Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

7 diciembre, 2018

¿Qué pasa en la PUCP?

Primero, revelar el conflicto de interés. Soy exalumna de la PUCP, como lo son muchos miembros de mi familia. Mi esposo, mis cuñados, mis suegros, mi hermana y dos hijas. Eso sin contar primos, sobrinos, tíos. Soy madre de familia de una alumna de la PUCP y además soy docente desde hace 5 años ,cuando fui vetada en la televisión, como profesora contratada a tiempo parcial. Esta página tiene publicidad de la PUCP y he conducido varios programas para TV PUCP. Actualmente conduzco Sin Pauta que se graba todos los jueves y cuyo producto se cuelga semanalmente en esta misma página.

Como es evidente mi relación con la PUCP es muy antigua. Empezó en 1981 y me es imposible ser mezquina con un centro de estudios que me dio las mejores cosas que alguien puede desear: una familia, una profesión y los mejores amigos.

Sé perfectamente lo que cuesta la universidad porque mis padres pagaron mi educación y porque yo trabajo muy duro para pagar la de mis hijos. Conozco todas las posibilidades de obtener facilidades de pago porque las he tramitado para mí o he ayudado a amigas a tramitarlas. No es fácil obtenerlas, pero si se siguen los procedimientos se puede encontrar un camino.

La PUCP dista mucho de la perfección. Todavía no está entra las 100 mejores universidades del mundo y está muy lejos de estar entre las 10 primeras de América Latina pese a que algunas encuestas la colocan como la mejor del Perú. Como egresada me preocupa que se mantengan o se mejoren continuamente los estándares de calidad porque de eso depende el valor de nuestro título. Para que eso suceda se necesita inversión en infraestructura y talento humano. Eso, nos guste o no, cuesta y alguien lo tiene que pagar.

Esta semana, como nunca antes me ha pasado, he recibido docenas de insultos, incluso de personas que aprecio, a las que he tenido que bloquear de mis redes sociales,  y he leído los peores adjetivos de la universidad y de sus autoridades. ¿Qué pasó? Como me ha sucedido en otras oportunidades, he recordado que los derechos tienen límites y que la violencia incluye la apropiación del espacio público. Eso es, para algunos, imperdonable. En eso, lo siento, no voy a cambiar de conducta para satisfacerlos. Participo en movilizaciones pacíficas pero jamás le impediría el libre tránsito a nadie.

Lo que debe hacer un periodista es, más allá de toda carga emocional, buscar la verdad. Hacer la preguntas y dar a conocer la historia. Recogiendo todas las dudas, todos los adjetivos, insultos y preocupaciones sinceras que he leído, elaboré un cuestionario que pretende ir al origen del problema y sus actuales consecuencias ¿Por qué la PUCP incumplió la ley desde el 2012 respecto al monto máximo a cobrarse por moras? ¿Qué ocasionó la devolución? ¿Quién financia la universidad privada? ¿Puede ser gratuita o semigratuita para todos? ¿Es sostenible si la ley permite juntar todos los pagos en dos cuotas al año?

El rector de la PUCP, Marcial Rubio Correa – otro disclosure, fue mi profesor en Derecho – me dio una larga entrevista en donde hablamos sin gritos y con respeto de un tema que lamentablemente ha sido muy opaco en la PUCP: el dinero. Con más transparencia y comunicación mucho se hubiera entendido oportunamente. En eso, la dirigencia estudiantil también tiene una responsabilidad. Debe informarse e informar a sus representados con la verdad completa y guiarlos a la protesta sin instigarlos al delito por desconocimiento o negligencia.

Las respuestas del rector pueden ser insatisfactorias o satisfactorias. Las decisiones que tomó, aceptables o inaceptables. Eso le toca juzgarlo a cada uno. Yo solo me ocupo de las preguntas y no se negó a responder ninguna. Rescato que tuvo el valor de contar una historia muy compleja donde nada es blanco o negro y donde es imprescindible regresar al contexto histórico del 2012, donde la PUCP se jugaba su existencia.

Les rogaría a los que van a opinar que primero la vean completa.

 

https://www.youtube.com/watch?v=lr2Ofd77ct8&t=62s

 

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