Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

19 junio, 2016

El adios de Humala

LIMA, 28 DE JULIO DEL 2012 CELEBRACION DE LAS FIESTAS PATRIAS. EL PRESIDENTE OLLANTA HUMALA TASSO CAMINA ENTRE PALACIO DE GOBIERNO Y EL CONGRESO DE LA REPUBLICA ACOMPANADO DE LA PRIMERA DAMA NADINE HEREDIA, PARA DAR EL DISCURSO DE 28 DE JULIO. FOTO: SEBASTIAN CASTAÑEDA / EL COMERCIO

No hay plazo que no se cumpla. El próximo 28 de julio termina el quinquenio del gobierno de Ollanta Humala.  No deja al país en el caos chavista que muchos esperaron hace 5 años. Pero tampoco se va siendo un Presidente querido o popular. Con mucha pena y con poca gloria este gobierno se acaba en unos días.

Como en todo quinquenio, quedan cosas positivas e importantes a destacar. Tal vez, la de más trascendencia histórica es el fallo de la CIJ de la Haya sobre los límites marítimos con Chile. Es cierto que el gobierno de Humala heredó el proceso, pero tuvo la prudencia de mantener al mismo equipo, hasta el día final, aun siendo un grupo de trabajo conformado por ministros de su antecesor. El triunfo de cerrar un problema abierto ya era enorme. Sin embargo Humala será recordado por ser el único Presidente de la historia de la república en añadir extensión a nuestros mutilados límites. No es poca cosa.

Los programas Beca 18, Pensióm 65 y Qali Warma son bien recibidos por la población y están teniendo efectos positivos. Ver a alumnos de los lugares más pobres del país dando el salto gigantesco de estudiar en las mejores universidades privadas para que su talento e inteligencia natural no se pierda, emociona a quien, como yo, los hemos visto esforzarse tanto. Este gobierno les dio una oportunidad a ellos y a miles de maestros que cursan maestrías de primer nivel.

Humala no entrega el país peor de lo que lo encontró. No hemos parado de crecer. El problema es que el crecimiento se ha desacelerado y en algunos casos ésta estancado. China y los demás mercados internacionales son un factor, pero no el único, que afecta la economía peruana. La falta de liderazgo de Humala, sus contradicciones en el discurso, su incapacidad para imponer el imperio del Estado, ha ocasionado que huyan millones en inversión. Se fueron a buscar mejores ambientes que este.  Esa es una responsabilidad grave, que nunca ha aceptado.

Las pocas luces del gobierno de Humala se oscurecen por completo en  el manejo político. Su esposa, adorada al principio, dándole el mérito de alejarlo del socialismo, se va hoy detestada de forma en la que no se ha hablado jamás de la mujer de un Presidente. La culpa la tienen los dos. El, por no ponerle límites como se los puso a su familia consanguínea, (no ha indultado a su propio hermano) y ella, por exceder el papel que el Estado le asigna. La influencia de ella fue aceptada como positiva pero ya sus acciones políticas han sido vistas como una usurpación del poder presidencial. Se ganó odios gratuitos por maltratar a su propia bancada y se aisló destruyendo lo que le quedaba de capital político. Mintió y mucho y eso la hizo poco creíble.

Humala ha condecorado a sus Ministros y varios lo han criticado a pesar de que García condecoró a Velasquez Quesquén, su  entonces Primer Ministro. Pues yo creo que la crítica es injusta. Si hoy gozamos de estabilidad social y económica – precaria, pero estable – que permite que una elección se defina por 40,000 votos sin irnos a una guerra civil, es por los gabinetes que sostienen a Humala. El Presidente no sólo debe agradecerles con una condecoración – a éste, y a los demás, gabinetes – sino que debe ponerse de rodillas ante Dios y agradecerle por haber tenido personas a su alrededor que pudieron ocultar su absoluta incompetencia para manejar el Estado. Esa es la verdad. Gracias Ministros. Sacrificada labor, más aún con un Presidente que anda metido en mezquindades y de yapa con una esposa que anduvo metiendo las narices donde no debía.

El terrible colofón judicial de la familia Humala ésta aún por verse. No creo que el proceso de lavado de activos llegue a ninguna parte. Hasta ahora, lo mostrado es débil, cuando no, sospechoso. Los esposos saldrán, después de muchos años, bien librados. Para ese entonces serán un recuerdo, como lo es hoy Alejandro Toledo. Sin embargo, es el caso Lava Jato el que si debe tener a Toledo, García y Humala en ascuas. Esa historia, la verdadera y gran historia de corrupción latinoamericana, todavía no se ha empezado a contar.

 Columna publicada el día Domingo 19 de Junio del 2016 en el Diario La República

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *