Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

22 junio, 2017

Manicomio

Ilustración de Guillermo Figueroa
Ilustración de Guillermo Figueroa

¿Todos se volvieron locos?

Al día siguiente de expulsado el Ministro Thorne por un Congreso opositor, rabioso y mediocre,  y en plena interpelación a Basombrio, vuelve, por enésima vez, el tema del indulto.

En el Primer Acto el Congresista Viera, en RPP, anuncia conversaciones para formar la “Bancada de la Gobernabilidad” una vez que – espera – el TC declaré inconstitucional la “Ley Antitransfugismo”. La supuesta bancada se formaría con Kenyi y otros fujimoristas huyendo de Fuerza Popular.  Parecía el inicio del desbande favorable al Ejecutivo a cambio de un módico precio: el indulto a Alberto Fujimori.  Sin embargo a los pocos minutos Kenji lo negó todo. No abandonaba Fuerza Popular pero haría “todo” para sacar a su padre de la cárcel. La guerra tuitera empezó temprano.

En el Segundo Acto aparece una crónica en The Economist, muy descriptiva del momento político.  Su autor, el periodista Michael Reid, incluye una cita textual del Presidente sobre el indulto a Fujimori: “El tiempo de hacerlo es ahora”.

Veloz, Kenji Fujimori agradeció por twitter al Presidente y las redes ardieron. Repasamos lo que ya hemos explicado tantas veces. Si Kuczynski indulta a Fujimori lo hará violando la ley peruana que prohíbe el indulto por secuestro (casos Gorriti y Dyer) y la jurisprudencia de la CIDH que prohíbe el indulto por graves violaciones a derecho humanos como secuestro, tortura, asesinato y desaparición (Grupo Colina) Si Fujimori sale libre, PPK será juzgado y condenado en su vejez por la CIDH.  ¿Eso quieren los que le aconsejan que lo haga?

La única posibilidad humanitaria es que Alberto Fujimori este gravemente enfermo o moribundo. No lo ésta.

En el Tercer Acto aparece Keiko Fujimori, al que el hermano menor robo escena, y no dispuesta a parecer una mala hija se lanzó a exigir un indulto que tanto ella como el Presidente juraron que no darían durante la campaña. No agradece al Presidente, ¡lo conmina!

Llegando a Ayacucho Kuczynski le bajo el tono a la oferta. Era otra, respecto a la entrevista de The Economist. “Se verá con tranquilidad” dijo luego del escándalo. No lo descarta, pero le quita la urgencia. Es decir, alarga un mensaje ambiguo y destructivo creyendo que es la panacea universal. ¡Que desastre!

Y así se cierra esta tragicomedia de frases abiertas y mal elaboradas, una vez más. En este ciclo de ofertas y rechazos insoportables, ya he perdido la cuenta de los episodios que tiene esta saga indultadora.

PPK no puede indultar. Que lo repita mil veces. Primero porque será juzgado por violar el Estado de Derecho y segundo porque politícamente no saca nada.  El fujimorismo de Keiko nada le dará – ella no quiere a su padre afuera antes del 2021 aunque a último minuto diga la contrario en competencia con Kenji – y sólo logrará enervar más a sus votantes que están hartos de su debilidad. Lo consideraran un traidor y marcharan, hombro con hombro, con los fujimoristas para lograr su vacancia.

¿Tan locos asesores se puede tener? ¿A quién escucha PPK?

 

 

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