Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

29 diciembre, 2016

El culpable es el mayordomo

12378g-cuales-son-tareas-mayordomo

La confesión Odebrecht se parece en estos días a una novela de suspenso. El muerto ésta en la cocina. Solo puede haberlo asesinado un grupo limitado de personas que se encontraba en la casa. La policía interroga a los sospechosos y la trama se comienza a enredar. El lector, confundido adrede por la falta de información y por las declaraciones de los sospechosos, no termina, hasta la última página, de conocer al asesino.

Pasa lo mismo con los ex Presidentes y otros funcionarios públicos. Ninguno sabe cuánto se sabe de ellos. Pero cada uno sabe que lo que ha hecho. Mientras unos optan por la discreción prudente (Toledo y Humala por ejemplo, mudos) y otros van por la verborrea que busca echarle la culpa al mayordormo. Este es el caso de Alan García. Disparando desde las redes sociales da explicaciones no solicitadas sobre hechos que aún son desconocidos en detalle. Lo que es claro es que ésta llamando a sus Mantillas. Aparecerán con millones a sus propios nombres y se culparan de todo. El truco ya lo vimos. Pero reconozcamos que el truco es bueno porque permite a García tener un acomodado tren de vida en Madrid sin que nadie levante una ceja o pregunté ¿de donde pecata mia?

El hecho es que el muerto está. Es decir, ¿Odebrecht soborno en el Perú autoridades en el periodo 2005 – 2014 para ganar obras públicas? Sí. Eso es lo único que sabemos. ¿Quiénes, cuánto, cuando, donde y para qué? Eso es lo que falta saber.

Tenemos algunos pedazos del rompecabezas. Por ejemplo los testaferros en off shores para el 2007 que descubrió IDL Reporteros. (¿Por qué no están presos los identificados?) o el depósito de Camargo Correa en cuentas de Maiman (¿No basta eso para que el fiscal pida prisión preventiva para Maiman y Toledo?). Pero definitivamente faltan piezas que las delaciones premiadas nos darán en los próximos meses.

También tenemos algunas hipótesis. La primera es que, por ejemplo, Odebrecht trabaja en el Perú desde 1979. Si bien es en este siglo en que crea una “Gerencia de Coimas” bajo el eufemismo “División de Operaciones Estructuradas” en donde maneja el tráfico de sobornos bajo un sofisticado software de encriptación, sus prácticas huelen a podrido desde décadas atrás. Por lo tanto los fujimoristas no van a poder aprovechar de la oportunidad histórica de pasar por paladines anticorrupción como, paradojas de la vida, hubieran deseado. Estar fuera del gobierno 16 años los puede eximir por prescripción (igual que a García I) pero moralmente están en el mismo saco: prácticas corruptas en contratación pública.

Otra hipótesis es que 29  millones de dólares en coimas en el Perú, considerando solo mega obras como las carreteras IRSA, Olmos y el Metro de Lima parece moco de pavo. Esa parte de la historia está todavía por revisarse.

Mientras tanto observemos el comportamiento de los sospechosos y miremos que mayordomo van a elegir como culpable. En una de esas el fiel servidor se rebela, se adelanta y nos confiesa todo. Ahorraría algunas páginas a la trama.

 

 

 

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *