Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

30 noviembre, 2015

¡Bájate a Acuña!

«Decir la verdad donde reina la mentira es un acto revolucionario» (George Orwell)

Si no lo hubiera visto antes, no podría contarlo. Pero ya lo viví y en primera persona. Exactamente igual.

Keiko Fujimori debe andarse con cuidado. El Nivel Socio Económico (NSE) A, que contiene al 5% de población del Perú, con los ingresos más altos, odia a César Acuña. Y eso, aquí, sólo ha garantizado algo al candidato odiado: ganar.

Tres ejemplos históricos

Uno

Va el primero. Fujimori 1990. Mario Vargas Llosa – no era lo que él quería, pero así fue – era el entonces candidato adorado por el NSE A. Ahora lo odian, pero en ese entonces, no. Razones no faltaban. Hablar de libre mercado, libertad de precios, reforma del Estado, fin del estatismo, era la promesa de la revolución liberal a la que – después se vería no tan entusiasta – supuestamente aspiraba el sector más rico del Perú. Sin embargo, el mensaje fue mal explicado y mal entendido a nivel popular generando terror a un cambio radical. Nadie quería perder los subsidios indiscriminados que el Estado daba en los ochentas a pesar de los pésimos servicios que brindaba.

Los expertos extranjeros advirtieron un problema en las encuestas que en enero daban como favorito largamente a Mario Vargas Llosa frente al candidato del gobierno, (estatista y por tanto odiado por el NSE A) Luis Alva Castro, que usó las 300 empresas públicas del Estado para hacer campaña a su servicio. ¿Cuál era el problema? El principal motivo por el cual la gente elegía a Vargas Llosa era porque «no hay otro mejor». Apareció Fujimori y se convirtió en ese cambio menos radicalizado que las mayorías más pobres querían.

En ese entonces, la prohibición de difundir encuestas duraba 15 días antes del acto electoral. Cuando comenzó la veda informativa Fujimori apenas figuraba. En las elecciones de abril de 1990 quedo segundo y en la segunda vuelta ganó con el apoyo del Apra, partido de gobierno, y de toda la izquierda. ¿Qué hizo todo el aparato de prensa en propiedad de personas que pertenecen al NSE A? Demoler a Fujimori. Sin piedad y con absoluta desesperación. ¿Resultado? Hicieron ganar a Fujimori. Obvio. Si no le gusta a los ricos, ¿por qué no le va a gustar a los pobres? ¿Acaso tienen los mismos intereses? Y en segundo lugar, lo hicieron conocido, sin gastar él un centavo. Mayor favor no pudo recibir.

Dos

Segundo ejemplo. Cómo no aprenden, hicieron lo mismo con Ollanta Humala el 2006. Le inventaron toda clase de historias de terror. Desde que fusilaría homosexuales (la frase fue de su madre) hasta que aboliría la educación privada y estatizaría el universo. Esos contenidos vinieron de medios del NSE A y de lo que podemos llamar un clásico de la vida política peruana y sobre todo limeña: la «rumorología» que no es más que convertir el rumor en ciencia o en palabra sagrada. ¡Que terror! ¡Qué espanto! ¿Y quién fue el salvador del NSE A? El odiado Alan García, que liquidó a Lourdes Flores en primera vuelta con el mote «la candidata de los ricos», es decir de ese mismo 5% del país.  Y esos ricos, obviamente, votaron por García. Pero Ollanta Humala quedo segundo muy cerca al ganador. Un hombre que no era nada en noviembre del 2005, se convirtió, gracias a estos ataques de pánico colectivos, en el candidato presidencial del siguiente quinquenio, en la «amenaza roja», el «candidato chavista».

