Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

4 diciembre, 2015

No me gusta y Si me gusta: Acuña

Cesar Acuña Peralta se lanzó hoy a la Presidencia ante un auditorio en la CADE que lo recibió con frialdad. Formalmente, lo hará en enero al inscribirse y aunque se esperaban anuncios sobre su equipo estos no aparecieron.

¿Qué es lo que no me gusta y qué es lo que me gusta?

No me gusta

a) No me gusta su debilidad evidente al comunicar. Posee un castellano limitado que no usa la concordancia correcta ni en género y ni en número, producto, tal vez, de una infancia pobre rodeada de personas con las mismas dificultades. Del mismo modo, hablar en tercera persona es horrible. Lo hacía Ollanta Humala y se lo corrigieron. Estas carencias no son culpa de un niño pobre, pero si, de un adulto rico.

En materia de comunicación, Acuña es una versión anterior a Humala, muchos más primitiva, aunque eso pareciera imposible. A pesar de leer un discurso preparado para la CADE no podía, siquiera, leerlo con corrección idiomática. Eso puede ser un activo ante millones de personas que se expresan en los mismos términos que él – y que desconfían del verbo florido de otros candidatos- pero no es un valor rescatable. Si ha tenido una experiencia política y empresarial tan larga, este serio defecto pudo corregirse con clases. No ha sido falta de tiempo o dinero. Ha sido descuido, o tal vez, que nadie se atreviera a mencionárselo.

b) No me gusta que la educación superior que ofrezca sea de baja calidad. Ese es su principal y exitoso negocio. ¿Puede ser su servicio tan modesto? La pregunta que le hicieron – y que arrancó mas aplausos del público de la CADE que su presentación – sobre porque sus 3 Universidades no están entre las 20 primeras del Perú es válida. Su respuesta fue vaga y retórica («tenemos una exalumna en la NASA») y demostró que ese es un flanco débil. No basta con repartir títulos profesionales. Estos deben tener un valor tal que permita la empleabilidad de los egresados en el mercado. En ese sentido, no pudo dar una cifra, más allá de repetir que educa a 100,000 jóvenes. ¿Con qué calidad? Ni él lo sabe.

c) No me gusta el modelo Universidad/Partido. No es creación exclusiva de Acuña pero me molesta que los remanentes de lo que se ha convertido en un magnífico negocio se utilicen para, ilícitamente, financiar una carrera política. Alianza para el Progreso ya fue multado el 2012 por tomar un «préstamo» de la Universidad Cesar Vallejo de más de 5, 000,000 de soles. La multa no se paga hasta hoy. ¿Por qué? Porque el partido no tiene patrimonio y la sanción de pérdida del financiamiento público es ridícula, porque éste nunca ha sido otorgado por el MEF. Volvemos a lo mismo, no hay delito, pero es ilícito y éste Congreso no ha hecho nada efectivo en materia de reforma del financiamiento de partidos políticos. ¿Resultado? Probar la informalidad del Acuña en materia política.

d) No me gusta el modelo de «caudillo» y que no presente un equipo alrededor, un grupo de apoyo, una base real de poder. ¿Quién le escribió el discurso? No lo sabemos. No era malo en términos generales, pero, como suele suceder con estos encargos era detallista en aspectos importantes como la organización del aparato del Ejecutivo para reformar el Estado y vago, en otros como el laboral, para el que tampoco tuvo una respuesta concreta.

De otro lado, presentar un equipo de seguridad, hace unos días, con decenas de personas y poner al General EP Donayre – acusado por el robo de gasolina en el ejército-  a su lado, fue un error grave teniendo en su equipo al General PNP Arteta, su ex candidato a la Municipalidad de Lima. Del mismo modo, hasta que no anuncie quién su Jefe de Plan de Gobierno, no hay sustancia detrás. No se ve.

e) No me gusta el misterio sobre su pasado. Hay denuncias falsas como la de pedofilia o la de violación. Pero si es cierto que se enamoró de su alumna cuando él tenía 33 años y ella 16 años. Pese a que en 1989 está práctica podía estar extendida en muchas zonas del país, actúo de modo inmoral. No hay condena penal por ello, pero debió tener una mayor rectitud en su vida privada si aspiraba a ser Presidente algún día. Tampoco me gusta que se ponga a una mujer inocente en el ojo público, ni que se le refriegue en la cara el falso origen de su hijo fallecido ya adulto. Pero esas cosas debió preverlas el propio Acuña.

Tampoco hay un expediente que pruebe que su padre – ya fallecido – estuvo preso por narcotráfico o que trabajase para Perciles Sánchez como se rumorea, pero el misterio debe ser respondido con la verdad por delante, para evitar toda sombra de duda sobre el carácter de un hombre que, además, ha tenido serios problemas maritales con un ex esposa de la cual se divorció hace diez años pero que, pese a arreglos económicos extraordinarios, lo sigue denunciando en público como un abusador violento y golpeador. La vida familiar del candidato no es pues, ejemplar.

Si Me Gusta

a) Me gusta que Acuña presente una carrera política progresiva. Congresista, Alcalde, Presidente Regional, fundador de su partido. Ello plantea una línea de vida que puede indicar – aún no lo sabemos – que su deseo es consolidar una vida política alrededor de un proyecto nacional mas amplio, que abandone al caudillo regional. Ha hecho el trabajo, como Keiko Fujimori, de construir una organización política y ha obtenido muy buenos resultados en las últimas elecciones municipales y regionales.

b) Me gusta que sea un hombre que se ha hecho solo y desde abajo. El empeño por progresar en la vida, más allá de las limitaciones que el nacimiento impone, es un valor a destacar. Eso, no se lo quita nadie. Tampoco sus títulos universitarios de los cuales se mofaron muchos. Es evidente que un joven pobre sólo puede ir a una Universidad Pública, pero de ahí a las maestrías y doctorado en buenas universidades del Perú y del mundo, hay un camino de superación personal.

c) Me gusta que sea un empresario, que de trabajo a 10,000 personas y que pague sus impuestos. Me gusta que su negocio – pese a las observaciones a la calidad del servicio – sea exitoso y así, ojala pronto, pueda revertir esa mala calidad con la inversión de las ganancias extraordinarias que tiene. Su grupo universitario tiene la tercera facturación mensual de todas las universidades del país. No es poca cosa.

d) Me gusta que use su plata para hacer caridad. Se le acusa de populismo, pero es con su plata, no con la del Estado. Mientras reparta becas con la suya,  ¿Quién lo puede culpar? ¿Eso genera una clientela política? A no dudarlo, pero es creada sobre la base de su esfuerzo personal.

 

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