Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

10 noviembre, 2015

Keiko ¿Fujimori?

Foto Perú 21

¿Quién es Keiko Fujimori? ¿Alguien la conoce de verdad?

Hoy aparenta estar luchando por una transformación, un cambio, una nueva identidad. Romper el encasillamiento  en el estereotipo de la «hija de» y construir una personalidad política propia, liberada de las cargas del padre, independiente de herencias históricas. Nueva, rodeada de lo nuevo. Esa es la lucha de la candidata del fujimorismo que preferiría que en la campaña se use la identidad Keiko mucho más que la de Fujimori.

Una hija que no visita al padre preso con frecuencia. Va cada quince días, si es mucho.

Una hija que se ha rodeado de personas intimas que no trabajaron con su padre. Se ha deshecho, una a una, en los últimos cinco años, de aquellos que la trataron como la «hija de».

Una hija cuyo voto duro procede del recuerdo del padre, pero que no le basta ese recuerdo para ganar las elecciones. Necesita otros votos. Los suyos propios, los que se gane sola.

Una hija que no quiere ser hija. Quiere ser la que toma el control,  la que manda con el mismo hermetismo que recordamos de su padre. Necesita psicológicamente «matar al padre» pero termina pareciéndose a él.

¿Qué sentimientos tiene hoy Keiko Fujimori por su padre? ¿Los mismos que tenía hace 10 años cuando él aterrizó en Chile y ella candidateó al Congreso? Sus esporádicas visitas al padre hacen pensar en un distanciamiento mayor al estratégico. ¿Qué hizo el padre para que esto pasará? ¿Tratar de imponer una lista parlamentaria con su amiga enfermera lo cual fue una ofensa para Keiko? ¿Atacarla por haber perdido las elecciones? ¿Ser poco afectuoso? ¿Estar furioso por ser invisible en la campaña de su hija? ¿Dudar de su prometido indulto si su hija gana?

Un extraño incidente

Un incidente hace unos meses da cuenta del extraño proceder de Keiko respecto a su padre. El abogado de Alberto Fujimori interpuso un habeas corpus pidiendo su liberación. Obviamente, perdió. Yo lo entrevisté y durante la conversación radial planteamos la figura del arresto domiciliario para presos mayores de 75 u 80 años, sin peligrosidad social.  Fujimori tiene 78 años. La ley sería de carácter general y pondría al padre en la casa. Sólo faltaba la iniciativa legislativa. Llamó la congresista Leyla Chihuan para hacerse cargo. Parecía que Fujimori saldría de la Diroes puesto que los votos parlamentarios del fujimorismo y otros partidos que se han manifestado a favor, sobrarían. Todo iba sobre ruedas hasta que Kenyi y Keiko dijeron nones, en esa misma mañana, mientras su padre pedía auxilio por twitter para no morir en la cárcel. ¿Qué pasó? No lo se. ¿Sus hijos no lo querían fuera? ¿Por que se negaron?

Alegaron que la iniciativa debía venir de otros partidos y rarezas por el estilo. La bancada, disciplinada, enmudeció pero muchos quedaron furiosos. ¿Si tu tienes a tu padre preso – y crees que es injusto –  no harías de todo para sacarlo? ¿Qué pasó aquí? No lo sé. Nadie lo sabe en realidad.

¿Quién eres?

Hoy Keiko Fujimori, con transformación o sin ella, es tan inescrutable como lo es su padre. No la leo. No da entrevistas que no sean controladas. Su rostro expresa poco. Sus palabras, a veces enérgicas, parecen prestadas y no propias. Todo eso hace que la estrategia de renovación se atraque en esa falta de transparencia. Nada es diáfano. Ni las intenciones, ni las propuestas.

¿Quiere romper con el pasado? ¿Es sincera?

Keiko Fujimori ha estudiado en los Estados Unidos y esta casada con gringo. Sabe exactamente que en Harvard está el corazón de la izquierda liberal de ese país. ¿Cambio el discurso porque cambio el escenario? ¿Se le puede creer? ¿Dijo lo que querían oír?

¿Qué significa romper con el pasado?

¿Repudiar el 5 de abril? ¿Reconocer los delitos de su padre? ¿Devolver la casa a la tía prófuga donde vivió por años? ¿Reconocer que ella y sus hermanos vivieron diez años a costa del Estado? ¿Reparar a todas las víctimas, desde los deudos de La Cantuta y Barrios Altos hasta las mujeres esterilizadas contra su voluntad? ¿Pedir perdón en el «Ojo que llora»?

Hoy ella es la favorita para ganar las elecciones con 35% de la intención de voto. Pero aprendió el 2011 que eso no basta. ¿Qué será capaz de hacer para ganar las elecciones una mujer que nunca en su vida ha trabajado en otra cosa que no sea ganar elecciones?

Mientras no rompa el enigma que es hoy su vínculo con el padre sus posibilidades de ganar se reducen. No transmite lo que de verdad ocurre entre ellos. Y eso es indispensable de saber, tanto para el votante de Alberto, como para el votante de Keiko.

Por ejemplo, la entrevista al Mercurio de Chile, ¿fue aprobada por ella? No lo parece. ¿No es una muestra de poder del padre que le dice a la hija que se meterá en la campaña cuando le de la gana? Y la hija, ¿Cómo responderá al desafió? ¿Mochando la lista parlamentaria y limpiándola de los nombres que se asocian  a su padre?

¿Esto es guerra? ¿Los Albertistas soltaran el hashtag #KeikoNoesAlberto advirtiendo a los votantes de Alberto que serán defraudados?

¿Quién eres Keiko Sofia Fujimori Higuchi?

¿La hija del preso cuyo único punto de agenda es su libertad? ¿O la hija rebelde que mantendrá a su padre en la cárcel si gana las elecciones?

 

 

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