Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

24 marzo, 2017

Informar y contar historias en la era digital

Cátedra Vargas Llosa – Jueves 23 de Marzo del 2017

Dejo aquí la presentación que hice ayer. Fue mucha mas gente de la esperada al Centro Cultural de la PUCP y eso me pareció un tremendo éxito para un evento como este. Los anfitriones magníficos y mis compañeros de panel, un placer de escuchar. Sólo tengo mi texto y por ello, esto es lo que puedo compartir.

Buenas Noches a todos.

Muchas Gracias a la Cátedra Vargas Llosa por la invitación a este panel.

Empezaré por hacer una confesión. Hace muy pocos años, el mundo digital me era muy lejano. Siempre fui una consumidora de noticias digitales, pero no imaginaba que podía producirlas, ni mucho menos contar historias en una plataforma web. Sin embargo, en mi caso, ese mundo – algunas veces tan incomprendido, como criticado – fue el que vino en mi rescate en momentos en que la prensa tradicional me echo de todas partes. Por eso me gustaría hacerle hoy un poco de justicia al hablar de sus beneficios y, por cierto, de sus actuales limitaciones.

Mi primera incursión, con titularidad propia, en el mundo digital empezó cuando abrí una cuenta de twitter en el año 2010 por sugerencia de Marcos Sifuentes y de José Alejandro Godoy. No tenía mucha idea de para que podía servir. Hoy, con más de 2,200,000 seguidores se ha vuelto un vehículo de transmisión de información que puede superar con ventaja la tradicional inmediatez de la radio. Nada hay más inmediato que un anuncio oficial por twitter o una información, dada por una fuente confiable en esa vía. Gracias a esa masa de lectores de 140 caracteres pude, hace casi dos años, crear un blog y tener una muy buena acogida.

Cierto es que esos seguidores y mis actuales lectores llegaron a mi porque ya me conocían. Eso no se puede minimizar al tratar de entender el fenómeno digital. Cuando funde el blog acumulaba 9 años en televisión de señal abierta dirigiendo y conduciendo programas de política a diario. Además, 6 años en televisión de cable también a diario, más de 12 años en radio y unos 15 años como columnista semanal. Tener una cara y una voz reconocida por supuesto, ayudaron y ayudan mucho a abrir un espacio propio en un mundo digital altamente competitivo (el usuario tiene millones de opciones) y tremendamente solitario.

Facebook, por otro lado, siempre me resultó un mundo raro, plagado de exhibicionistas que daban una cantidad significativa de información personal e irrelevante aun para sus más cercanos parientes y amigos. Me parecía un medio ideal para hacer anuncios familiares, pero no lo entendía como un medio de prensa. Cuando cree el blog , también abrí – por primera vez, por consejo de las diseñadoras de la página – una cuenta de Facebook profesional para remitir a sus usuarios a la página web, del mismo modo en que cuelgo mis columnas en twitter. El resultado de esta sinergia ha sido muy bueno. En el Perú los usuarios de Facebook – en cifras aproximadas – deben llegar a 17 millones y los de twitter a 6 millones. Mis textos se comparten a un público mayor en Facebook y por eso están ahí.

Hechas estas primeras precisiones, quiero hablar de las bondades del mundo digital, “para informar o contar historias”. Después iremos a las limitaciones y retos que el medio plantea.

En primer lugar, en la web eres libre. Libre de verdad. No hay un jefe, no hay un colega, no hay un editor. No hay nadie. En mi caso, que es un emprendimiento solitario, no tengo más limite que el de la ética, el de la justicia y el de mi conciencia. Sola. Puedo hacer pocas o muchas llamadas, hablar con muchas o pocas personas, darle pocas o muchas vueltas a una idea, viajar muy lejos o caminar muy cerca, pero una vez que estoy escribiendo, cuando las palabras fluyen y las oraciones se componen más rápido que mi velocidad para escribir con un solo dedo, el disfrute es enorme. No hay nada que se pueda comparar a ese momento feliz de libertad. Y eres feliz porque no tienes límites impuestos. No todos tienen ese privilegio en cualquier otra plataforma. Algunos, tal vez, pero no son la mayoría.

En segundo lugar, escribes lo que quieres, a la hora que quieres, desde donde estés en el mundo, con la frecuencia que quieras y en la extensión que quieras. Se tiende a creer que en la era digital nadie dura más de 30 segundos en una página. No es cierto. Hay un público que puede resistir leer una columna de 1000 palabras si es que se engancha con ella. Y lo curioso es que estos jóvenes de menos de 25 años, que me leen desde su móvil, se enganchan.

