Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

28 junio, 2016

Otra historia más de la que los Fujimori no hablan (Segunda Parte)

Otra vez. Daniel Yovera y Edmundo Cruz publicaron este domingo en La República y en Poder.pe la continuación de la investigación de los negocios de los hermanos Fujimori. Esta vez aparece en escena la hermana Sachie y también los yernos de Alberto Fujimori. La historia del almacén escondido también ha sido difundida en Latina (Christopher Acosta) y en El Trome se ha recogido la historia inicial (Miguel Ramirez) llegando a una mayor audiencia que hace una semana.

Sin embargo, reproduzco aquí la historia, con permiso de los autores, porque no todos los medios quieren hablar de este caso, que recién empieza a estudiarse. Todavía, como veremos en entregas venideras, hay mucho por explicar y ningún interés en hacerlo por parte de Kenji Fujimori, congresista y socio de estos fantásticos negocios que se pagan, aunque suene increíble, en efectivo.

 

ALINSA: El otro almacén escondido de los hijos de Fujimori

Incógnita. Además de IGL (ex-Limasa), los hijos de Alberto Fujimori poseen otro depósito industrial en Villa el Salvador, al lado de un relleno sanitario. Lo montaron en simultáneo con las operaciones para asociarse con la nipona Sankyo Corporation, pero solo funcionó once meses y luego fue abandonado. El operador de la empresa es Arturo Makino Miura, uno de los acompañantes de Alberto Fujimori en su viaje de Japón a Chile, en el 2005. ¿Por qué tanto ocultamiento? Ni  los Fujimori ni sus abogados han respondido.

Detrás del relleno sanitario del distrito de Villa El Salvador, al lado de los establos y criaderos de cerdos de la zona llamada Cerro Lomo de Corvina, un cartel de triplay escrito con pintura negra anuncia el alquiler de un predio de más de 3,600 metros cuadrados, cercado por un muro de tres metros de alto, con casetas de vigilancia abandonadas.

El inmueble está cerrado y vacío. Desde fuera, por encima del muro, sobresale la parte superior de un almacén metálico de unos quince metros de altura y de imponente tamaño. Dos perros merodean cerca del portón y otros tres siguen tirados en la tierra rascándose la piel.

Los olores de la zona son pestíferos: se mezclan el del basural y el del excremento porcino. La propietaria sale de una casa contigua. Se llama Mirtha Zuzunaga Alba, quien pregunta qué queremos. Le preguntamos por el precio del alquiler: US$ 4 el metro cuadrado. Saca una llave y nos invita a pasar.

Hasta hace muy poco allí funcionaba el almacén de una empresa llamada Almacenes Internacionales SAC (Alinsa), que había sido constituida en diciembre del 2013, inscrita en la Sunat en marzo del 2014 y puesta en marcha comercialmente en abril del mismo año.

El gerente general de la empresa se llama Arturo Makino Miura, quien alquiló los 3,634 metros cuadrados para poner en marcha el nuevo negocio almacenero.

Makino es un personaje desconocido en la política y el mundo empresarial, pero popular en las carreras de autos y caballos. Su nombre apareció por primera y única vez en las páginas políticas en noviembre del 2005, cuando integró la exclusiva comitiva encabezada por el entonces prófugo Alberto Fujimori, que partió en avión desde Japón y arribó a Chile.

En Santiago, Fujimori, Makino y dos acompañantes más se instalaron en el Hotel Marriot. Los periodistas que cubrían la llegada de Fujimori creían que Makino era el jefe de prensa del expresidente. Pero era más que eso.

Su padre, Roberto Makino Makino, fue en los noventa director de Apenkai, la ONG involucrada en el tráfico de donaciones japonesas que benefició a los hermanos de Fujimori, hoy prófugos de la justicia y refugiados en Japón.

Nueve años después de aquella aventura fallida para Fujimori, Makino se instaló nuevamente en Lima y diariamente se dirigía a Villa El Salvador para inspeccionar la construcción del almacén, iniciada a mediados del 2014. Según dijo en breve diálogo telefónico, le entregó dinero a Mirtha Zuzunaga, la propietaria del predio, para cubrir el alquiler del terreno y para que ella contrate los servicios de construcción del almacén.

Caminos paralelos

Para edificar la estructura se tuvo que remover mucha tierra y  basura. Cientos de ratas salieron de su escondite. Después, el suelo fue aplanado y reforzado con una gruesa malla metálica, piedra y concreto. Cuando estuvo lista la base se levantó el almacén.

Pero no era un almacén cualquiera. La creación de la empresa, el inicio de sus operaciones y la construcción del depósito industrial ocurrieron casi en paralelo a los actos societarios realizados por Limasa, que condujeron a su trascendental sociedad con la transnacional nipona Sankyo Corporation.

Como se recuerda, Poder.pe y La República revelaron que en el 2012 y 2014 Limasa efectuó «capitalización de deudas» que le permitieron incrementar sustantivamente su capital social y convertirse en socia de Sankyo.

