Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

1 enero, 2017

Cortes

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Si la vida pudiera cortarse en partes iguales hoy podría ser la fecha para rebanar ese trozo a examinar. Se bota el calendario viejo y se empieza uno nuevo, en blanco, que es siempre una promesa. El ánimo celebratorio de lo que termina, y se va por siempre, y la vana ilusión de lo que vendrá.

El 2016 es un año que su deja marca tanto en el Perú como el mundo. Visto globalmente es el resurgir de los nacionalismos y la popularidad de los autoritarismos. La democracia ha tenido uno de sus peores años. Por la vía democrática se han levantado las peores banderas y estas han barrido por ser las más populares. Los sueños del europeísmo, de la fraternidad universal, la paz y hasta del libre comercio están en peligro. Desde Londres hasta Bogota, pasando por Washington, ningún país sometido a elecciones duras este año se ha librado de enfrentar sus peores demonios y estos, a veces, han ganado. Sabemos bien que desde que el pueblo eligió liberar a Barrabas y crucificar a Cristo, las mayorías no siempre tienen la razón. Tienen la fuerza, pero no la razón.

¿Qué nos espera el 2017? Nadie lo puede saber. El Perú siempre ha sido un país impredecible. Eso no cambiará este año, menos con instituciones débiles que la mayoría parlamentaria fujimorista buscará capturar. Tal vez el caso más grave, sobre el que debemos poner el mayor interés, es el de la ONPE. De una manera cada vez más descarada y pública el fujimorismo afirma que le robaron las elecciones presidenciales del 2016. Una falsedad, que en la época de las mentiras reiteradas en millones de tuits se convierte en verdad. Por ello, la elección del nuevo Jefe de la ONPE será una batalla campal en donde el Ejecutivo no tiene injerencia. Un CNM capturado por el fujimorismo es todo lo que se necesita. Luego vendrán los reemplazos en el Tribunal Constitucional. ¿Quién los elegirá? La misma que eligió a “sus” directores en el BCR.

¿No lo creen grave? Miren lo que ha sucedido con el Defensor del Pueblo (candidato aprofujimorista elegido con los votos que le faltaban para llegar a 88 con la venia de PPK) ¿puede ser siquiera respetable una institución que emite un comunicado en el que admite la posible presencia de “pishtacos”? El Defensor ha demolido en sólo pocos meses la institución. Lo mismo puede suceder con la ONPE.

Odebrecht y demás constructoras brasileñas corruptas y mentirosas (¿no recuerdan sus comunicados reclamando inocencia?) nos darán bastante distracción con propuestas de acuerdos, delaciones y listas de cuentas cifradas. ¿Caerán los ex Presidentes? En el caso de Toledo, los pagos de Camargo Correa a Maiman bastan para probar el peculado. Humala tiene el beneficio de antejuicio, pero este sólo puede dilatar su proceso pocos días, teniendo en cuenta que en este Congreso nadie lo defenderá. Si recibió plata para campaña podrá librarse (en el Perú, a diferencia de otros países, increíblemente no es hasta hoy, delito) pero si en el poder pagó el favor (por ejemplo, el gaseoducto sur) se va preso. ¿Y García? Eso está más difícil que la demolición de su Cristo de Chorillos, un monumento sacrílego a la coima para vergüenza nacional. García es un profesional en evadir la acción de la justicia. Debe tener muchos Mantillas esperando quemarse a lo bonzo en su nombre, mientras él vive una cómoda viva en Madrid lanzando verborreícas arengas de inocencia.

En economía nada puede predecirse. Un “moderado optimismo” no significa nada concreto. No hay grandes inversiones en marcha y si las cosas siguen así, el 2017 puede ser malo y el electoral año 2018, mucho peor. Lo único que el peruano de a pie puede hacer es tener prudencia, regresar a los hábitos de austeridad y usar la sabiduría para guardar pan para mayo.

¿Y nuestro Presidente? No puede terminar el año más débil y humillado. Una ronda ficticia de conversaciones para cubrir la única que interesa, sólo merece el olvido. Y en la única que interesa le hacen todas las trampas posibles, desde las fotos filtradas hasta la ninguneada de cierre de Keiko Fujimori. ¿Cuántos Ministros mandará la patrona a censurar este año? Eso, nadie lo sabe, pero más de uno ya está pedido.

Llega el 2017 pero nada garantiza que sea mejor que el 2016. Mi “moderado pesimismo” indica lo contrario. Sin embargo, nunca se pierde la ilusión ante un calendario en blanco. Como todo es posible no queda sino desearles a todos mis lectores el mejor año 2017 que puedan tener.

Columna publicada el domingo 1 de enero del 2017 en el diario La República

 

 

 

 

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