Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

13 junio, 2017

Otra interrupción, por favor

El destino del país no está sólo en manos de Keiko Fujimori. Su poder en el Congreso es absoluto pero, fuera de esos confines, es tan limitado como lo permita el Presidente. El problema está en qué desde el primer día, Kuczynski se equivocó al definir su estrategia y le entregó más poder del que debía tener. Creyó que la colaboración era el camino y descartó la confrontación. Grave error que ya le costó dos buenos Ministros. Ahora el Presidente del Perú está atrapado en una indefinición que lo hace decir y desdecirse a cada paso.

El problema es que en medio de esta bronca política estamos todos los peruanos. Esperando más trabajo, más oportunidades, que no llegan. Y no llegan porque la inversión pública esta acorralada y la inversión privada esta espantada. Sin inversión no hay crecimiento, sin crecimiento no hay desarrollo, sin desarrollo no hay prosperidad para más peruanos. Las cadenas virtuosas de la economía se estacan cuando nadie invierte nada y vivimos de “la resaca de lo vivido”. Para los peruanos no es difícil entender de economía, de lo que funciona o no funciona, a lo que hay que estar atentos, ¿Saben por qué? Porque somos sobrevivientes de profundas crisis económicas, de hipeinflaciones, de control de precios, de impuestos abusivos, de mercados cerrados. Lo hemos visto todo y sabemos cuándo las cosas vienen mal.  Siento ser pesimista pero si no hay un cambio radical, vamos a estrellarnos con un país estancando.

La bronca Fujimori/Kuczynski tiene, como debe ser, dos partes y ambas tienen responsabilidad. El problema es que ambas están sacrificando al pueblo. Si Fujimori continúa boicoteando las posibilidades de crecimiento del país el Presidente tiene la obligación de salir del mundo de fantasía en el que parece estar y tomar uno de dos caminos políticos bien definidos.

El primero, busca la conciliación absoluta. Indulto para Alberto Fujimori, gabinete compuesto por fujimoristas y un gobierno comprometido con la promoción de la figura de Keiko Fujimori para el 2021. Un cogobierno que sólo salpique lo positivo para la candidata y que asuma el pasivo en la figura del Presidente. Con esto, dice, por ejemplo, Fernando Rospigliosi, se alcanzaría una paz de cuatro años que permita gobernar.

El segundo, harto ya de todas las inútiles ofrendas públicas (Defensoría, Sunat, etcétera ) y de todos los agravios en respuesta (interpelaciones, censura, derogatorias, encubrimiento del Contralor) va a la confrontación. Ante la posibilidad de la censura del Ministro Basombrio se plantea una cuestión de confianza. Si se va Zavala, se nombra a un Primer Ministro que – a la inversa del anterior – sea capaz de pelear con la oposición. Si se censura a Thorne, mejor. Se plantea la segunda cuestión de confianza. Van dos gabinetes y se convoca a elecciones parlamentarias, cosa que no va a suceder porque lo único que quieren los congresistas es seguirlo siendo. La posibilidad de seguir censurando se acaba y con eso retorna la estabilidad política a los gabinetes.

Ambas opciones son muy arriesgadas. Pero prefiero la segunda. La primera me parece una traición al votante de PPK y el indulto (sin causal humanitaria por grave enfermedad) sería rápidamente cuestionado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Además, lo más probable es que Keiko Fujimori no desee, por ahora, la libertad de su padre, aun un potencial competidor. Ella ha elegido la estrategia de la confrontación y no la va a cambiar por más buenas intenciones y trato de reina le dispense el Presidente.  Si PPK indulta a Alberto Fujimori creo que Keiko buscará con mayor avidez su vacancia.

¿Qué hará el Presidente que no le gusta pelear con nadie? Difícil de predecir, pero sé que el indulto no humanitario ya salió de la mesa. Enhorabuena. Si es así, no lo queda sino defender a sus Ministros y dar pelea. Que sepa que un nuevo Saavedra no se lo va a perdonar la opinión pública que lo último que tolera es un Presidente débil, acobardado y acorralado por fuerzas corruptas ante las que inclina la cabeza por comodidad, minutos antes de ser vacado.

 

 

 

 

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