Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

10 febrero, 2017

Modo de avión

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Viajo hoy a la antípoda de Lima, en un vuelo de muchas horas y varias escalas. Es bueno hacer un breve paréntesis en la vorágine de las noticias peruanas.

Por fin, el embalse de noticias de Lava Jato rompió todos los diques con las delaciones de los funcionarios de la empresa Odebrecht. Durante meses, desde mediados del 2015, los medios peruanos – salvo raras excepciones como IDL Reporteros – no se tomaron ni la molestia de montar equipos de prensa en Brasil.  La sequía noticiosa se rompió el 22 de diciembre y hay que reconocer que desde que se conoció la confesión de los funcionarios de Odebrecht a la administración de justicia de los Estados Unidos, el huayco informativo no ha parado.

Odebrecht (faltan que otras empresas constructoras brasileras confiesen) reconoce coimas en dos obras fáciles de identificar. 20 millones en la Interoceánica (coincide con el testimonio de Barata y la imputación a Toledo) y 9 millones por el Metro de Lima. De estos 9 millones sólo se han encontrado 2.5 millones en la red comandada por el ex Vice Ministro Cuba. ¿Donde esta el resto? Sólo Barata lo sabe, pero de eso no sabemos hoy una palabra. Todas las pistas conducen a Enrique Cornejo y a  Alan García pero aún no hay prueba de ello y el pleito público entre ambos ha bajado radicalmente de tono en estos días.

El resumen presidencial de la corrupción es este:

Toledo con orden de captura internacional y recompensa de 100,000 soles. 20 millones en sobornos a cuentas de testaferros. Por el momento, prófugo, aparentemente en San Francisco, California. Parece estar tan desconectado de la realidad como quien esta en modo de avión en su tablet.

García tuiteando incoherencias mientras las piezas del rompecabezas de testaferros aún no se juntan.

Humala bajo la sospecha de haber recibido 3 millones de dólares de Odebrecht para su campaña, lo cual no es delito, salvo que se pruebe una conexión entre ese hecho y un favorecimiento posterior en obra pública. ¿El gaseoducto? Podría ser, pero Odebrecht estaba metido en el proyecto desde el gobierno de García.

Fujimori esta preso y hasta Morales Bermudez tiene una condena internacional.  Aquí sólo se salvan los Presidentes difuntos. Nadie puede acusar de deshonesto a Fernando Belaúnde o a Valentín Panigua, con todos los defectos que pudieran tener sus gestiones,

Capítulo aparte merece la Municipalidad de Lima y los Gobiernos Regionales que trataron directamente con las 5 constructoras brasileras que operaron en el Perú. No todos son culpables, pero por ejemplo, la relación del hoy preso Presidente de OAS con el Alcalde Castañeda es mas que sospechosa.  Como también lo es el silencio de la prensa frente a hechos de esta gravedad.

¿Es esta tierra la que produce hombres seducidos por el poder y la riqueza? Hoy, las conmovedoras lágrimas de Marisa Glave recordando como ella, una universitaria, corría peligro cruzando el centro de Lima, gritando por la democracia en la Marcha de los Cuatro Suyos, alerta a que no nos debemos quedar solo en la indignación de quien fue traicionado. Su rabia y pena, que es la de miles, debe convertirse en una fuerza transformadora.

No, no todos roban.  Gente buena, gente sana y sabia ha producido esta tierra como para no saber que la bondad vence a la maldad. Hoy, mientras me despedía de mis colegas de Radio Santa Rosa, por unos pocos días, me invitaron a ver las reliquias de los santos peruanos. Un honor que pocos tienen porque estuve muy cerca de los restos oseos de San Martín, Santa Rosa y San Juan Macías. Mientras los contemplaba pensaba que esta tierra no esta maldita por la injusticia y la corrupción. Si nuestra historia pudo producir seres extraordinarios que – más allá de las convicciones religiosas particulares de cada uno – pusieron sus vidas al servicio de los más pobres, de los indigentes, de los marginados en una sociedad colonial, ¿no hay acaso hombres y mujeres extraordinarios entre nosotros? Ahí esta nuestra fortaleza. En nuestra gente que a la hora de la verdad, no defrauda.

No nos pongamos tristes. Limpiemos las lágrimas y alegrémonos porque la verdad se abre paso y su luz todo lo limpia, todo lo aclara. Pongamos nuestro esfuerzo en la acción, para que esto no pase otra vez, y otra vez, y otra vez.

Ahora yo me voy al modo de avión, pero desde donde quiera que este, seguiré escribiendo y conectando por algunos minutos.

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