Tres

Va el tercer ejemplo. Como la histeria de los más ricos ayuda, en la campaña del 2011 le volvieron a hacer el servicio a Humala. A estas alturas de la campaña, noviembre o diciembre del 2010, Toledo y Castañeda iban punteros y los seguía Fujimori con sus sólidos veintitantos puntos. Todo era tranquilidad (no como hoy) porque los tres, además de PPK eran del gusto, o por lo menos de la tranquilidad del NSE A. Pero en enero, con un astuto cambio de imagen y discurso, Humala despega y el NSE A – y los propietarios de medios – se vuelven locos. Podría enseñarles los correos electrónicos de personas «amigas» casi casi mentándome la madre por «no hacer» que Humala desaparezca. ¿Y la segunda vuelta? Para que decirles mucho. Baste recordar el papelón de América TV (canal en el que yo trabajaba) contratando 4 programas a Jaime Bayly con el único propósito de insultar a Ollanta Humala porque el plantel dirigido por Laura Puertas no iba a hacer esa cochinada tan obvia y burda. Ser neutrales nos costó nuestro trabajo (cosa que no han perdido ninguno de los que hoy me reclama por mis opiniones) así que puedo contar la historia en primera persona.

El NSE A, al que pertenezco – no evado, ni mi origen, ni mi situación actual – solía educar a sus hijos recordándoles todo el tiempo en que país vivían y el agradecimiento que debían tener hacia esa misma sociedad por la condición de privilegio en la que habían nacido. Y estoy rememorando mi infancia de tiempos duros para el país, en que no existía la clase media que hoy se amplia. La obligación de retribuir, de dar lo mejor a tu país, de vivir con austeridad acorde con nuestra sociedad, la ética del trabajo y de la educación como medio de superación, el culto a la inteligencia, a la lectura, a las buenas bibliotecas, a la democracia, al buen gobierno, a la libertad y el respeto por el otro, viniera de donde viniera. Esos eran los valores republicanos con los que crecí y que veo, en cada una de esas elecciones, desaparecer. ¿Dónde se fueron?

Este fin de semana algo camine entre mi gente y el pedido era ¡Bájate a Acuña!  Cabe señalar que en el NSE A todavía se cree que la prensa pone y saca presidentes, lo que demuestra que son duros para aprender lecciones. Lo interesante era escuchar las razones. Algunas, son muy atendibles y efectivamente, preocupantes. Comparto que Acuña es un candidato que representa un mundo informal, llámenlo combi o chicha, que tiene como valor único la sobrevivencia del más fuerte en un mercado trabado. ¿Ese es el modelo de desarrollo que queremos para el país? No, gracias. Habrá que escuchar si esto es sólo un prejuicio inicial o hay sustento en la preocupación.

Pero hay otros argumentos, basados en su carácter personal (narcotraficante, violador, pedófilo) que no tienen la contundencia que deberían para descalificarlo y que se parecen más esa grita histérica que barre sobre el NSE A cuando detecta algo que teme. Y a Acuña le temen, como se le temió a Fujimori o a Humala. En resumen – y disculpen el lenguaje que no comparto – tienen terror a que «un serrano de Chota, que hizo plata vendiendo cartones, que no sabe ni leer ni escribir, ni mucho menos hablar, es decir, un serrano ignorante pueda ser Presidente del Perú». Ya está. Eso es.

¿Y qué van a hacer para impedirlo? Todo lo que el NSE A hace para, por efecto contrario, hacerlo ganar. Atacarlo sin piedad. Pifearlo en la CADE, ningunearlo o usar sus propios medios para demolerlo. Recordemos que esta es la primera elección con prensa escrita concentrada al 80% en manos de un grupo familiar del NSE A. ¿Cómo se comportarán? ¿Podrán asimilar a tiempo la lección?

Si Acuña pasa a segunda vuelta, tal vez no sea ni por sus propios méritos, sino por el gran servicio que le harán los que no han aprendido lecciones históricas tan claras. Las contra campañas del NSE A son una bendición para sus víctimas. Es el único veneno que no mata, ¡engorda!

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