Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

16 julio, 2018

Cuestión de confianza

Si la corrupción judicial y política fuera un terremoto de grado nueve, su epicentro estaría en el Callao. ¿Qué tienen en común los jueces Ríos e Hinostroza? ¿el Ministro Heresi, el congresista fujimorista Villavicencio, el empresario Antonio Camayo y los asesores que desfilan en lumpenescas conversaciones? La hemorragia de audios (ya pasamos los 30, entre los publicados por IDL Reporteros, Panorama y La República) tienen como protagonistas a personajes que son o fueron servidores públicos en el Callao; que hacen o hicieron “negocios” en el Callao y, desde esa plataforma de poder fueron saltando, como ondas sísmicas a Lima y a todo el país para traficar toda clase de favores. ¿Faltan algunos? Muchos, porque es evidente que esto recién empieza.

No deja de ser importante de anotar qué, si la epidemia viene del Callao, su cura también. Una fiscal, Rocío Sánchez; un juez de investigación preparatoria, Roque Huamancóndor; y un puñado de policías comprometidos, han podido develar ante el país el caso más grande de tráfico de influencias en lo que va del siglo. Perseguían hampones. Se encontraron con sus jueces superiores. Lo valiente es que no miraron para otro lado. Sin más que el sentido del deber, continuaron el trabajo que no sólo trata de escuchas legales. Hay seguimiento físico, fotografías en restaurantes, paciente trabajo policial que permite ponerle nombre a cada voz. ¿Tenía que filtrarse parte a la prensa? Si querían salvar su investigación y sus vidas, no quedaba otra.

Como es natural, el fujimorismo –  y sus no pocos aliados – ha tenido la reacción esperada. Se están comportando como parte de la banda. Esa forma de administrar justicia y traficar toda clases de favores no es una creación reciente. Es un modo de vida, en el que, los que se sienten cómodos tienden a juntarse, replegarse o agredir de forma coordinada. Hace una semana decían que era chuponeo ilegal para desacreditar a Gustavo Gorriti y a todo el equipo de IDL. Luego, comenzó la coacción fiscal (el miedo se les huele a kilómetros) aparejada de la verborrea que pretende amedrentar. A más amenazas, más audios ha sido un método exitoso para ponerlos a temblar.

A pesar de la “señora K”, los “10 verdecitos”, las “dos lucas cholas”, la “enderezada”, los “hermanitos pe” y las jaranas; a pesar de los violadores de niñas impunes, los lavadores de activos aliviados, a pesar de todo el asco, he empezado a escuchar cada audio con esperanza. Cada renuncia, cada golpe, cada destape, nos pone más cerca de un cambio.

Hace una semana nadie sabía que era el CNM. Hoy, todo el Perú comenta lo que sucede en ese antro. El anonimato de jueces y fiscales ha desaparecido. Ocupan las notas abridoras. ¿Cuándo ha pasado esto antes? Hay un país que quiere saber y que quiere justicia. La pide a gritos. Se hartó de no tenerla.  Si el Presidente Vizcarra entiende la oportunidad que se ha abierto y conecta con la indignación y demanda ciudadana, otro puede ser nuestro destino. Así de grande es el momento.

La iniciativa de una comisión de propuestas de reforma judicial es buena. Servirá a futuro, para construir un sistema de justicia. Pero hoy lo urgente es limpiar la tierra. Sin esa limpieza de los cimientos, nada sólido se puede construir encima. Por eso, los 7 miembros del CNM y sus accesitarios tienen que irse. El personal administrativo, liquidarse, porque esas son las venas por donde corre la cutra.  ¿Cómo hacerlo si ellos no renuncian y el fujimorismo los protege diciendo que “sólo son dos” los implicados? No le queda otra al Presidente Vizcarra que convocar a Legislatura Extraordinaria con agenda de punto único formalizando un pedido que ya hizo: la remoción total del CNM por falta grave en aplicación del artículo 157 de la Constitución. Por serlo o por permitirlo.  Villanueva debe ir a presentar la moción y hacer cuestión de confianza de ella. Si el Congreso no la aprueba, cae el gabinete, pero esta vez, el Presidente Vizcarra queda habilitado para disolver el Congreso. Puestos en este trance, no tengo duda que se removerá a todo el CNM.

El Presidente Vizcarra no busca confrontaciones. Eso, él lo reconoce. Pero, ha hecho saber que, a diferencia de Kuczynski, no les huye. Si tiene que dar pelea, la dará. Lo ha hecho con la ley de supervisión de cooperativas, lo ésta haciendo en el TC con la ley mordaza y lo ha demostrado expectorando en segundos a su ministro de justicia, Salvador Heresi, cuyo rol protagónico en un audio no deja duda de sus deudas. Sin embargo, ¿lo acompaña Cesar Villanueva? No ha intervenido públicamente en la salida de Heresi. ¿Tiene algún temor no manifestado? ¿Se olvidó de contar algo cómo le sucedió a su ex ministro?

No puede dejar de anotarse que de esta Corte Suprema nada se puede esperar. Si su reacción es mandar de vacaciones a Hinostroza y cambiarlo de sala, ¿qué propuesta va a dar Duberli Rodríguez que andaba de jarana en jarana y en muy malas juntas?

Columna Publicada el domingo 15 de julio del 2018 en el diario La República

 

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