Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

10 julio, 2016

Un Presidente muy diferente

 El Presidente Kuczynski no es el personaje que la derecha conservadora espera.  Si creían que su único interés es mantener un status quo pro empresa privada y que con eso, todos satisfechos, se equivocaron al votar. Lo que yo veo, desde una distancia, tal vez con más cercanía algunos días, es un hombre que va a gobernar de forma muy original.

El Presidente electo enfrenta un circo de tres pistas adverso. Primero, en el Congreso la oposición fujimorista. Segundo, su precario partido lleno de personas con expectativas desbordadas y tercero – suena increíble – un empresariado que cree que se sacó la lotería y va a demandar reformas inviables, casi para hoy, sin entender nada del juego político. Estos tres grupos son los que han reaccionado de la peor manera ante lo que creo es una astuta movida política: usar a la población para hacer reclamos a un Congreso opositor.

La palabra “marcha”, usada por Kuczynski para arengar a los trabajadores de La Oroya,  es como la lepra en el NSE A. Le tienen terror al solo escuchar de su cercanía. Por supuesto, ellos pueden quejarse de lo que quieran todos los días, usando desde el lobby hasta las acciones legales que pueden costear. Pero cuando un pobre protesta, es “criminal” o “subversivo” aun cuando no tenga más remedio que marchar hacia la autoridad porque nadie le hace caso. Protestar no es un crimen. Lo que es un crimen es tomar la vía pública, impedir el libre tránsito,  destruir propiedad pública o privada o impedir el derecho de reunión de otros que piensan distinto. Esos crímenes, lamentablemente, quedan impunes, porque no tenemos fiscales y jueces con autoridad para detener y sentenciar, hoy, como más razón, en flagrancia. Pero “marchar” no constituye crimen, como estúpidamente se rebuzna en salones muy bonitos de Lima donde horrorizados votantes de PPK están “sorprendidos” porque “juega al rojo”. La necedad, como bien se sabe, no tiene relación alguna con el dinero o la educación.

Varios ilustres peruanos, como por ejemplo, Mario Vargas Llosa, han sufrido las iras santas de la derecha conservadora por decir con franqueza las verdades que no quieren escuchar los “lideres” de nuestro país.  Sospecho que paulatinamente PPK irá por ese camino. Si hay algo que he observado en su carácter es que detesta la estupidez del qué cree que sabe. PPK tiene la gran habilidad de escuchar a 10 personas hablando a la vez y descartar todo lo irrelevante de lo que oye, hasta que encuentra la relevancia que necesita y ahí va hasta el fondo.  Tiene esta extraña habilidad, aísla bien lo que necesita, el resto lo descarta de plano. No pierde el tiempo en minucias o mejor dicho, detesta que lo hagan perder tiempo en minucias.

Lo que sucede es que nunca hemos tenido un presidente como éste. Su biblioteca, que he visitado largo rato, tiene libros en todos los idiomas que domina: español, inglés, francés y alemán.  Ví un libro de gramática quechua sobre el escritorio. No creo que tenga problemas en aprenderlo si lo necesita. Lee música (otro idioma abstracto) y es un buen ejecutante en el piano y la flauta traversa. La mayoría de sus libros son de política, mucha observación sobre democracias avanzadas como la inglesa o la de Estados Unidos de Norte América. ¿Ustedes pueden creer que este hombre no sabía perfectamente lo que ésta haciendo en La Oroya? No digo que no pueda cometer errores, lo que digo es que esa visita no fue un error. Fue un acto estudiado y premeditado para ganar un espacio político propio. Y creo que se lo ganó al fujimorismo.

El Presidente ésta construyendo su propio circo de tres pistas favorable para gobernar. Primero, un gabinete, presidido por Fernando Zavala. Segundo, un equipo de operadores políticos para negociar en niveles locales y en el Congreso. Tercero, una alianza popular, temporal, circunstancial y muy pragmática (como en La Oroya) con cada grupo de interés que pueda enfrentar a un Congreso adverso, mientras éste se niega a colaborar y sólo obstruya.

Eso, es hacer política. El Presidente Kuczynski puede usar el humor como herramienta para enfrentar a la prensa y parecer ligero y desconcentrado. Esa, es la apariencia, pero ese no es el Presidente que tendremos. Para el bien del Perú, este hombre sabe perfectamente lo que está haciendo y lo está haciendo, hasta ahora, muy bien.

Columna publicada el Domingo 10 de Julio del 2016 en el Diario La República

 

 

 

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