En mayo del 2012 crearon FM Capital Partners, empresa que en junio del mismo año le había prestado casi S/. 450,000 a Limasa. Esa deuda se  canjeó al emitir Limasa acciones a favor de FM Capital. Así, la empresa de Hiro Fujimori y del estadounidense Daniel Scott Matson se hizo socia de la almacenera. Del mismo modo, en mayo del 2014 fundaron Inversiones Perú Japón, que en junio fue absorbida por Limasa.

La almacenera del Callao asumió una deuda por US$ 1’470,000 que había adquirido Inversiones Perú Japón con Sankyo, pero los Fujimori y los representantes japoneses decidieron capitalizar la acreencia, dando paso a la sociedad con la firma nipona.

Tras el viaje de Kenji Fujimori a Japón, el 27 de agosto del 2014 para participar en el anuncio de la unión entre Sankyo y Limasa, ésta fue rebautizada como Integrated Global Logistics SA (IGL).

La página web de la remozada empresa –que hoy ha sido borrada– rezaba: “Kaizen: mejora continua. Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”. En la parte inferior se anunciaba la sociedad con Sankyo: “A partner of Sankyo – Fujiki Group”; y al lado izquierdo daban cuenta de otro dato importante: “En alianza estratégica con Alinsa – Almacenes Internacionales SAC”.

Es decir, IGL y Alinsa eran aliados en el pujante negocio de almacenaje con Sankyo.

Han transcurrido dos años desde la internacionalización de la ex Limasa, y un año y medio desde que fuera construido el almacén de Alinsa en Villa el Salvador, y y hoy este local luce abandonado y cerrado. En abril, los socios de este desconocido almacén se mudaron.

Los accionistas

Alinsa, cuyos socios son Hiro y Kenji Fujimori, y el alemán Mark  Koening, esposo de Sachie Fujimori, fue constituida por Carlos y Miguel Torres Morales, del Estudio Torres y Torres Lara, los mismos abogados que asesoraron las operaciones de incremento de capital social de Limasa mediante el esquema de “capitalización de deudas”.

En el 2014 Alinsa operó en un local alquilado en la avenida Los Forestales, de Villa El Salvador, pero en junio emprendió la construcción de su almacén propio en la manzana S1, lote 1, de la Cooperativa de Colonización Las Vertientes.

El 1 de agosto del mismo año, antes –vísperas del viaje de Kenji a Japón– la junta de accionistas de Alinsa sesionó en el Estudio Torres y Torres Lara, en Surco, para definir su composición accionaria.

Según el acta de esa reunión los accionistas de la nueva almacenera son las empresas: MSK Servicios SAC, con el 20% de participación, Ogura Capital Partners, titular del 40% del accionariado, y Vantage Merchant Capital SAC, poseedor del otro 40%.

MSK Servicios SAC fue constituida con S/. 1,000 de capital social en enero del 2014, por Miguel Torres e Indira Navarro Palacios, del Estudio Torres y Torres Lara, quienes suscribieron  1  y 999 acciones, respectivamente. Mark Koening fue designado gerente general, y Sachie Sachie Fujimori, apoderada. En mayo del 2015 las 999 acciones de Indira Navarro pasaron a Mark Koening. Miguel Torres conservó la acción restante.

Hasta agosto de ese año, según Sunat, el domicilio fiscal de MSK fue la calle Hans Holbein 172, San Borja, un inmueble de Susana Higuchi.

La misma dirección es consignada como sede fiscal por otros dos negocios: SF Arquitectos, empresa de diseño  de interiores y arquitectura de Sachie Fujimori, y MVV, inmobiliaria de Mark Vito Villanela, esposo de Keiko Fujimori.

La segunda accionista de Alinsa, Ogura Capital Partners, también fue creada por Carlos y Miguel Torres, con S/. 1,000 de capital. Su sede fiscal es la misma calle Hans Holbein 172, San Borja.

El 30 de mayo del 2014 sus accionistas –Arturo Makino Miura, con 500 acciones (50%) y Hiro Fujimori Higuchi, con la otra mitad– celebraron junta en el Estudio Torres y Torres Lara. Hiro no estuvo presente, lo representó Makino, quien le otorgó amplios poderes al gerente general –o sea a él mismo– para que realice diversas gestiones.

El tercer accionista, Vantage Merchant Capital SAC, empezó a operar en enero del 2014, en un domicilio fiscal en La Perla, Callao, que según la Sunat es “no habido”. Fue constituida con S/. 1,000 de capital social por dos abogados del Estudio Torres y Torres Lara: Helmuth Quezada Bolzmann y Ailyn Pun Lay Moscaiza. Miguel Torres fue nombrado apoderado, y Makino, gerente general.

