Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

14 junio, 2018

¿Estabilidad laboral o informalidad, delincuencia, esclavitud y muerte?

Es hora de un “Youthquake

Por Eduardo Arnillas, columnista invitado.

¿Qué parte de estas imágenes no entendimos?

¿No ha sido suficiente la espantosa muerte de Jovi Herrera y José Luis Huamán encerrados en un contenedor de metal en Las Malvinas?, ¿es ése el futuro que les damos a nuestros hijos?, ¿que trabajen en la informalidad y sean tratados como esclavos? No se confundan, estos no son “empresarios” son un grupo de informales convertidos en delincuentes, esclavizan a los trabajadores y son finalmente homicidas por negligencia ¿y nosotros podemos dormir tranquilos?

Pero analicemos algunos de los verdaderos casos de éxito

1.Exportación de prendas de vestir

De los US$ 76,000 millones (US$ 76 billones) que EEUU importó en prendas de vestir durante el 2017, US$ 37 billones fueron en prendas 100% algodón y el ranking por países es el siguiente:

 

Si ordenamos las exportaciones de prendas de vestir por el precio unitario del “metro cuadrado equivalente” (siglas en inglés: SME que permite comparar a los países), nos encontramos con el siguiente asombroso resultado:

 

 

El Perú es el primer exportador del mundo de prendas de vestir de algodón de alto valor agregado. Seamos claros, somos los mejores. Vendemos a Lacoste, Hugo Boss, Giorgio Armani, Polo Ralph Lauren, Nike, Burberry, Life is Good, Land´s End, Calvin Klein, Under Armour, entre otras marcas de lujo.

¿Cómo ha sido posible este extraordinario resultado? Y cuidado con el mito: “por el excelente algodón peruano”. Todo lo contrario, el algodón peruano es de una calidad muy buena, pero es escaso y caro y, por lo tanto, es a pesar del algodón peruano que hemos sido capaces de generar este alto valor agregado. Somos los mejores por una combinación correcta de: (i) alta tecnología y (ii) elevada productividad de la mano de obra en el sector textil. Todo ello a pesar de la baja productividad del Perú como país. Es el resultado de un correcto “pacto social” entre los emprendedores textiles y los trabajadores textiles.

2. Exportación de productos agroindustriales

Somos el primer exportador del mundo de espárragos y de banano orgánico; el 2° en paltas y alcachofas y para el 2023 proyectamos ser el 2° exportador del mundo en mangos y arándanos y 3° en uvas.

Este fabuloso resultado, además de combinar alta tecnología y elevada productividad de la mano de obra del sector, tiene una ventaja competitiva en la tierra y el clima de la costa peruana. Gracias a la agroexportación, departamentos como Ica, por ejemplo, alcanzan niveles de pleno empleo formal.

Ahora bien, ¿qué tienen en común las exportaciones de prendas de vestir y las agroexportaciones?

¡La flexibilidad laboral!

Y esto coincide con un concepto que se puso de moda en nuestra sociedad hace poco, pero que en realidad viene de la antigua Grecia: “Lo único permanente es el cambio”, es decir: “lo único estable es lo flexible”.

Mientras tanto muchos líderes políticos, gremiales, mediáticos, congresistas y otros, proponen absurdos como:

  • Hay que preservar la estabilidad laboral” ¿estabilidad? Señores el mundo está siendo más disruptivo que nunca. La globalización y el Internet (Google, Facebook, Amazon, Apple, Twitter, Samsung, Uber, Airbnb, otros) han cambiado y seguirán cambiando todas las reglas de juego, todos los negocios y, por tanto, todos los puestos de trabajo. Muchas son las oportunidades que el Perú debería aprovechar usando el Internet (como en educación, por ejemplo) para cerrar la brecha de infraestructura.
  • Hay que promover el empleo juvenil, daremos facilidad para contratar y que el estado subvencione los sobrecostos laborales”, ¿entonces hay sobrecostos laborales? ¿y para evitarlos hay que subvencionar? ¿y por qué no revisamos y flexibilizamos los sobrecostos laborales en lugar de subvencionarlos? el mundo está yendo por otro lado y muy rápido.
  • Hay que crear un seguro de desempleo”, ¿qué seguro de desempleo vamos a crear si no podemos generar empleo? Una vez creado esto tendría sentido.

Absurdos como éstos solo significa condenar a nuestros hijos a la ignorancia y la miseria.

Una vez más los líderes políticos le dan demagógica y populista espalda a la realidad.

¿Y además quiénes somos nosotros para decir que nuestros hijos quieren estabilidad laboral?, lo que los jóvenes quieren es:

En primer lugar, conseguir un trabajo digno, además, horarios flexibles, emprender negocios, aventurarse en “start-ups”, aprender en un trabajo, cambiarse a otro, viajar.

Los jóvenes privilegian el cuidado del medio ambiente, la ecología y quieren trabajar libremente en empresas que tengan esos valores y necesitan oportunidades de trabajo formales y seguras.

Lo que los jóvenes necesitan son oportunidades laborales, no estabilidad laboral; necesitan que los dejemos ser libres y no que les pongamos obstáculos, que no los empujemos a la informalidad y a la delincuencia.

Tenemos que entender que la “estabilidad laboral” significa la “oportunidad de encontrar trabajo siempre.

El mejor ejemplo lo dan los anglosajones con la crisis financiera del 2008/2009 -originada en el sistema financiero de EEUU- ¿por qué a los pocos años de la crisis el desempleo en EEUU y el Reino Unido se redujo a solo 5% (considerado pleno empleo) mientras que en España llegó a 25% (y 50% en el caso de los jóvenes)? las rigideces laborales en España empujaron a sus jóvenes (y a algunos no tan jóvenes) a dejar su país –y nos consta, hay muchos españoles y bastantes de ellos bien calificados en Perú. Las flexibilidades laborales de Inglaterra, Estados Unidos, Australia y de varios otros países con regímenes laborales flexibles les permiten recuperarse pronto y llegar al pleno empleo formal y seguro. Y son economías donde todos pagan impuestos.

En el 2017 se cumplieron los 100 años de la revolución Bolchevique en la que desaparece el imperio Ruso (los Zares) y a los pocos años se crearía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Rusia no festejó su aniversario. Mientras tanto Finlandia sí celebró sus 100 años de independencia, liberándose justamente de los soviéticos y ¡vaya que los finlandeses viven mucho mejor que los rusos!

Este 2018 se cumplirán los 50 años del golpe de estado que dio en el Perú el general Juan Velasco Alvarado responsable de implementar el equivocado concepto de estabilidad laboral, luego refrendado por el nefasto primer gobierno de Alan García. ¿Por qué no aprovechamos para (i) no celebrarlo y (ii) desterrar de una vez por todas el concepto de estabilidad laboral absoluta que es la peor tara que arrastramos desde hace 50 años?

Logramos vencer al terrorismo y a la crisis económica, hoy tenemos nuevos retos frente a la informalidad, corrupción y delincuencia. El equivocado concepto de la estabilidad laboral es la principal causa de no poder resolver los peores males de nuestra sociedad.

Regresando a los comprobados éxitos peruanos (textil y agroexportador) dos datos adicionales (i) la prestigiosa marca “LACOSTE” tiene solo tres plataformas (oficinas centrales) en el mundo: Francia, China y Perú. Dentro del ranking de “Top 5” fábricas en el mundo de prendas de algodón de LACOSTE, hay dos empresas peruanas (sí, dos empresas peruanas dentro de las 5 mejores fábricas del mundo). Una fundada en 1965 (hace 53 años) y la otra fundada en 1987 (hace 31 años). ¿Alguna duda que estabilidad laboral significa “la oportunidad de encontrar trabajo para siempre”? Estas dos empresas, hace décadas que generan unos 5,000 empleos directos con trabajadores que han tenido trabajo estable por muchos años, han educado a sus hijos y se han jubilado con todos sus derechos laborales; (ii) según información de la SUNAT el Perú exporta frutas y hortalizas frescas a más de 90 países en los cinco continentes generando empleo a 809,000 personas.

Es decir, somos capaces de producir vestido y alimento para las mejores marcas del mundo, pero no somos capaces de generar trabajo para dar vestido y alimento a nuestro propio pueblo, ¡qué vergüenza!

De acuerdo con Apoyo Consultoría en la cadena textil hay 140,000 empleos directos en los productores de fibra; 30,000 en diseño y 230,000 en confecciones; un total de 400,000 personas, pero aún con un alto índice de informalidad en el mercado local. Los exportadores en cambio son 100% formales y con la flexibilidad laboral requerida este sector en su conjunto podría generar 200,000 empleos formales al año.

Recordemos que la Población Económicamente Activa (PEA) en el Perú es de 16 millones de personas de las cuales 11´644,700 (INEI 2015) laboran en el sector informal y sólo 4´288,000 en el sector formal. Dicho de otra manera, solo agroindustria y textil -que además promueven la verdadera descentralización- prácticamente generan 1´000,000 de puestos de trabajo formales o ¡casi la cuarta parte del empleo formal en el Perú!

El “Ministerio del Trabajo y Promoción del Empleo” lo debemos reemplazar por el “Ministerio de la Formalidad y la Seguridad de los Trabajadores”. Es ridículo que los peruanos nos sintamos orgullosos porque hace como 20 años que nuestro PBI crece a tasas de más de 6% al año y nuestro nivel de informalidad ¡sigue en 73%! ¿Hay alguna probabilidad que le demos educación, salud, seguridad y facilidades para vivienda a los peruanos teniendo tanta informalidad? ¡Ninguna!

Por favor, es momento de un cambio radical en nuestra interpretación de lo que debemos entender por estabilidad laboral, es el momento de un “Youthquake” (elegida por el diccionario de Oxford como la palabra del año 2017) y definida como: “un significativo cambio cultural, político o social por el surgimiento de acciones o influencia de gente joven”. Y son los jóvenes los que deben elevar la voz porque nuestros políticos tradicionales no lo entienden y no lo van a entender. ¡Necesitamos un terremoto de juventud!

 

Eduardo Arnillas es economista de la Pontificia Universidad Católica y tiene un Sloan Master en London Business School. Tiene mas de 30 años de experiencia como empresario en el sector exportador textil del Perú.

 

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