Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

26 enero, 2017

Bandas y canibales

Queda claro que en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones se constituyó, durante el gobierno aprista y bajo la administración del ex Ministro Enrique Cornejo, una organización criminal, jerárquicamente organizada, para recibir sobornos de la empresa Odebrecht. No se trata de un «lobo solitario» con poder de veto o de dar acceso a la empresa. Lo expuesto hasta hoy por la fiscalía devela a un grupo organizado de personas que trabajaron juntas, antes, durante y después del periodo en que aprobaron la concesión de las dos lineas del Metro de Lima.  Luyo y Navarro están detenidos. Cuba y Huerta prófugos. Todos beneficiarios de una cuenta en Andorra.

Sin embargo, en toda banda existe una jerarquía. Por un lado, uno o varios cabecillas y, por otro, los que ejecutan o son funcionales al crimen. La estrategia aprista hoy consiste en aislar al prófugo Cuba (el que más recibe) y colocarlo como el jefe de la banda, con nadie sobre él  y con el cartel de ser – él y sus secuaces – «ajenos al Apra». Desconocidos, que llegaron al MTC reclutados por Cuba, que a su vez llega por Enrique Cornejo.

Es una pésima defensa. Los detenidos viven modestamente y al parecer jamás tocaron el dinero, salvo las transacciones detectadas a Cuba. El ex Vice Ministro no puede ser el Al Capone de esta organización y Odebrecht no lo hubiera identificado como el hombre de los sobornos. Esto va más arriba y todos lo saben. La cereza del pastel es que el Ministro los condecoró ¡a todos! Es decir, a la banda completa. Ellos son los ejecutores, mas no los cabecillas de un plan mas grande y mas siniestro.

Mientras tanto el Apra repite otra de sus mañas cuando esta en problemas. Quiere trasladar su canibalismo interno (problema de ellos que no se soporten los unos a los otros) al periodismo. Para ello tratan con desesperación, a través de un ejercito de trolls y de periodistas rentados -nunca faltan – de promover el canibalismo entre periodistas tratando que se acusen unos a otros de haber recibo dinero de Odebrecht para mejorar su imagen de empresa corrupta. Mas aún, ya recibí una llamada bien intencionada que me avisa que un aprista sabe que me están «investigando» en la «lista de periodistas» en fiscalía. El truco es feo, viejo y les va a fallar. En mi caso lo han intentado tantas fallidas veces que ya tengo pellejo de tortuga. Sus dientes ni me tocan. No tengo, ni he tenido ninguna relación con ninguna constructora brasilera. Y tengo cosas mas importantes que hacer respecto a la corrupción estatal que estar haciendo periodismo de periodistas. Práctica por demás innecesaria porque todos sabemos quién es quién. Y el público, espero, también. Atacar a Augusto Alvarez, Edmundo Cruz o Gustavo Gorriti por pertencer a la asamblea de una asociación civil como IPYS es tan absurdo como la pésima defensa que están haciendo de un gobierno que, con prueba plena, al menos, dejo robar.

Los peces gordos ya llegan, tengamos paciencia. Parece que esta vez no se libran. Y no respondamos campañas estúpidas de las que ya he tenido suficientes en mi vida. El candidato de los narcos haría bien en venir a Lima en vez de estarse dedicando a su «estrategia» favorita: atacar periodistas desde su acomodada vida en Madrid.

 

 

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