hay aún vacuna pediátrica pero esa medida regresa a los niños al colegio, uno de los espacios más añorados y golpeados de la pandemia. La reconstrucción emocional del país debe empezar por ellos.

Columna publicada el domingo 10 de enero del año 2021 en el diario La República

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