Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

12 junio, 2019

Cierra la puerta que yo ya entre

C

-“¡Una cocina Surge al que me trae la partida de nacimiento de su abuelita!” – gritaba Augusto Ferrando a la audiencia en vivo que abarrotaba la gradería del estudio de Panamericana Televisión desde donde se emitía cada sábado “Trampolín a la fama”. El público reía. A pesar de que cada uno trataba de llevar a mano las cosas más insólitas era imposible adivinar lo que don Augusto pediría. La única manera de ganar el premio era un golpe de suerte loca o que el conductor pidiera algo más simple de tener consigo. No siempre ocurría. Pero la falsa sensación del premio concedido (todos creían que estaban en igual de condiciones de ganarlo, incluyendo a los entonces millones de televidentes) prevalecía.

Esta semana el Presidente Vizcarra emuló a don Augusto. –“¡Entra al Perú aquel que me traiga un pasaporte venezolano!”- ha dicho mientras deportaban a una cincuentena de venezolanos con antecedentes penales. – ¡Pasaportes venezolanos con visa peruana! – remarcó para que no quede duda. La tribuna aplaude, la audiencia ruge. Solo hay un problema. Como la partida de nacimiento de la abuelita, esta puede existir, pero nadie tiene acceso a ella. La cancillería peruana sabe que conseguir un pasaporte en Venezuela (salvo que seas parte del cogollo de Maduro) es casi imposible. Son escasos y su trámite cuesta miles de dólares. No funciona como funciona en una democracia. Es más fácil ganarte la cocina Surge que lograr tener uno. En la desesperación, el Presidente Guaido acaba de prorrogar automáticamente los que existen regados por el mundo entero y están vencidos. El gobierno chavista no los quiere ni renovar.

El gobierno peruano se ha montado en el peor de los populismos para, a base de mentiras inhumanas, alimentar la xenofobia que nos ésta devorando como sociedad. La excusa es el “orden”. Nada más falso. Es un requisito que suena bien para la platea (que no sabe o no quiere entender lo que pasa en Venezuela) pero que él Presidente si sabe que es de imposible cumplimiento. Los más sinceros, los que quieren la prohibición sin maquillaje dicen “son muchos”. Los mismo decían los alemanes de los judíos en la Alemania Nazi. “Nos quitan los trabajos formales” argumentan otros. ¿Si? ¿Con 80% de la PEA informal? La migración con mano de obra calificada siempre aporta al crecimiento del PBI. Nunca es al revés.

“Han incrementado la inseguridad ciudadana”. Este es el reciente psicosocial montado por el Ministro del Interior con un doble propósito. De un lado, la excusa perfecta para justificar su incompetencia. ¿Qué mejor que el enemigo extranjero? Como cualquier demagogo sabe, esa no tiene pierde.  De otro lado, alimenta los odios de una masa irracional que no entiende de números, cuadros, estadísticas o razones que le prueban que la criminalidad venezolana es ínfima para el número de migrantes. No pasan los detenidos de 400 para una migración de 800,000 personas. Si la preocupación fuera real, ¿por qué no mira a los colombianos? Hay más de 500 detenidos con una migración diminuta.

¿Puede el pasaporte y un visado detener a un delincuente? No. En el caso venezolano son los que más aptos en contactos y recursos para conseguirlo. ¿Nunca ha habido orden en la migración venezolana? Falso. Para conseguir el Permiso de Permanencia Temporal se exigía una certificación de antecedentes de Interpol, un mecanismo mucho más eficaz.

Tres millones de peruanos viven el exterior. Millones han migrado del campo a la ciudad, de la provincia a la capital. Con esa experiencia, ¿no podemos tratar con humanidad a los que vienen? Parece que no. El mensaje xenófobo es bien claro: “cierra la puerta que yo ya entre”. Qué vergüenza.

Columna publicada el domingo 9 de junio del año 2019 en el diario La República.

 

 

 

 

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