Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

21 septiembre, 2015

Es el fin: un Perú embrujado.

Foto EC

Entré a una tienda de artesanías y la dueña se me acercó muy discreta a preguntarme  que sabía del fin de éste régimen. Le dije que el próximo 28 de julio entraba el nuevo Presidente.  «No» – me dijo – «te hablo de los rumores». La cosa iba mas o menos así: a Humala lo sacaban, gobernaba otro y después, no se sabía cuando, habrían elecciones. O sea,  Humala derrocado y suspensión de elecciones. Al día siguiente conversaba con unas señoras que me aseguraban, que «Nadine no se va el 28 de julio». ¿Cómo? pregunté. «¿Tu crees que se va a querer ir?. Ni hablar. No se va». Podría seguir contando anécdotas del atribulado NSE A/B pero no quiero aburrirlos. Lo cierto es que mis respuestas a estas personas no tienen ningún efecto. Están convencidas, decididas y aterradas.

«¿Qué va a pasar?», «¿Qué sabes?», «No, no termina este gobierno». Lo escucho adonde voy. Una sensación de crisis, de fin de mundo, de todos a salvarse, que, simplemente, no entiendo. En los jóvenes puede ser, ¿pero en personas que como yo, han vivido todo lo que hemos vivido?

¿Es hoy peor la situación del Perú que en mi infancia con una dictadura militar en el poder? ¿Con mercados cerrados, con un proyecto socialista, sin libertades fundamentales? ¿Es hoy peor vivir en el Perú que en el de mi juventud en los ochenta con el terrorismo en las calles o la hiperinflación y el desgobierno de Alan García? ¿Alguien hoy hace cola para conseguir un kilo de arroz? ¿Alguien hoy se baña dentro de un balde teniendo agua potable y desagüe? Y ¿es peor vivir hoy en el Perú que en  los noventa, con Sendero Luminoso atacando Lima en 1992, con un país luchando por abrir sus mercados, con la severa crisis económica de 1998 que no paró hasta el 2001?

Millones de peruanos se fueron porque no había futuro, no había esperanza.  Pero en los últimos 15  años tuvimos una década de crecimiento sostenido y el país se enriqueció. Millones de personas salieron de la pobreza, otros millones comenzaron a recibir una mejor calidad de salud y educación. Los negocios formales – y también los informales – florecieron y hubo mas dinero en el bolsillo. El Estado ha invertido en infraestructura en lo que antes era un sueño y el sector privado ha hecho lo suyo también. ¿Costó? Claro que costó. Liberalizar mercados obligó a competir y no todos sobrevivieron, pero las empresas que lo lograron están hoy mas sólidas que nunca.

¿De donde entonces el miedo? ¿Qué ha pasado aquí de fundamental para éste estado de crisis colectiva?

a) La economía y el bolsillo:.

Es verdad, crecemos, pero no al ritmo de 6% anual al que creíamos íbamos a crecer por décadas.  3% es poco para un país que tiene que cerrar tantas brechas aún abiertas. Pero tampoco es nada. No estamos en valores negativos como en el pasado.  El Presidente del BCR y el Ministro de Economía no son herederos de un proyecto socialista. Por el contario, mantienen las mismas líneas macroeconómicas, los mismos fundamentos, que el Perú ha tenido por 25 años y que muestran los resultados positivos de ese periodo. ¿Bajaron los precios de las exportaciones minerales? ¿China frenó su crecimiento? Por supuesto. ¿Es el fin del mundo? No. No lo es.

¿Tiene el MEF que destrabar los millones de dólares que tiene en inversión comprometida? Si, pero ha sido incapaz de hacerlo. Las mismas presiones sociales no han permitido que proyectos mineros salgan en este gobierno, desde Conga hasta Tía María. Y ahí están los resultados. Todos los contratos petroleros de exploración están en fuerza mayor. Hoy en el Perú no se explora nada. ¿Es culpa de este gobierno? Si. Toda su responsabilidad en no saber gobernar e imponer la ley y el Estado de Derecho y hacerlo dentro de los plazos razonables. ¿Es el fin del mundo? No. No lo es. Hay que apretarse un poco, pero las oportunidades no han desaparecido. No se explora pensando en los precios de hoy, sino en los que puedan venir.

