Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

29 marzo, 2016

El Congreso que se viene

Foto: La República

No soy pitonisa como algunos comentan. Estaba cantado que varios partidos salvarían su inscripción retirándose de la campaña días antes de la primera vuelta. Los propietarios de estas franquicias quieren aprovechar la norma salvavidas que les permite competir en la próxima elección – si se retiran antes de ésta  –  así no pasen la valla mínima de 5% de votación nacional parlamentaria.  Recordarán los memoriosos que empezamos con 19 planchas. Dos se retiraron muy al principio (Castillo y Reggiardo), luego vinieron dos expulsiones (Acuña y Guzmán) y luego salió Cerrón y Urresti. En las últimas 24 horas, como advertí en columna anterior, se van  Simon, Diez Canseco y Guerra García..  De las 19 originales ( sólo verán 13 en la cédula) quedan 10 en juego. De estos, solo 5 pasan la valla con las encuestas actuales: Fuerza Popular, PPK, Acción Popular, Frente Amplio y Alianza Popular. Quedarían fuera del Congreso – si es que no las retiran después del debate del domingo – las listas parlamentarias de Toledo, Flores Araóz, Olivera, Hilario y Santos, y también la de Acuña que corre sin candidato presidencial.

Supongamos pues que tenemos un Congreso de 4 partidos y una alianza conformada por 3  partidos (Alianza Popular). Los escenarios que se juegan son clave para quien sea elegido Presidente.

Veamos algunas hipótesis.

Escenario 1: El fujimorismo logra 70 de los 130 escaños. Eso le da mayoría calificada (la mitad más uno del número legal de miembros) pero no los dos tercios requeridos para reformar la Constitución, elegir al Defensor del Pueblo o a los miembros del Tribunal Constitucional.

En este escenario, si Fujimori ganara la Presidencia, gobernaría con total comodidad. En los dos últimos quinquenios sus bancadas han sido unidas y jamás se han desmembrado como sólo sucedió en el año 2000. Salvo para decisiones de mayor transcendencia no necesitaría ningún aliado. Esto tiene sus pros y sus contras. La estabilidad del régimen es un sólido argumento a favor pero la posibilidad de una autocracia es, también, un sólido argumento en contra. En los años 1992 al 2000, en que Fujimori padre tuvo mayoría en el Congreso, no se permitió a la minoría casi ningún derecho. Ni integrar la Mesa Directiva, ni siquiera tener Presidencias de Comisiones. Se fiscalizó sólo lo que, finalmente, el Ejecutivo aprobaba y eso no incluía – mas allá de algunas simulaciones de investigación – al mismo régimen. Regresar a ese esquema hoy, es un peligro para la democracia.

Si en este mismo escenario, no gana Keiko Fujimori, el ganador tendrá que pactar, inevitablemente, con ella. Ya sea una agenda programática, ya sea nombramientos específicos o otros toma y daca indispensables para gobernar. Si la bancada mayoritaria pasa a la oposición pura (y se une con Alianza Popular) caerán gabinetes y se obstruirá todo intento de reformas. Es posible que esta mayoría promueva, desde una oposición abierta, la vacancia del nuevo Presidente para así convocar a nuevas elecciones.  En este escenario veo mas sencillo que PPK logré un pacto a que lo haga Mendoza o Barnechea, simplemente por afinidades ideológicas. ¿A qué costo? Eso esta por verse. Puede ir desde el indulto al padre, hasta cargos en la administración pública.

Escenario 2: El voto cruzado reduce al fujimorismo a mas de un tercio del Congreso pero sin llegar a la mitad. Supongamos,  unos 50 Congresistas. Fuerza importante, sin duda, pero que no neutraliza a las demás. Por afinidad, una alianza parlamentaria probable es la de Acción Popular y Frente Amplio. Si cada una de estas agrupación pone 20 congresistas, esos 40 parlamentarios pueden ser determinantes para medirse con sus naturales antagonistas, las fuerzas del fujimorismo. Suponiendo que PPK coloque unos 25 congresistas en este escenario y Alianza Popular unos 15 tendríamos un Congreso dividido entre 5 fuerzas equilibradas.

Si en este escenario ganara Fujimori, su relación con el Congreso se parecerá a la que han tenido los tres últimos Presidentes. Toledo, García y Humala gobernaron con bancadas – al menos inicialmente – numerosas pero sin mayoría por lo que tuvieron que conseguir  consensos cuando fue políticamente posible hacerlo.  Este escenario obligaría a Fujimori a buscar aliados. Los naturales serían los de Alianza Popular que podrían darle mayoría y en aspectos programáticos la bancada de PPK.

Si en este escenario no ganara Fujimori, es posible que fujimoristas y Alianza Popular pasen a una oposición abierta de 65 escaños, partiendo al Congreso en dos. Cualquiera de sus adversarios, sea PPK, Frente Amplio  o Acción Popular tendrá que pactar una alianza para unir los votos de las tres agrupaciones en una coalición de igual volumen. Será muy difícil para cualquiera de los tres convencer a los otros dos que una alianza parlamentaria antifujimorista y antiaprista es indispensable para asegurar gobernabildad. Difícil, pero no imposible.

La posibilidad alternativa es que fujimoristas y Alianza Popular hicieran gobierno con PPK, si este ganara. Es posible. En todo caso es mas probable que hicieran gobierno con Frente Amplio  o con Acción Popular.

Sugerencia: Cruzen el voto. Todo el poder en una sola mano es un peligro en el Perú de estos días. El Congreso que viene debería hacer reformas importantes al inicio del régimen. Un Congreso trabado o autocrático no ayuda en nada.

 

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