Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

13 noviembre, 2016

El regreso de Fujimori

Ilustración: Guillermo Figueroa.

 

Antes de aparecer en la inauguración de su local partidario en Paseo Colón, el pasado miércoles, no se había visto a Keiko Fujimori en meses. Su última aparición pública ocurrió el 28 de julio pasado. No fue presencial, dado que no estaba en el Perú. Pero dejó grabado un mensaje al país para competir con el del Presidente que ese día juramentaba. El mensaje político fue, en resumen, “vamos a cumplir nuestro plan de gobierno a través del Legislativo”.  Es decir, no se realiza el plan de gobierno del partido ganador, sino el del partido perdedor en la presidencia, pero con aplastante presencia en el Congreso. No cayó bien el mensaje que la mostraba, aún, tan resentida por la derrota. Su aprobación está, hoy, mucho más abajo del porcentaje de votos que consiguió.

Luego vino el silencio propio pero apuntalado en el barullo ajeno. Según sus congresistas, se reúne con ellos todas las semanas y ella, sin ser congresista, preside la bancada, en un arreglo institucional atípico.  Ellos, en teoría, han hecho el trabajo sucio al hablar por ella.

Pero pongan atención a esta cronología de hechos. El lunes pasado, preguntada Luz Salgado sobre la desaparición de Keiko Fujimori, respondió: “Si sale más, la van a criticar por cada palabra que diga. No hay nadie que éste esperando que diga algo bueno si no algo para chancarla. Entonces, lógica y políticamente, tiene que cuidarse”.  Ese mismo día Kenyi Fujimori es portada del diario Correo haciendo trabajo político intenso fuera de Lima. El reportaje incluye el reparto de diferentes bienes a comunidades del Cusco, así como sus lecciones de quechua. El jueves, Keiko Fujimori tenía que acudir a la Fiscalía de Lavado de Activos a dar su testimonio por los fondos de su campaña política.

Lo que me dicen esos tres hechos juntos es que el balconazo del miércoles pasado no estaba en la agenda política del fujimorismo el lunes. Las palabras de respaldo al silencio de Fujimori de Luz Salgado hubieran sido otras si hubiera sabido que su lideresa aparecería 48 horas después. Lo segundo es que tanto la conducta de Kenyi Fujimori, como la cita en la fiscalía tenían que ser opacadas.

La primera aparición pública de una candidata vencida, que controla el Congreso, no puede ser ante un fiscal. El daño mediático puede ser grande y contribuir, una vez más, a bajar la popularidad de Keiko Fujimori. Pero, tal vez, lo más grave para ella es la conducta política de su hermano. Recordemos la guerra de tuits sobre quién sería el candidato del fujimorismo el 2021 y el hecho público de que no fuera a votar por su hermana. ¿La pelea terminó? ¿Qué hace Kenji regalando televisores y otros bienes sensibles en remotas comunidades lejos de Lima, la región que representa?

El poder no admite vacío. Si Keiko desaparece, Kenji se va a multiplicar. Y eso, ella no lo puede tolerar. No si entre sus planes está volver a postular el 2021 a la Presidencia. Sin embargo, hay  un problema mayor. Si ella manifiesta un retiro táctico de la política y le cede el mando a cualquier otro, la bancada se fragmentará muy rápido. La unidad de las bancadas fujimoristas, en los dos parlamentos anteriores, se debió a que sus integrantes buscaban la reelección en un vehículo ganador. Y ella lo era.  Si ya no lo será, el escenario cambia.

Muchos han comentado que la Keiko Fujimori que apareció en el balcón parecía en campaña. No se equivocan. Está en campaña y no le va a ceder un centímetro de poder a su hermano menor. La bronca está adentro y me extraña lo poco que se ha destacado. La actitud desafiante, no propositiva y hasta perdona vidas contra el Presidente Kuczynski es propia de un urgente discurso de plaza que no podía postergar un día más a pesar de su desagrado por hacerlo. No estaba feliz y se notaba tanto que hasta el genial Carlín le hizo una caricatura sobre esa obvia molestia pública.

Pero en algo fue pitonisa Luz Salgado. Las palabras de Keiko Fujimori sirvieron para chancarla. Ella sola se lo buscó al decir que la depresión era para perdedores. Grave también que el Secretario General del partido – hoy muy cuestionado director del BCR – lance tuits dirigidos al propietario de RPP para que pongan al aire el discurso de Fujimori. Estos hechos los desfavorecen, otra vez. La actitud autoritaria e insensible nunca ha ganado una elección.  Como se decía del regreso de Los Borbones: “no han olvidado nada, no han aprendido nada”.

Columna publicada en el diario La República el domingo 13 de noviembre del 2016

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