Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

27 noviembre, 2016

Cuestión de confianza

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“Se está fujimorizando el país”. La frase la recogí en twitter. ¿Qué significa eso? Que las instituciones, poco a poco, y cada día más, se vuelven precarias hasta casi desaparecer. El caso Heredia ha mostrado en simultaneo las peores formas de precarización institucional en todos los poderes del Estado. ¿Una Cancillería protestando por una contratación particular? ¿Un juez que obliga a renunciar a un trabajo a una persona que ni siquiera está acusada por fiscal? ¿Un fiscal que dice primero conocer del viaje de Heredia y a las 48 horas pide que la metan presa sin tomarse la molestia – luego de dos años – de acusarla de algo? ¿Un Congreso donde 118 Congresistas le piden a la FAO que despida una empleada? Ni en la Venezuela de Chávez, ni en la Cuba del dictador difunto se ha visto cosa igual contra una sola persona que, por ahora, no tiene nada más en su contra que el odio popular. Eso, en un Estado de Derecho, no basta. Se necesita acusación y proceso. Y eso, no existe y tal vez, no exista nunca.

Kuczynski prometió ser la antítesis del Fujimorismo. La democracia, el Estado de Derecho, la separación de poderes, nos defendería de la precarización institucional que pretendía imponer Keiko Fujimori y contra la que millones de votantes se rebelaron, ungiendo Presidente a un hombre que nos les gustaba pero que, al menos, daba garantías democráticas. ¿Qué era eso? Tener un Estado predecible, donde por ejemplo, no puedo ser condenada sin proceso. Vivir en una ciudad en donde el Alcalde de Lima tenga límites a su poder omnipotente para destruirla. Un país donde el Estado pueda detectar a los mercenarios educativos y darles regulación que cumplir. Un país con ciudadanos, con derechos, con obligaciones. ¿Era mucho pedir? No. Esa fue la promesa republicana.

¿Dónde quedó esta promesa? El fujimorismo ha atacado una y otra vez y las va ganando todas con facilidad en pocos meses. El último asalto es la reforma universitaria y la cabeza de Saavedra. No es verdad que al Congreso le interese la compra de unas computadoras con las que el Ministro tiene poco que ver. El guión de la mala política ya es conocido. Te rebuscan lo que sea, te arman el file y esparcen la basura en los medios amigos. Lo que le interesa al Congreso es el que negocio universitario de la educación estafa siga en auge. Negocio multimillonario que financió la campaña de varios y que viene a cobrar lo suyo. Saavedra será censurado, no les quede duda. Ese es el plan y lo ejecutaran. ¿Por qué? Porque Alas Peruanas, y otras como ella, no podrán cumplir con el licenciamiento que exige normas mínimas de calidad. ¿Podrán tener 20% de profesores a tiempo completo? No. No quieren gastar ese dinero porque hoy se lo meten al bolsillo. Tan fácil como eso. Primero se vuelan al Ministro, luego la ley. El problema es que la reforma no sólo es buena, es muy popular entre padres y alumnos. A eso le temen.

Sin embargo, el Presidente parece dispuesto a sacrificar a su Ministro. Protesta y protestará, pero no hará nada más. Y ese será el principio del fin de su gobierno. La última línea de defensa caerá y luego caerán uno por uno, mes a mes, todos los Ministros que le provoque al fujimorismo. Y si el Presidente comete el mismo error que con la Defensoría del Pueblo y negocia ministerios de regalo para el fujimorismo, no sólo tendrá 77 congresistas en la oposición. Tendrá a todo el país que votó por él en su contra. Porque nos mintió, nos decepcionó y transó con el autoritarismo que ha destruido lo poco de institucional que le quedaba a un país en ruinas institucionales. Su vacancia será cuestión de tiempo.

¿Hay otro camino? Si lo hay. Fujimori hizo una Constitución presidencialista para usarla contra el Congreso. Los artículos 132 y 133 permiten al Presidente del Consejo de Ministros hacer “cuestión de confianza” de cualquier cosa.  Zavala tiene que poner su cabeza y jugarse su censura haciendo cuestión de confianza la permanencia de Saavedra. Si lo censuran, puede hacer enroque con Saavedra. Si vuelven a censurar, el Congreso se suicida. De esta forma firme y fuerte el Congreso no puede tocar al Ejecutivo. Kuczynski sale fortalecido y ganador.

Si no lo hace, con la censura de Saavedra habrá terminado su gobierno. Como término prematuramente el de Toledo en Arequipa o el de Humala en Conga.  Advertidos estamos. Si no se hace cuestión de confianza de la permanencia de Saavedra en el gabinete, este gobierno terminará muy pronto. El Presidente ésta obligado a enfrentar esta batalla. ¿Puede ganarla? Sí. Si lo hace, tendrá a todo el pueblo a su favor.

Columna publicada en el diario La República el domingo 27 de noviembre del 2016

 

 

 

 

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