Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

12 octubre, 2015

Minucias informativas

LIMA, 28 DE JULIO DEL 2012 CELEBRACION DE LAS FIESTAS PATRIAS. EL PRESIDENTE OLLANTA HUMALA TASSO CAMINA ENTRE PALACIO DE GOBIERNO Y EL CONGRESO DE LA REPUBLICA ACOMPANADO DE LA PRIMERA DAMA NADINE HEREDIA, PARA DAR EL DISCURSO DE 28 DE JULIO. FOTO: SEBASTIAN CASTAÑEDA / EL COMERCIO

Cuatro días de vacaciones. Lejos de Lima, en otro país y otro contexto electoral. Al regresar uno debe enfrentarse, con desanimo, a la minucia local.

1. Ascensos en las Fuerzas Armadas. Desde que tengo memoria, ésta es la época del año en la que importantes miembros del ADOGEN (Asociación de Generales y Almirantes en retiro) hacen campaña por el ascenso de sus ahijados en actividad. El problema es bien simple. En una estructura piramidal, tarde o temprano, la mayoría se quedará en el camino y no ascenderá a la cumbre. Por ello, los que quieren ascender, siempre culparan a los políticos de un posible fracaso y por tanto deben influir sobre ellos. ¿Pueden hacerlo en actividad? Imposible. Deben buscar a oficiales retirados para que hablen por ellos pero sin hablar de ellos. ¿Se entiende? Poco, ¿verdad? Pero, lamentablemente así funciona el lobby de fin de año en las Fuerzas Armadas. Se usa a la prensa – unos años más, otros menos – y se crea un escándalo de la nada. Las quejas sobre los ascensos de la promoción del Presidente deben leerse al revés. La queja es sobre los que no ascendieron de la promoción siguiente. Ese es el meollo del asunto. No se trata de quienes ascendieron sino del lobby de los que no ascendieron. Y eso, colegas periodistas, no da para un golpe de Estado.

2. «El Tío Alan». Bueno, quién a hierro mata, a hierro muere. Si hay un «Tío George» ¿Por qué no habrá un Tío Alan? Gerald Oropeza puede llamar al ex Presidente como mejor le parezca y eso no prueba nada, pero políticamente el Caso Oropeza es un desastre para el partido aprista. Los Oropeza eran apristas, y la madre fue candidata (a dedo) el 2011 mientras ella y sus hijos ganaban millones en licitaciones de limpieza durante el gobierno de García. Eso, y las narco conmutaciones no se puede barrer bajo la alfombra. Y que los apristas protesten porque se ha filtrado información de una investigación fiscal reservada sólo puede provocar carcajadas después de las filtraciones contra la esposa del Presidente que han sido respondidas, en automático, por los apristas con pedidos de comisión investigadora para todo.

3. «La Jefa» ¿La esposa del Presidente Humala influye sobre él? ¡Wow! Primicia cocherita. ¿Eso es novedad? ¿Noticia? Por favor. Influye en él desde el primer día que la vio.  Todos sabemos que Ollanta Humala confía en ella y casi en nadie más.  Que por ella renunció a su propia familia biológica y tiene a su hermano mayor preso. Ella es fundadora y Presidenta de su partido ¿y no va a hablar de política con su marido? ¿No va a discutir con él qué cosa esta haciendo desde la Presidencia? ¿No le va a revisar sus discursos, cuando estos, por lo general, se encargan a terceros, escritores profesionales? Realmente, hay un nivel de estupidez que debería relevar de todo comentario. Pero bueno, como el gustito por la minucia es el pan de cada día vamos con ella.

El delito de «usurpación de funciones» con el que recién ahora – el ex abogado de Ollanta Humala, ex Vice Presidente del Perú (con un hermano preso por un delito que él también cometió pero que el Congreso exculpó), ex Congresista nacionalista – Omar Chehade amenaza veladamente a la señora de Humala, su ex amiga, requiere de varios componentes que él sabe no existen. Un funcionario público es responsable de sus actos a través de su firma y sello,  pero no son responsables de estos actos los que influencia en él. Eso es ridículo y el debería saberlo, por mas rabia y odio que le tenga a la esposa del Presidente.

Lo que si es delito es violar el secreto profesional. La información obtenida en el ejercicio profesional no puede ser revelada. La pena es baja, pero en el CAL se puede perder hasta la colegiación. Mejor revisar esa parte del Código Penal ¿no?

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