¿Cómo afecta esto el bolsillo de la gente? Pues hay despidos, reducciones de personal en el sector formal.  Pero indirectamente, cuando los sectores que jalan la carreta del desarrollo se afectan, se produce una cadena de retracción en todos sus encadenamientos en el mercado. Desde las inversiones en bolsa hasta la torta publicitaria. Todo se achica. Todo teme, todo se conserva para tiempos mejores. Eso afecta al pequeño comercio, al profesional liberal, al trabajador estable. Y esa afectación produce un estado de animo colectivo trágico.

b) El desgobierno:

Se espera muchas cosas de todo gobierno y son pocas las que éste puede brindar. Se esperan unos servicios que son monopolio del Estado: seguridad, justicia y relaciones exteriores.  En el primero, seguridad, a este gobierno le ha ido pésimo. Y en justicia peor, aún cuando ésta no depende del Presidente de la República. Tal vez la sentencia de la Corte de la Haya con el diferendo marítimo con Chile sea la mejor noticia que pueda exhibir el gobierno en materia de relaciones exteriores. Pero vemos que tareas percibidas como exclusivas del Estado no se están prestando ni siquiera de manera adecuada. La falta de coraje para enfrentar la corrupción policial y sus consecuencias delictivas ha hundido a éste régimen. Esta cobardía les ha pasado una factura altísima. Pero, ¿es Lima igual a Caracas? No. Ni, lejanamente. Estamos mal, pero podemos remontar y hay un camino para hacerlo.

También se esperan servicios universales, pero no monopólicos, desde el Estado: educación, salud. programas sociales contra la pobreza en nutrición, así como infraestructura. Aquí el gobierno se ha desempeñado mejor y tiene logros que mostrar al haber tenido buenos ministros en algunos sectores claves que han sido reformados sin mucho aspaviento. Sin embargo, estos cambios son poco valorados o quedan relegados frente a otros problemas de corte político.

El Presidente Humala no sólo no es un político (lo que puede ser un elogio) lo que sucede es que es un aprendiz de mal político. Y encima le va pésimo en ese aprendizaje. Se aísla, no hace alianzas, confía en cualquiera y después desconfía de todos, sólo confía en su esposa, abandona a su bancada, maltrata a sus ex ministros y lo que es peor, no tiene ningún sentido de la oportunidad para hacer un anuncio. Nunca da tranquilidad, por el contrario, indeciso siempre, crea un compás de espera qué solo sirve para retraer (aún más) la inversión. En resumen,  es un desastre para éste oficio.

Sin embargo, que sea un mal Presidente no lo convierte en un ladrón de recursos públicos. Por lo menos hasta que se lo prueben. Y no hay una sola «denuncia» contra él o su esposa por delitos contra la administración pública en el periodo 2011 – 2015. Y con «denuncia» entre comillas me refiero no sólo a una denuncia fiscal sino a esa cosa que hacen los periodistas que, en la búsqueda del santo grial de la corrupción, la embarran semana a semana.

c) Las «denuncias» periodísticas contra Nadine Heredia

Desde febrero de este año, cuando un cuasi anónimo personaje denunció a Nadine Heredia por sus ingresos anteriores a éste gobierno, con un recorte del diario Expreso como toda prueba, las acusaciones no han parado, semana, tras semana. Como para algo sirven estos textos, tratemos de explicar lo evidente.

1. Los fondos de campaña del Partido Nacionalista y de todos los partidos del Perú están sujetos al escrutinio y fiscalización  de la ONPE. Hay prohibiciones legales, pero no existen sanciones reales. Mucho menos actos calificados como «delito». Son fondos privados, que no tributan y que pueden ser recibidos del universo entero. Hay topes y prohibiciones. ¿Se cumplen? No. En ningún partido. ¿Por qué? Porque no hay sanción real. Como escribí ayer, los fondos pueden ser de Vaticano, la CIA o de Osama Bin Laden. Da lo mismo.

¿Debería ser distinto? !Claro qué sí! Ya no se cuantas veces lo he repetido. El obstáculo para que sea distinto es éste Congreso que persigue al partido de gobierno por algo que ellos mismos se niegan a cambiar. Hipócritas. No quieren aprobar la reforma del financiamiento de partidos políticos porque toditos hacen exactamente lo mismo.

