Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

27 septiembre, 2016

¡Terrorismo Resurrección!

Para los mas jóvenes; Este es Abimael Guzmán, el responsable del asesinato de miles de peruanos inocentes

El fujimorismo y el Movadef se necesitan mutuamente y por las mismas razones.

El mito fujimorista del triunfo de Alberto Fujimori «súper héroe de la pacificación nacional» se parece al mito senderista del Presidente Gonzalo «quinta espada de la revolución mundial». Pero los mitos, aunque de interés antropológico, no son mas que eso. No son, ni se acercan, a la verdad. Ni Fujimori atrapó a Abimael Guzmán, ni Guzmán era un pensador revolucionario de talla mundial. El GEIN, es decir un grupo de inteligencia operativa – desactivado por Fujimori después de la captura- fue el artífice de toda la operación policial.

Hoy el terrorismo del MRTA y SL esta derrotado en todos los campos. Militar, policial, educativo, mediático. Sus líderes están muertos o presos. ¿Qué queda de ellos? Una cúpula anciana presa, una gerontocracia organizada en el Movadef que busca la liberación de Guzmán y una columna en el VRAEM, a estas altura, con altos índices de mortalidad y vinculada al narcotráfico. También, algunos ex profesores que cumplieron condena que se pueden contar con los dedos de la mano que están prohibidos de regresar al magisterio.  ¿Es esa una amenaza a la seguridad nacional? No.

¿Por qué insisten los congresistas fujimoristas en que el terrorismo esta aquí y ahora? Léase declaraciones de Lourdes Alcorta, Marco Miyashiro, sólo por mencionar algunos nombres. Porque se necesita crear miedo en la población para justificar su pasado y presente político. Un truco viejo, magistralmente presentado en la última temporada de House of Cards, pero truco al fin.

Los medios voluntaria o involuntariamente se unen a crear esta marea de miedo infame. Porque es vil generar pánico ahí donde no existe amenaza alguna. Y más envilecido aún acusar de terrorista a quien no se sume a la grita histérica. Esa vileza es propia de quien no tiene honor, ni  moral. Lamentablemente hay varios en exhibición pública de su desparpajo en estos días.

El video filtrado por inteligencia policial a los medios donde se ve un entierro terrorista – de junio pero convenientemente soltado en estos días – con toda la parafernalia roja y los discursos apologéticos ha sido repetido ya cientos de veces en las pantallas. Es evidente que ese material debe estar en manos de un fiscal para que este acuse o no acuse por apología del delito a quien resulte responsable. Eso es lo que se hace en un Estado de Derecho. Así se prohíbe usar lugares públicos para hacer apología, no bombardeando mausoleos como pretenden algunos, sin que medie ley. Los muertos tienen que ser enterrados, nos guste o nos guste sus vidas. Hasta ahí, no hay delito. Pero si se hace apología van presos todos. Esa es la ley y a ella debemos aferrarnos. Esa es la forma correcta de actuar.

Es curioso que ahora al fujimorismo le preocupe que los jóvenes no tengan memoria cuando ellos han impedido de todas las formas posibles que esta memoria exista. Se opusieron al Lugar de la Memoria (al que todos los peruanos tienen la obligación moral de llevar a sus hijos), le tiraron pintura naranja al Ojo que Llora, lugar de recuerdo para los deudos que nunca encontraron los cuerpos de sus familiares. ¿Ahora reclaman memoria? Han insultado sistemáticamente a los miembros de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y han vilipendiado los 9 tomos del informe. Claro, hasta que Keiko Fujimori llegó a Harvard y sufrió una epifanía que ahora parece temporal y oportunista.

El Acuerdo de Paz en Colombia es ocasión para, nuevamente, confundir en lugar de hacer docencia jurídica y política. Las FARC tienen estatus de fuerza beligerante concedido por sucesivos gobiernos colombianos que buscaron  acuerdos de paz. Es decir, se rigen por las normas internacionales de la guerra y por ende sus detenidos son prisioneros de guerra, no delincuentes comunes.

Por el contrario, en el Perú,  Sendero Luminoso y el MRTA jamás tuvieron esa categoría. Ese hecho es determinante para establecer que ordenamiento jurídico se aplica. ¿Las normas internacionales de la guerra o el Código Penal Peruano?. En el Perú, con eficacia, se opto por el segundo camino. De ahí las calificaciones de «delincuente terrorista» o «conflicto armado interno». ¿Por qué? Porque lo que sucedió en el Perú no es para el derecho interno, ni para el internacional, una guerra. Si fuera una guerra, y esta concluyera, los prisioneros de guerra tendrían que ser liberados. Esa es la tesis del Movadef. Esa es la razón por la que piden la liberación  de Guzmán.

Lo increíble es que el fujimorismo no quiere que se llame «conflicto armado interno» como dice la CVR de acuerdo al derecho internacional. Quiere que se llame guerra. ¿Para que? ¿Para liberar al Grupo Colina y a Alberto Fujimori? En eso, coinciden plenamente con el Movadef. Mas absurdo no se puede ser.

El miedo es una poderosa arma política. Pero la verdad brilla siempre más. Las incoherencias se notan. Que no les metan miedo que aquí no hay terrorismo, lo que hay es oportunismo. Y esa también es una maldición, pero de otra categoría.

 

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