Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

6 marzo, 2017

Las tercera punta de la vacancia: el funcional fanatismo religioso

Decía en mi columna de ayer que para vacar al Presidente se necesita, además de los 88 votos parlamentarios, salpicarlo de corrupción y bajarlo en popularidad. Estas dos condiciones se están cumpliendo en un plan del que el fujimorismo es locomotora pero al que otros partidos se van sumando.

No se pueden ver las diatribas contra el Vice Presidente, por parte de Víctor Andrés García Belaúnde si no es dentro de un contexto político mayor. Unas nuevas elecciones permiten a los perdedores del 2016 volver a postular sin que tal vez,  aún Verónica Mendoza o Julio Guzmán tengan partido inscrito. Cuanto antes, mejor para Keiko Fujimori, Alfredo Barnechea, Luis Castañeda o Cesar Acuña.

Pero vacar a un Presidente – un acto contra el cual estoy segura todos los verdaderos demócratas opondrán resistencia – necesita mas que sospechas de corrupción traídas del pasado (IRSA Sur) o inventadas en el presente (Aeropuerto de Chinchero). Se necesita aparentar un ambiente de «imparcialidad anticorrupción». ¿No es extraño el súbito cambio de opinión de la Procuradora Ad Hoc para el caso Lavo Jato? El 16 de febrero Julia Príncipe, delante de ella, declaró que «siendo objetivos» no había elementos para investigar a Alan García. La procuradora Ampuero no dijo nada. Sin embargo el miércoles pasado, 1 de marzo, pide al fiscal que lo investigue. Casi en simultaneo el procurador Enco pide lo mismo contra el Ministro Vizcarra. No me digan que estos procuradores son independientes porque no me lo creo. Están actuando como actores políticos, luego de descubrirse que la Procuradora Príncipe mintió en su  estrecha relación con el aprista Moises Tambini  en esa misma entrevista. Había urgencia en dar la apariencia de imparcialidad. Pero no es más que eso, una apariencia. Si hubiera alguna prueba contra García (la confesión de la banda del MTC, por ejemplo) lo sabríamos ya por la Fiscalía. El truco de investigar a García ya lo hizo su amigo el fiscal Pelaez. Sirve para generar tuits bien coordinados y titulares que quedaran en nada. ¿Mas que eso? Nada con las actuales pruebas.

Sin embargo, este contexto pro vacancia tiene una punta más: el fanatismo religioso que se asocia con Keiko Fujimori en una supuesta cruzada por la infancia. Queda claro, después de lo visto el sábado pasado, que se trato de una manifestación política. Podía haber dudas, pero ya no. No son actos aislados sino coordinados. La preparación millonaria del evento era digna de un candidato presidencial y no de una iglesia pobre. Gigantografías, afiches, volantes, invadieron no sólo Lima, sino todo el Perú. Una campaña bien diagramada y con una pauta previa de exposición es bastante profesional. Los mensajes – requerían la presencia de un fiscal por su homofobia – eran dirigidos nada menos que contra el Presidente de la República. «PPK no homosexualices a mis hijos» no sólo es un mensaje agraviante sino que es absurdamente falso. ¿Por qué alguien sinceramente preocupado por los niños puede hacer esta propaganda? Porque los niños no le importan, lo que importa es el ataque al gobierno y al Presidente.

¿No me creen? Veamos. ¿Cuando alguien, fuera del magisterio, se ha interesado en el Curriculo Nacional? Jamás ha sido ni noticia. Los miles que fueron a la marcha ni lo han leído. Y ahora, ¿es un documento de vida o muerte? Creo que a estas alturas desgastarnos explicando que nadie puede homosexualizar a otro ser humano es inútil. Los promotores de la vacancia presidencial lo saben. No son idiotas. Pero saben también que suena aterrador para algunos, los suficientes para movilizar, y los van a seguir usando hasta lograr el objetivo verdadero.

El sábado asistieron a la plaza San Martín 25,000 personas según RPP o 68,000 personas según la Policía Nacional. Para el gasto, un mal resultado. Nada comparable a la Marcha por la Vida que convoca la Iglesia Católica en Lima y moviliza a todas sus parroquias con poquísima inversión. Pero lo interesante fue ver a los promotores en la tribuna. Básicamente, fujimoristas o filo fujimoristas, ya sean pastores, congresistas u ambos. Esta marcha ha sido rechazada por el grueso de la comunidad evangélica del Perú y no ha participado formalmente la Iglesia Católica, aunque no han faltado laicos y religiosos que, motivados por sus posiciones políticas y simpatías con una posible y cercana Presidencia de Keiko Fujimori, se han adherido de manera personal.

En el Perú moderno, gracias a Dios, no hemos tenido guerras religiosas. Quién conoce la historia de la humanidad, sabe de su salvajismo y crueldad en todas partes. Por eso, es irresponsable usar un bien preciado como la libertad de culto – que el Perú tiene hace apenas un siglo – para usarla con fines políticos. Durante 100 años hemos convivido con bastante armonía, respetando un principio fundamental: no se profesa una fe en contra del orden público. Lo sucedido en las ultimas semanas es una expresión de lo contrario. Se ha violado abiertamente el Código Penal, desde la instigación al asesinato por parte de un pastor hasta el crimen de discriminación sexual a vista de todos.

El problema es que continuará. No se detendrá hasta que no consiga el objetivo político. La vacancia, ya anunciada por el suspendido congresista evangélico Guía Panto  (de PPK , ex candidato regional fujimorista) o por el hijo del Pastor Julio Rosas durante el mitín, se perseguirá con el mismo fanatismo usando el tema de la homosexualidad y la infancia una y otra vez. Tienen el dinero, tienen una masa pequeña pero movilizable y tiene, lo mejor de todo, un gobierno débil.

 

P.S. En esta guerra desigual, donde la verdad se oscurece y la mentira brilla, quiero saludar a dos personas. A Rene Gastelumendi por aguantar todos los agravios que ha aguantado mientras hace buen periodismo y al Ministro de Cultura Salvador del Solar por una brillante respuesta al Obispo de Arequipa. Me hacen tener la ilusión de que no todo esta perdido.

 

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