Lo tercero es que hoy te leen de muchas formas. En una computadora de escritorio, en un Tablet o en el teléfono móvil. Y así como tu escribes cuando quieres, tus lectores te leen o te escuchan o te ven, cuando ellos quieren. Así como antes la gente llevaba su periódico en el autobús, hoy están enganchados como poseídos en el teléfono móvil. Y estos lectores acusados de narcisistas, de mirarse el ombligo en Facebook, también leen. En realidad, leen muchas horas. Tal vez, gasten más tiempo en leerse entre ellos que en hablarse cara a cara, pero si leen. Y creo que, un grupo cada vez más grande, qué no ha comprado jamás un periódico con su dinero, quiere leer información, investigación, opinión o simplemente una buena historia, bien contada.  Y eso, no lo encuentra en un noticiero sensacionalista plagado de muertes, ni una radio vociferante, ni siquiera, lamentablemente en prensa escrita diaria. Las revistas en el Perú, agonizan hoy.

Lo cuarto es que el mundo digital te permite poner en una sola plataforma todas las plataformas. Me explicó. Yo dirijo y conduzco todas las mañanas un programa informativo y político en Radio Santa Rosa. Me acogieron, en el exilio informativo al que me empujaron en las elecciones pasadas, los padres dominicos. Probablemente la mayoría no había escuchado hablar de esta Radio en AM, católica, pastoral y con 58 años de emisión continua desde el precioso Convento de Santo Domingo. Su público, la gente más pobre de Lima, se suma hoy a un público que entra masivamente en mi horario por Facebook Live, es decir, hay unas pequeñas cámaras en la cabina que nos permiten hacer televisión en vivo y llegar gratis a quienes quieran a través de sus pantallas, de todos los tamaños.

Además, la Sociedad Dominica de Medios de Comunicación – la red de radios en todo el Perú que nos acoge – transmite el programa en simultáneo y lo repite en diferentes horarios. A su vez, todas las radios de la red con páginas web propias lo transmiten también por esa vía, al igual que en Lima. O nos pueden escuchar desde una aplicación de móviles para radios. Pero no sólo eso. El programa se cuelga como Podcast en la página web de la radio y tenemos un grupo de entusiastas – que hasta ahora no conozco – que lo cuelgan en twitter para que pueda ser escuchado en Ivoxx y en iTunes. Un mismo programa, en el mundo digital, con diversas formas de llegar a un público diverso. Eso ésta sumando miles de oyentes, no sólo en el Perú sino también en el mundo entero.

Y este es un humilde programa de radio, en la más humilde y pobre radio de Lima, que no tiene – ni quiere tener – medición de sintonía y que vive de la caridad, de las rifas y de la poquísima publicidad que tiene.

Sin el mundo digital, no se habrían abierto las puertas para un emprendimiento tan noble como hacer que la gente “piense más”, lo que inspiró el nombre del programa “A pensar más”.  Todas las carencias del sonido de la Amplitud Modulada (la AM) y la imposibilidad económica de comprar una frecuencia FM se sustituyen en el mundo digital. No se puede estar más que agradecido a una tecnología que hace el acceso gratuito y de calidad técnica para todos, una realidad.

Otro ejemplo está en mi propio blog. Grabo todas las semanas para el canal de YouTube de la PUCP un programa de entrevista y conversación de temas de coyuntura. “Sin Pauta”, así se llama el programa, no sólo se puede ver entrando por TVPUCP sino también a través del blog y de los enlaces que cuelgo en Facebook y twitter. Eso hace que llegue a mucha más gente. Lo mismo sucede con mis columnas dominicales en el diario La República. Al colgarlas en el blog, un día después de publicadas, se comparten no solo por la página web del diario, sino también por esta vía, además de los enlaces de Facebook y twitter.

Una experiencia en la que no he participado, pero que conozco de cerca por mis alumnos de la PUCP es la de las Revistas Digitales. Publicaciones idénticas en su formato a un revista impresa pero para ser leídas en pantalla, pasando las páginas como el cualquier revista. El ahorro del costo del papel debería hacer de estos proyectos un boom. Sin embargo, aún no lo son.

