Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

17 octubre, 2016

¡PPKrisis!

No dramaticemos. La popularidad del Presidente Kuczynski es alta. Sin embargo, una caída de 8 puntos en un mes tiene que ser leída como un malestar popular frente a diversos factores en los que él no ha actuado de forma correcta.

El tema de corrupción es sensible hoy para la sociedad peruana por varias razones.

Primero, si Kuczynski le ganó las elecciones a Fujimori fue porque éste representaba una opción más limpia frente a su contrincante. A pesar de todo,  el padre preso de Keiko Fujimori pesó mucho. Ese fue un factor que motivó el apoyo del voto de izquierda con el que pudo vencer, con las justas, a su oponente. ¿Se va a defraudar esa confianza en los primeros meses?

Segundo, hemos visto demasiado. Hay un hartazgo que es sano. En el Perú hemos tolerado la corrupción como parte de nuestro modo de vida. Pero, a medida que la población es más educada y adquiere una mayor noción de sus derechos y obligaciones, entiende que ya no basta «el roba pero hace obra». Si roba, ya no alcanza para los demás. Y las necesidades siguen siendo inmensas. De ahí el repudio unánime y popular a la conducta del ex Consejero Presidencial Carlos Moreno.

Tercero, porque el talón de Aquiles de Kuczynski durante la campaña, y la razón de las dudas sobre su futuro desempeño, fue la asociación que se hizo de su exitosa carrera en el sector privado con grupos de interés en los diversos sectores en donde ha sido director, asesor o accionista. Los intereses mercantilistas no han desaparecido en el Perú. A pesar de las políticas públicas de libre mercado siempre habrá quien rodee al poder para perseguir un beneficio debido o indebido pero conseguido a través de la presión. Ese temor, no ha desaparecido y si el Presidente no lo enfrenta cada día, sino es consciente de que le gritaran lobista – aunque él pueda probar que jamás ha ejercido como tal – por todo el país, esta perdido. No perderá 8 puntos en un mes. Perderá todo. Y ese es su flanco mas vulnerable frente a un Congreso con mayoría absoluta que lo puede vacar por incapacidad moral el día que quiera.

Esta noche el Presidente hizo bien en hablar al país. Ya era hora y ya estaba tarde. Sus propias declaraciones contradictorias y falsas sobre el caso Moreno como «no es funcionario público» o «ha renunciado porque tiene mucho trabajo» han sido propaladas por televisión decenas de veces sin reacción de Palacio hasta hoy. ¿Podrá reparar el daño?

El Presidente ha propuesto 5 medidas. Todas razonables y una en la que el Congreso fujimorista tiene la última palabra y, arrinconado por su pasado, tendrá que hilar fino.

Revisar el entorno de Palacio y el entorno de cada Ministro es una tarea urgente. Les hago una sugerencia a los que estén a cargo de este trabajo. Tomen como tarea leer los comentarios de esta página. Yo invito a las personas que así lo deseen a colocar sus dudas sobre la idoneidad de las personas nombradas en diferentes cargos, siempre que puedan aportar algún indicio. En las últimas semanas he recibido vía Facebook varias de estas advertencias. No tomarlas en serio puede ser catastrófico.

La ley de muerte civil es una promesa de campaña. Se trata, en sencillo, que ningún condenado por delito doloso contra la administración pública regrese a trabajar en ella. Es decir, que la condena acarree, de modo automático y como pena accesoria, una inhabilitación perpetua y no discutida en sede judicial. Esto requiere una revisión del Código Penal. De acuerdo a nuestras normas, cumplida la pena, desaparecen los antecedentes penales en concordancia con el principio de resocialización establecido en la Constitución. ¿Se mantendrá la perpetuidad de los antecedentes? De otro lado, muchos que delinquieron antes de la aprobación de la ley alegarán que no les es aplicable porque no puede ser retroactiva. ¿Qué rige para su aplicación? ¿el momento de la nueva contratación o el momento de la sentencia condenatoria? ¿Qué pasa con todos los servidores públicos que están trabajando en el sector público hoy y tienen o tuvieron condenas? ¿Deben abandonar sus puestos? ¿Y si han sido elegidos por voto popular? Como ven, es más fácil anunciarlo que negociarlo en el Congreso.

La Comisión para la Integridad, es un nombre nuevo para una vieja institución que ha tratado de promoverse desde que cayó el fujimorismo. La INA (Iniciativa anticorrupción) de Valentín Paniagua, los «zares» anticorrupción de Toledo y García, el vació en la materia en tiempos de Humala. Ahí todo esta por hacerse. No debería entonces descartarse una nueva solución como la que adoptó Guatemala: pedir a Naciones Unidas que se haga cargo. Los resultados de la «Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala» creada el 2006 han sido tan potentes, que el 2015 se logró encarcelar al propio Presidente del país. ¿Por qué no seguir ese valiente camino?

Lo mas difícil es pedirle al Ministerio Público y al Poder Judicial que se sumen a la lucha anticorrupción si son entidades donde la corrupción campea sin que se haga nada o muy poco para detenerla. Con un Contralor figuretti tampoco vamos a ninguna parte. Hasta ahora la única purga que parece estar funcionando es la que esta haciendo el Ministro del Interior en la Policía. Como serán de maleadas las cosas que de 258 delincuentes que se capturaron la semana pasada, 50 eran policías.  Para decirlo en criollo, ¡de cada 5 choros uno es tombo!

Finalmente hay un frente que se le abre al Presidente y que debe cerrar lo antes posible. Ese frente es el del partido que él creo para llevarlo al poder.  Sabiendo que no esta en sus planes continuar una carrera política después de su Presidencia, lo mejor que puede hacer es renunciar a Peruanos Por el Kambio. ¿Cómo? Como lo lee. Gobernar con sus Ministros (lo mejor que puede enseñar hasta hoy) su bancada y con alianzas de facto con Gobernadores Regionales. Regalarle el partido a Violeta y compañía y que se maten entre ellos hasta el 2018 y si quieren, el 2021. Pero que ya no se manche con lo que sucede allá adentro, ni se convierta en la mesa de partes de las solicitudes de empleo de aquellos partidarios que creen que les deben un trabajo «por haber hecho algo en la campaña» por el actual Presidente. Ese tipo de mendigos resentidos hacen mucho daño a posteriori.

El Presidente tiene un reto inmenso que requiere de su presencia física en todo el país. Tiene que disminuir, a como de lugar, el conflicto social para garantizar un clima estable a las inversiones. Si no vienen grandes inversiones en los próximos dos años su gobierno enfrentará niveles de crecimiento menores al 2% a partir del 2019. Esa es la verdadera tormenta que hay que empezar a enfrentar hoy. No puede distraerse con corruptos grandes, ni chiquitos, y menos, con pleitos internos.

 

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