En febrero del 2015 sus accionistas, Kenji Fujimori y Marco Ynaba –quien es su socio de IGL– transfirieron sus 400 acciones a MSK, de Koening y Sachie Fujimori.

¿Cómo se pagó?

La propietaria del inmueble es, como ya señalamos, Mirtha Zuzunaga Alba. Documentos del predio que obran en la Municipalidad de Villa El Salvador dejan dudas sobre las formalidades que debieron seguir Zuzunaga y Alinsa en la construcción del almacén.

En primer lugar, las declaraciones juradas del impuesto predial de los años 2015 y 2016 indican que el área construida en el predio de la Cooperativa de Colonización Las Vertientes, manzana S1, lote 1, suma 1,070 metros cuadrados, cuyo valor de construcción asciende a S/. 468,260.

¿Cómo se pagó dicho monto? En breve comunicación telefónica, Makino dijo que Alinsa le desembolsó a Zuzunaga una suma de dinero que no quiso precisar, pero que cubría el alquiler del predio y la contratación del servicio de construcción del depósito.

Alinsa debería poder sustentar ante la autoridad tributaria dicho egreso, como lo indica el abogado tributarista Klever Espinoza, del Estudio Benites, Forno y Ugaz.

«Si una empresa tiene salidas de dinero, no solo debe señalar que pagó el dinero, sino debe registrarlo contablemente y con el soporte necesario; si no es así, es probable que se le inicie una investigación porque a veces quien no declara sus gastos tampoco declara sus ingresos», manifestó.

Por su parte, el experto societario Martín Mayandía, del mismo estudio jurídico, señaló que «la racionalidad del esquema jurídico no admite, por lo menos en el manual o en la ley, que no hayas emitido un comprobante de pago».

Los letrados subrayan la necesidad de que por la magnitud de los pagos, estos  deben estar bancarizados.

¿Y las licencias?

Por el mecanismo de transparencia y acceso a la información pública, Poder.pe y La República solicitaron copia de las licencias de funcionamiento, de defensa civil y de construcción de la obra.

El municipio respondió con distintos oficios que, en resumen, concluyen que Alinsa contaba con licencia de funcionamiento, pero no con el Certificado de Defensa Civil, “por no haber cumplido con los requisitos establecidos”, ni con la Licencia de Edificación, y “por ende tampoco con planos aprobados”.

«Por lo general, la licencia de funcionamiento se otorga luego de obtener el certificado de Defensa Civil, porque es el que garantiza las condiciones mínimas de seguridad para los establecimientos, y es más estricto cuando son lugares donde se va a manipular carga», precisó Espinoza.

«Lo que nos da el certificado de Defensa Civil, que es previo a la licencia, es que determina si las condiciones de construcción e implementación se han cumplido para que tengas ese establecimiento en esas condiciones. Si no tienes certificado de Defensa Civil y tienes licencia, hay algo extraño. Y encima no hay planos aprobados», cuestionó Mayandía.

¿Cómo se explica que Alinsa, la otra empresa almacenera de los hermanos Fujimori, que en el 2014 se convirtió en aliada de la flamante transnacional Limasa, haya levantado de esa forma su almacén de Villa El Salvador?

Aún sin respuestas

Este equipo periodístico ha remitido reiterados pedidos de entrevista y de información al abogado Carlos Torres Morales, a quien también  se le solicitó transmitir nuestro interés por entrevistar a Kenji, Hiro y Sachie Fujimori, así como a Mark Koening. Hicimos lo propio con Arturo Makino, vía telefónica y mediante dos correos electrónicos que incluyeron preguntas puntuales.

Fueron casi 30 preguntas las que Poder.pe y La República remitieron a Torres y a Makino los días 11, 21, 23 y 24 de junio.

Torres respondió solo el primer correo electrónico, señalando que la empresa Almacenes Internacionales se encuentran “bajo constante supervisión y fiscalización por parte de las autoridades peruanas”, y que “siempre han colaborado y cumplido con brindar la información requerida por las autoridades que tienen a su cargo la supervisión y registro de tales procedimientos”.

Según fuentes de la Sunat, el domicilio fiscal de Alinsa, considerado «depósito», estuvo vigente entre el 25 de febrero del 2015 y el 26 de enero del 2016, es decir, solo por once meses. ¿Cómo se explica que los Fujimori Higuchi hayan efectuado una importante inversión, luego publicitado la empresa como parte de su negocio trasnacional, y a los once meses decidieran mudarse, dejando abandonada una infraestructura que les tuvo  que haber costado dinero?

En ese corto período, ¿para qué fue usado el almacén? ¿Qué mercadería fue depositada durante aquellos meses?

Hasta el momento ninguna autoridad del Ministerio Público, de la Procuraduría contra el Lavado de Activos, de la Sunat, ni de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) han anunciado el inicio de investigaciones previas.

 Colaboracion: Jorge Weston, Elizabeth Prado y Laura Grados (Útero.pe)

 

 

 

 

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