Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

29 septiembre, 2015

Militares policías y la cultura de la muerte

Foto EC

Varios candidatos ya se han unido a la pauta de las encuestas. «Que los militares vayan a patrullar las calles» se dice hoy, como si fuera lo más natural del  mundo que lo hicieran en un clima de alta inseguridad y hartazgo contra la delincuencia común. Alejandro Toledo y Alan García, dos ex Presidentes – que deberían saber lo que esto significa – se han unido a la oferta pre – electoral. Diversas encuestas señalan que la idea es respaldada por un nada despreciable 75% a 80% de los encuestados.

La idea no sólo es pésima. Es muy peligrosa.

Vamos pues, por partes. ¿Es el control militar de una población – encerrada y limitada en sus derechos con toques de queda-  más efectivo que el policial? Mis recuerdos de la dictadura militar de 1968 a 1980 (recuerdo que comparten todos los mayores de 50 años) es que, efectivamente, las dictaduras suelen ser muy ordenadas. Pero eso tiene un costo altísimo y ese costo es la perdida de toda libertad fundamental. ¿Orden o libertad? Ese es el dilema.

Es cómo sí, para terminar con los asaltos nocturnos, se decretará un toque de queda a partir de las 8 pm hasta las 5 am. Fácil ¿no?. Nadie sale, muerto el perro, muerta la rabia. ¿Tiene lógica este disparate? Ninguna. Restringir la libertad de tránsito significa restringir la libertad de trabajo, libre comercio, libertad de reunión, asociación, esparcimiento y otros derechos fundamentales para la prosperidad en una sociedad democrática. No se puede hacer como política indefinida.

Y las Fuerzas Armadas, ¿que papel tienen? Un militar esta entrenado para matar. Ese es el servicio que le presta a la patria. Mata a los enemigos del país. Esa es su misión y para eso el Estado lo forma, lo entrena y le paga. Si el Presidente le ordena a las Fuerzas Armadas que el enemigo es todo ladrón de casas, autos o todo extorsionador, su labor es ubicar, capturar, y de no ser posible la captura, matar en el acto al enemigo. La lógica del militar es la de una de guerra: mató para no morir.

Si los militares van a tener labores policiales entonces, el derecho a la vida – reconocido por ese mismo Estado – desaparece o disminuye. Es decir, el militar mata al enemigo sin condiciones. Y no hay lugar a reclamo. ¿Eso es lo que quiere la ciudadanía? ¿Están seguros? Porque ese es el precio.

El problema es que eso puede funcionar en una dictadura, más no en una democracia. El militar mata a todo lo que tenga por delante. Esas son sus ordenes. ¿Y si mata a inocentes? ¿Y si se equivoca? ¿Vamos a juzgarlos? En una democracia, deberíamos, pero se defenderán exhibiendo sus ordenes, las que éste 80% respaldó, sin meditar sobre los costos.

Entonces, ¿estamos seguros que  vamos a pedirle -como se pidió en los ochentas- a un hombre, armado y entrenado para matar, que lidie con población civil, que identifique a un enemigo que no porta uniforme y que lo liquide sin dudas ni murmuraciones?  Eso ya se hizo en el Perú. Y el resultado en número de muertos fue desastroso. ¿O alguien cree que las incursiones armadas del Ejercito Peruano en Ayacucho son para celebrar? Se ha escrito, en innumerables ocasiones, que a las Fuerzas Armadas se les dio una tarea para la que no tenían ninguna preparación. Lidiar con un  movimiento terrorista que tenía un lógica política implicaba primero, un trabajo de inteligencia policial, no un esquema de tierra arrasada en pueblos quechua hablantes que mas bien favorecía el «baño de sangre» asegurado – y promovido – por el terrorismo.  Sólo cuando se realizó el trabajo de inteligencia policial, paciente, discreta, operativa en campo, se terminó con el terrorismo en el Perú. No antes, disparando a todo lo que se movía.

¿Qué se logró con la participación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra terrorista? Desmoralizarlas. Enfrentarlas, sin preparación, a una realidad donde muchos no sólo perdieron la vida sino también la cordura. Donde, en la desesperación por cumplir su misión, copiaron los métodos del enemigo y torturaron, violaron y mataron a inocentes. ¿Resultado? Una herida aún abierta que enfrenta a las Fuerzas Armadas con la sociedad, porque aquella no acepta que se le juzgue por los actos de barbarie que cometieron en nombre y por orden del Estado. Hoy, están encerradas en su autodefensa y en la cultura del secreto, ¿ahí quiere llevarlas de nuevo el Presidente García como lo hizo de 1985 a 1990?

La lógica de la delincuencia común no tiene nada que ver con la lógica de la guerra. Lo único que vamos a lograr con este pedido es un baño de sangre y una escalada de la violencia como sucede en México. Porque si el extorsionador hoy tiene granada y viene el ejercito por él, pues se apertrechará para hacerle frente con las armas que usa el ejercito. Tontos, no son.

Este gobierno y los anteriores han ordenado algunas veces la intervención de las Fuerzas Armadas en casos de conflictos sociales. El resultado en Bambamarca, a raíz de las protestas contra Conga, fue un desastre. La turba se descontrolo y comenzó a destruir propiedad pública. ¿Qué hicieron los militares? Disparar y causar 5 muertes. ¿Qué otra cosa saben hacer? A partir de allí su apoyo ha estado muy limitado y sus ordenes muy restringidas al cuidado de infraestructura, como en Tía María, más no al contacto con población civil. Lección aprendida, pero ¿a qué costo?

Yo no entiendo como personas que han gobernado el país puede tener la demagogia de promover esta cultura de la muerte. En lugar de aprovechar la oportunidad y hacer docencia política, explicar con paciencia a la población porque estas ideas son peligrosas para todos – incluidas las Fuerzas Armadas – y para la sobrevivencia de la democracia, nuestros pretendientes a Presidentes repiten como loritos lo que el publico quiere escuchar. Como si fueran productores de televisión sólo preocupados por el rating y no por darle calidad y profundidad a sus contenidos. ¿Eso es lo que quieren Alan García y Alejandro Toledo? ¿Eso es lo que quiere el 80% del país? ¿Un baño de sangre a cambio de una supuesta tranquilidad y un supuesto orden pasajero?

 

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