Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

26 abril, 2017

Los Humala chuponeados ¿legalmente?

Foto: La República
Foto: La República

 

Los Humala son un imán para las audiencias y las novedades en la telenovela de su posible carcelería enloquece, al punto que, un análisis cuantitativo de portadas dedicadas a Nadine Heredia, determinaría que la prensa perdió todo el sentido de proporción en su caso. Sin embargo, y a pesar del entusiasmo mediático por verla presa, van más de dos años de investigación y el Fiscal Juárez no logra formular siquiera una acusación o derivar el expediente a otra fiscalía, si es que no encuentra pruebas de lavado de activos pero si de otros posibles delitos. En todo caso, los Humala afrontan 12 investigaciones en paralelo por los hechos más variados. Pero de los juicios, aún no hay nada más que alharaca en torno a medidas preventivas solicitadas una y otra vez.

Sin embargo, por fin tenemos algo que parece noticia por sus elementos novedosos. América TV y hoy el diario La República informan que durante los años 2010 a 2011, Ollanta Humala, su esposa y su cuñado fueron sujetos de interceptación telefónica autorizada por un juez. Para hacer esto debe existir una causa. Estos mismos medios informan que el juez autorizó el chuponeo en el marco de una investigación de terrorismo y narcotráfico que involucraba al “Camarada Artemio” y a la entonces congresista Nancy Obregón, que termino siendo condenada. Nada que objetar a la investigación, salvo un detalle importante: ¿qué tenían que ver los Humala con Artemio?

En el año 2010 Humala era candidato a la Presidencia de la República. Enemigo del entonces Presidente García, éste había asegurado ante una audiencia empresarial que él no podía poner al ganador de las de elecciones presidenciales del 2011 pero que si podía evitar que alguien gané. La alusión a Humala y a su derrota el 2006 era obvia. En ese entonces, Humala era la bestia negra del empresariado – un chavista, socialista, velasquista – y cualquier cosa que se hiciera por detenerlo – aunque constituyeran graves faltas éticas – estaba justificado. El resultado para los que trataron de ser justos, sobre todo en televisión, quedo para la historia. Nos botaron a todos.

Es en ese contexto en que se graba a Humala y allegados. Nadie lo supo hasta ayer. 7 años después. ¿Un hombre que como militar mató terroristas tenía tratos con el “Camarada Artemio”? Ningún juez admitiría esa hipótesis. No tiene ningún sentido y la justicia nunca le abrió proceso por esa causa. ¿Por qué entonces se grabó a Humala? Creo que la respuesta es obvia. Como con Lourdes Flores el 2010, se estaba buscando material para hacerle daño en la elección. Cómo no se encontró, el material se archivó. A eso, habrá que investigarlo, se prestaron operadores del sistema judicial que por 7 años permanecieron en el anonimato.

Es muy grave que se grabe a un candidato presidencial en unas elecciones que pretenden ser limpias. Sobre esto habrá responsables.

Pero, ¿y si el material contiene evidencias de delito? Esto es posible.  Sin embargo, la pregunta cae en el acto, ¿por qué lo han guardado siete años? ¿Estaban esperando la prescripción del delito de interceptación telefónica irregular? No se me ocurre otra razón para no haber aportado este material al proceso cuando se inició o  cuando se detectaron los delitos el mismo año 2010 o el 2011.

Lo concreto es que un candidato presidencial fue chuponeado con orden judicial durante el gobierno de García sin que exista relación causal con el delito y las personas que se investigaban. Artemio fue la excusa para abrir la puerta.

Reitero que Nadine Heredia le ha mentido a la audiencia y a los periodistas muchas veces, aunque ante la justicia tiene un comportamiento ejemplar. Lo único que podemos concluir es que no abandonará esa conducta, ratificada con el respaldo de su esposo. También es cierto que sus gastos de campaña – como en el caso de sus contendores – no pueden justificarse en la documentación oficial presentada ni el 2006, ni el 2011. Sin embargo, ser mentirosa, chinche, arribista o antipática no es delito. Tampoco lo es recibir y disponer libremente de donaciones de campaña. Si fuera delito, cualquiera de estas conductas, la cárcel reventaría de gente.

Lo que sí es delito es la interceptación telefónica, qué bajo el manto de una aparente legalidad, se hace al candidato que no gusta al poder de turno. Sabiendo el origen ¿podrá usar este material el fiscal Juarez?

No se pierdan los próximos capítulos de esta novela que viene con un alargue de 180 episodios, probablemente uno por audio. Será entretenimiento morboso, no lo duden.

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