2. El Presidente del Partido Nacionalista hasta el 2012 era Ollanta Humala. No su mujer. Pero siendo Presidente del Perú no puede ser investigado. Si un aspirante a colaborador eficaz dice que Ollanta Humala recibió fondos ilegales (cosa que no es delito) el 2006 que esperé a agosto del 2016. Ahí el Congreso decidirá si levanta o no la inmunidad al entonces ex Presidente y si se procederá al antejuicio.

3. Martín Belaúnde Lossio no puede ser colaborador eficaz en su proceso «Caso Ancash» porque es cabecilla. Si decide ser colaborador eficaz en otro proceso, ese otro proceso tendría que establecer penas para él y éstas ser rebajadas. Pero, ¿si los fondos de campaña, su uso y abuso, no son materia de delito? ¿Qué pena le van a rebajar? ¿Qué colaboración es esa?

4. El Habeas Corpus y la Acción de Amparo son recursos legales. Alan García los uso y Nadine Heredia también. El «non bis ídem» ya lo explique en otro post. Por sus ingresos personales del 2006 al 2009 ya se le investigó, ya se archivó. No se puede abrir de nuevo una investigación si no es con hechos nuevos. La carpeta del fiscal Rojas se declaró nula en todo su contenido. Y los supuestos «hechos nuevos» no se refieren a Heredia sino a Humala.

5. Las libretas famosas pertenecen a Nadine Heredia como yo misma comprobé. Aún cuando todo lo que éste ahí se interprete del modo mas desfavorable a Heredia nada es delito. Aun cuando en realidad hubiera recolectado esos fondos o más, para la campaña 2011 (declararon mas a la ONPE, ver resolución) su origen no es delictivo.

La única forma de que se pueda procesar por algo a Ollanta Humala es que los fondos sean de origen criminal (narcotráfico, tala ilegal, trata, minería ilegal) y que además de serlos el receptor tuviera conocimiento de ello y los «lavara» en la campaña para desaparecerlos. Esto implica probar dos cosas: origen delictivo y dolo en el receptor.  De eso, no hay hasta ahora nada. Y habría que ir partido por partido porque todos fueron sancionados administrativamente (de nuevo, no penalmente, no es lo mismo) el  2012.

6. Contratar de favor no es delito. Menos aún si se pagan todos los impuestos como se comprobó en la investigación ya archivada. Simular un contrato para pasarle plata a una persona a la que se le quiere ayudar jamás ha sido delito y por el contrario es práctica común siempre que no se perjudique el fisco. Se trata de dinero de privados otorgado a privados. No es dinero del Estado.

7. Tirarse los fondos de campaña no es delito. Será una decepción para los aportantes, pero no es delito. En todo caso, ellos tendrían que reclamarle a lo dirigentes del partido o al tesorero que cosa hicieron con su plata. Es decir, si con el vuelto de la campaña te compras vestidos o te haces muebles, no vas presa. Puede ser de mal gusto, políticamente anti estético, pero no vas a la cárcel por eso.

Colofón:

Son casi ocho meses de «denuncias» a Nadine Heredia y su entorno. No han logrado siquiera salir de la investigación fiscal preliminar, archivándose ya todo, pero sí le han hecho un daño político severo y fulminante al partido de gobierno, al Presidente Humala y a su esposa. Si ese era el objetivo, los que diseñaron la campaña deben darse por satisfechos porque ha sido un triunfo.

Pero, ¿a qué costo? Al costo de tener un estado de inseguridad respecto al futuro, una zozobra exacerbada sobre el rumor. ¿Valió la pena ser tan miserable como para meterte al closet de una señora y tomarle fotos a su ropa? ¿De verdad que sí?

Apostemos por un escenario electoral menos sucio que éste. Hemos logrado como sociedad tres cambio democráticos sucesivos. Este sería el cuarto, tal vez, creo, por primera vez en los casi 200 años de vida republicana. No destruyamos lo que tanto ha costado construir. Humala se irá el 28 de julio del 2016. Y el próximo Presidente será quien elija el pueblo.

 

 

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