La quinta bondad del mundo digital es que permite la rectificación instantánea. No deberíamos equivocarnos, pero lo hacemos. En un medio que tiene una frecuencia, cualquiera que esta sea, la rectificación espera a la siguiente edición. Aquí no. Puedes disculparte, corregir el error, la cifra, la fecha, el nombre o borrar un contenido falso al instante sin causar más daño del que ya se ha causado.  Asimismo, una persona con dislexia como yo, puede corregir una y otra vez sus errores ortográficos, que generan el pánico de mis lectores. ¿Una persona que no tiene oído para poner tildes escribe a diario? Si, confieso. Esa soy yo.

Dicho esto, – y podría mencionar otros beneficios – existen innegables limitaciones en el mundo digital para informar y contar historias. No son pocas y no son menores.

Primero, hablemos del dinero. Todo medio necesita un mínimo de financiamiento y este no es la excepción. Lamentablemente, este es aún un mundo nuevo para la empresa que publicita en el Perú y para las centrales de medios. Yo podría probar que una columna mía se lee más en la web que la venta de varios diarios de Lima, pero eso no tiene impacto a la hora de la publicidad. He tratado de conseguir una cita con una directora de una Central de Medios, que son las agencias que consolidan y colocan publicidad. Ni te reciben. Sin embargo, como en ningún otro medio yo puedo asegurar – con un instrumento de acceso gratuito como Google Analytics- cuantos me leen, que edades tienes, que sexo, donde están y hasta en análisis más finos, cuáles son sus intereses. Es decir, podría darle al anunciante el nicho exacto que necesita para su producto. Del mismo modo, las tarifas en internet son sustancialmente menores que en radio, prensa escrita y televisión. Sin embargo, el interés es muy incipiente aún. Hay que añadir que la información es un servicio por el cual el público cada día es más reacio a pagar. En los medios digitales se espera que todo sea gratis. Eso también impacta la lectoría pagada de medios impresos que son abandonados por estas opciones gratuitas. Pero todos sabemos que producir contenidos no es gratuito y como dice San Pablo “todo obrero merece su jornal”. Aun cuando se ahorre el papel y conseguir un dominio web sea baratísimo, producir contenido, cualquier contenido, es un trabajo intelectual poco apreciado por el mercado actual.

La verdad es que es muy complicado conseguir anunciantes o lograr suscriptores. Por eso los emprendimientos son solitarios, como el mío. Si no fuera por el auspicio de la PUCP, no tendría ningún ingreso. Por esa razón, no hay como contratar a un equipo de periodistas con mediana decencia y alguna sostenibilidad en el tiempo. Esto es una tremenda debilidad. Podríamos estar construyendo buenos medios digitales, independientes, con grandes grupos de periodistas de investigación, con proyección internacional. Sin embargo, hoy en el Perú esto es heroico. IDL Reporteros y Ojo Público, publicaciones con muy buenos contenidos y equipos periodísticos, batallan día a día para ser auto sostenibles y no es fácil. El problema es que esto afecta la calidad del producto final.

A mí me encantaría contar con un grupo de reporteros, un corrector de estilo, un fotógrafo, un ilustrador o un equipo de investigación. No puedo. ¿Qué hago? Las tildes las corrige la familia o el público, las fotos me las prestan o las tomo yo misma con mi teléfono celular, las ilustraciones me las regalan y a veces, un gran periodista como Daniel Yovera me hace el favor de compartir en mi blog una de sus grandes investigaciones en primicia.

A cambio, trato de darle una mano a otros periodistas y publicó sus textos de investigación para que tengan más difusión. Es decir, por ahora sobrevivimos, pero no vivimos.  El mundo digital es libre pero pobre, muy pobre para el periodista.

La segunda limitación en el mundo digital es la inmediatez. Esa bendición que puede convertirse en segundos en una maldición. La falta de corroboración, de manos para verificar un dato, el trabajar con una sola fuente es moneda común, ya sea por pereza, por apuro, por falta de gente, o tal vez por una combinación de todas las situaciones anteriores. Esto puede terminar en un desastre para la publicación. Y aquí el prestigio es crítico.

Esa viene a ser la tercera limitación. La web es un ambiente brutalmente competitivo. Pierdes credibilidad y lo pierdes todo, mucho más rápido que en los medios tradicionales. El lector se fideliza con paciencia y buenos contenidos. Pero se va cuando duda de lo que lee.  Y ¿a dónde se va? A miles de lugares que ofrecen contenidos de similar o mejor calidad. Es verdad, que en la prensa peruana, no existen miles de lugares, ni cientos, tal vez ni decenas, pero eso no es una ventaja. Las noticias se obtienen de portales web de medios tradicionales (El Comercio, La República, RPP que más o menos lideran la categoría), de páginas que van a nichos como Utero.Pe, Desde el Tercer Piso o de páginas de periodismo de investigación como las ya mencionadas, IDL Reporteros, Ojo Público o Convoca.pe. También un ejercicio de participación independiente es La Mula.pe. Pero nuestro lector no sólo lee lo que pasa en Lima. Lee las páginas de su provincia. Lee noticias especializadas mundiales. Competimos con el mundo y ahí, estamos muy atrás.

