Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

27 diciembre, 2016

La luz que todo lo alumbra

luz

La cristiandad celebra hoy el nacimiento de su Salvador. El misterio de lo divino hecho hombre se conserva, desde hace 2000 años, como día de buena nueva, buena noticia.

El periodismo parece lo contrario a las buenas noticias. Exaltamos lo malo que pasa en la humanidad. Ponemos un espejo ahí donde nadie quiere mirar. Estamos más en lo sucio que en lo limpio. Pero hay una paradoja. Cuando el periodismo se hace bien, cuando se busca solo llegar a la verdad, la luz nos acompaña para trastocar lo miserable en bendición. ¿Cómo se produce esa alquimia? Cuando el mal se hace público, nos avergonzamos de éste. Y cuando se le expone, se le vence.

Buenas noticias traen estos días de Navidad para el Perú y el mundo entero. Los largos velos de la corrupción empresarial van cayendo. Durante todo el 2015 y 2016, a cuenta gotas, armando un gigantesco mosaico de sobornos mundiales, la prensa ha expuesto lo peor de la industria de la coima. ¿Esto es bueno? Magnífico. Saber quién es quién entre los que se postularon a servir a la sociedad nos alegra el corazón. Los grandes procesos de limpieza pública – con sus errores e imperfecciones – son profilácticos para la sociedad.

Los grandes males siempre estarán con nosotros porque son parte de la humanidad. Pero hay ciertos males que se deben mantener a raya. El caso Lava Jato, la confesión de Odebretch, las complejidades y las sofisticaciones del camino de la coima, los testaferros, las obras innecesarias, el gasto inútil y los sucios beneficiarios de miles de millones de dólares en el mundo; todo se sabrá el 2017. ¿Podremos cantar victoria? Aún no.

Este año termina con un informe lleno de valiosas recomendaciones efectuadas por la Comisión de Integridad nombrada por el Presidente. ¿Tienen viabilidad parlamentaria? Lo dudo. Ahí otras sombras se mueven a toda velocidad. El fujimorismo corrupto no fue gobierno en el periodo de refinamiento de los coimeros brasileros y ahora quieren mostrar que todos están sucios menos ellos. Difícil tarea se si se sabe que su origen – juzgado y condenado – fue el de perpetuarse en el poder a través del dinero que corrompió las endebles instituciones del país.

Por eso, la alegría de la luz sobre la corrupción no es completa al terminar el año. Las sombras del autoritarismo se ciernen sobre el país con fuerza.  Miren la ONPE, valioso botín que fue presa justamente del fujimorismo a fines del siglo pasado. ¿Por qué el CNM no ha querido ratificar a Mariano Cucho siendo su gestión garantía de imparcialidad? ¿Será porque Keiko Fujimori afirma que le robaron la elección y éste es el escarmiento? De otro lado, la censura de Saavedra, el peor hecho político del gobierno de Kuczynski augura los peores tiempos para la democracia peruana. Un Presidente, que cambia de discurso en la misma semana, no fija un rumbo claro. Se confronta o se coopera. Que decida pronto porque, decida lo que decida, el 2017 vendrán por él y, si sigue rodeándose de cobardes, nadie estará ahí para salvar ni al próximo Ministro, ni al Presidente.

Así, con luz brillante y sombras en el horizonte, que la luz que todo lo alumbra llegue a todos mis lectores. ¡Feliz Navidad!

Columna publicada el Domingo 25 de Diciembre en el diario La República

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