La cuarta limitación en el mundo digital es la falta de jerarquización de la información. Mi amigo Juan Carlos Tafur dice que no puede entender un país si no ve la diagramación de sus primeras planas, en donde la jerarquía de la nota abridora marca la pauta y subordina al resto de la información. Es verdad que la web no ofrece esa diferenciación. Muchas veces se presentan notas repetidas como si fueran de hace minutos. Y las listas, repletas de contenido banal, han sustituido, al buen periodismo. Al igual que la televisión, los portales de noticias buscan asegurar audiencias más extensas con gatitos, perritos y toda clase de animales domésticos en peligro.

¿Les funciona la nota barata? Por un tiempo, sí.  Pero tarde o temprano se van a frivolizar tanto, que no se podrá distinguir que es noticia, y que no lo es, en su propio contenido.

La quinta limitación es lo que llamó la atracción de la basura. Los medios son un imán de narcisistas. Pero es en el medio digital donde personas anónimas que quieren tener poder a través de una voz que insulta ven sus sueños hechos realidad. La naturaleza del medio invita a la participación, muchas veces masiva y sin moderación. Esto, que podría ser una bondad del medio y a veces lo es, se convierte en un problema en el día a día. Comentarios de contenido procaz, difamatorios de la autora o de terceros inocentes que pueden reclamar por la inacción del medio, e incluso spam comercial, se cuela y desprestigia – o al menos eso busca – el contenido. He lidiado con esta plaga por años en twitter, en Facebook y en el blog. A veces son narcisistas solitarios, pero en la mayoría de casos son portátiles políticas que tienen una mayor actividad en periodos electorales o en periodos de crisis política. La novedad de los últimos meses en el Perú son las portátiles de fanáticos religiosos. Con todos procedo con igualdad. Todos se bloquean ya se en twitter o en Facebook o sus comentarios se eliminan en el blog.  Como advierto a mis lectores, la basura se recoge a diario y lo mejor es ignorarla y aislarla.

Mencionados las limitaciones y algunas bondades del mundo digital, ¿Cómo veo el futuro? Con preocupación. Somos una generación de periodistas en una transición compleja del mundo impreso (concentrado en el Perú al 80%) a un mundo digital, lleno de limitaciones económicas. No hay muchos medios donde trabajar.

De otro lago enfrentamos una televisión y una radio que ha cedido – cada vez más- los espacios de prensa al entretenimiento, a la farándula y al sensacionalismo. Si en el Perú se aplicará la Ley de Radio y Televisión y se exigiera el cumplimiento del horario de protección al menor ya todas las frecuencias de televisión estarían en subasta pública. Es obsceno ver un asesinato mientras desayunas. Verlo cinco veces seguidas, diez veces seguidas, es morbo. Dejo de ser noticia. Cada año miles de televidentes y radio escuchas abandonan los medios tradicionales peruanos y huyen a opciones de mejor calidad internacional. Y la industria local sigue peleando audiencia en lugar de averiguar porque se van. En el caso de la prensa impresa es peor. Los lectores no se van. Se mueren. Los jóvenes no quieren pagar por el papel. Lo consideran hasta agresivo con el ambiente. La lectoría de prensa escrita es vieja y los tirajes lo resienten. Ese mundo va a acabar.

¿Puede ser el mundo digital la solución? Esa es mi esperanza. Por lo menos para los que creemos que hacer periodismo es defender ciertos valores. Enfrentarnos al poder, actuar con libertad e independencia, defender la democracia y no el bolsillo del dueño. Para nosotros, que somos más, este es el único camino que se abre en el horizonte. En el pluriempleo en la que la mayoría de periodistas nos encontramos, este es un camino que puede agruparnos de nuevo en buenos equipos, darnos la libertad que necesitamos para seguir abriendo lo secreto y hacer que los ojos de nuestro pueblo puedan ver la luz brillante de la verdad.

El periodismo nunca muere, solo se muda de casa.

Muchas Gracias

 

 

 

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