Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

18 agosto, 2015

De otros vestidos y de pésimas defensas

El ilustre tenor peruano Juan Diego Flores tuvo la suerte-  inaccesible para el católico de a pie- de casarse en la Catedral de Lima. La boda, televisada por el canal del Estado y transmitida en vivo a todo el país, contó con la presencia del Presidente Alan García y su entonces esposa, señora Pilar Nores, los que caminaron de Palacio a la Catedral saludando al público que se amontonaba en la plaza.

Elegantísima, la señora Nores lució un vestido perfecto para la ocasión de tarde. Un modelo que a las reporteras les pareció de Carolina Herrera (pueden ver la foto) y ciertamente podría haberlo sido. Pocos días después la señora Nores – que nunca habló mucho durante los gobiernos de su ex esposo – aclaró que había comprado su corte de tela en una conocida tienda en San Borja y que, con una costurera muy económica, había diseñado su vestido, con la inspiración de Carolina Herrera pero, ciertamente, no con su costo.

¿Alguien dudo de su palabra? No. Y yo no lo haría hoy tampoco. ¿Alguien se metió a su closet a tomarle fotos a su vestido para ver si tenía o no una etiqueta (que siempre se puede cortar)? Jamás. Hubiera sido un acto denunciado y los responsables perseguidos hasta dar con ellos por no sólo violar la intimidad de una señora, sino por chuscos, faltos de todo gusto y respeto a las personas.

¿Por qué Pilar Nores fue intocable y Nadine Heredia es triturada todos los días? Ustedes dirán, y con razón, que la señora Nores sólo representó un papel puntual en la campaña, fue víctima de la infidelidad pública de su marido, y luego, discretamente desapareció del escenario político y de la vida conyugal con Alan García. Nadine Heredia, por el contrario, es compañera de proyecto y dirigente, mete su cuchara en todo y habla hasta de lo que no debe, opacando a su marido. Es verdad, pero legalmente las dos son ante el Estado, exactamente iguales.

El problema esta, creo yo, y lo he escrito varias veces, en las desastrosas decisiones políticas tomadas por los Humala y que hoy no pueden revertir. Decisiones arrogantes que hoy se vuelven contra ellos y los dejan sin poder articular una defensa  frente a los ataques de sus enemigos políticos.

Aquí va una breve lista de decisiones erradas:

1. Rodearse pésimo. Sobretodo en el periodo 2006-2011. De más de cuarenta congresistas electos quedó menos de una veintena. De esta experiencia debieron haber aprendido algo para formar una lista parlamentaria alineada con su proyecto y leal a sus ideales. El problema es que cambiaron de proyecto y empezó el desbande. De un gobierno de izquierda socialista, a un proyecto conservador en lo político y de bienestar en lo económico, hay un inmenso trecho. Cada día que pasa, pierden a alguien más. Y seguirá pasando. ¿Pasa eso en el Apra o el Fujimorismo? Jamás.

Lo otro inverso es terminar dándole trabajo a amigos, a falta de correligionarios. Grave error. Si no son militantes políticos o tecnócratas calificados, en experiencias anteriores en el Estado, llevarlos al poder es un talón de Aquiles permanente. Los casos de Rocío Calderón o Tania Quispe son un ejemplo.

2. Desconfiar de todo el mundo y aislarse de todos. Se entiende que después de 10 años en la política, con traiciones al por mayor, ese sea hoy el resultado que opera como su mecanismo instintivo de defensa. Pero ningunear a la bancada o a otras fuerzas políticas es un error que ellos, no los demás, han cometido. Pelearte con tu  Vice Presidenta, permitir que dos ex Ministras se agarren a pañalazos  son errores graves, perder un gabinete en una censura o perder la Presidencia del Congreso, mas grave aún. En política son necesarios ciertos cortejos duraderos, ciertas alianzas coyunturales o permanentes. No abrir las puertas de Palacio a su propia gente, no hacer vida social con ellos, no confraternizar en ninguna forma, es una falta que termina en la soledad.

Humala ha respetado la libertad de prensa y no ha llamado a los dueños como solía hacer García (con éxito) o Toledo (sin ninguno). Pero su trato con los medios es parco, distante, a cuenta gotas. No es bueno comunicando, es verdad. Pero puede dedicar parte de su tiempo a entrenarse y superar el tartamudeo y la falta de convicción que éste denota. No lo ha hecho y ha preferido la distancia y el aislamiento aún con la prensa, que es el vehículo para conectarlo a la población.

3. No entender quien es el enemigo y cuales son los tiempos correctos. García quería garantías, desde el primer día, sobre el futuro político de Nadine Heredia. Quería que le aseguraran que no sería candidata presidencial. Se reunió con ellos socialmente, para enseñarles Palacio de Gobierno, antes del cambio de mando y algo habrá visto u oído que le sembró la duda. La evaluó como adversaria y ante la falta de garantías, decidió aniquilarla. ¿Qué hubiera pasado si el primer día desmentían este rumor? ¿Qué hubiera pasado si los Humala invitaban al ex Presidente García a una cena en privado en palacio y le daban su palabra de honor que tal cosa no sucedería? ¿No hubieran apaciguado al león que tenían delante? Eso es hacer política y de eso los Humala han demostrado no saber nada y no entender sus códigos implícitos. Se demoraron tres años en zanjar definitivamente esa historia. Tres años de «relección conyugal» machacados por García. Tres años que dan tiempo suficiente para planear un año de aniquilamiento el 2015, antes de enero del 2016, cuando se inscriben las candidaturas. Es decir, lo que estamos viendo hoy.

4. No diferenciar la defensa política de la defensa legal . Los Humala tienen como equipo de manejo de crisis a un grupo de abogados. Esos son los únicos en los que confían. Seguramente les irá bien en el Ministerio Público o en el Poder Judicial. Pero les irá pésimo ante la opinión pública. A la gente la pierdes en un minuto, un juicio lo ganas en tres años. No entender esto ha sido la cruz de Nadine Heredia. No tener los reflejos, la velocidad, la claridad en la respuesta, la apertura a la investigación, la manifiesta vocación de transparencia, la liquida.

Como sabe todo político cunda lo primero que hay que decir es: «yo me allanó a toda investigación y soy el primer interesado en que (fiscalía, poder judicial, contraloría, lo que corresponda) me investigue exhaustivamente y hasta las últimas consecuencias». Luego entra la defensa legal, discreta, que hacen los abogados. La defensa pública, política, la hacen los políticos. ¿Qué hace Nadine Heredia? Manda al abogado o peor aún al vocero de la bancada que – ustedes disculparan congresistas nacionalistas – suele ser un desastre en el primer minuto.

Ninguna persona tiene porque aceptar que un periodista le imponga pruebas sobre su consumo de drogas, sobre su heterosexualidad, sobre su grafía o sobre la veracidad de sus dichos, porque le da la gana. Ni análisis clínicos, ni chequeos médicos, ni el polígrafo, ni un peritaje grafotécnico se pueden imponer bajo el chantaje de que si no te lo haces, entonces, eres culpable.  Sin embargo, eso hizo Keiko Fujimori y con Toledo y lo liquidó. ¿Se puede responder correctamente a un acto de fuerza, de esta naturaleza, en política? Si se puede. Primero, mostrando disposición a hacerlo, así resulte repulsivo al honor de esa misma persona. Segundo, estableciendo ciertas condiciones que garanticen la veracidad de todo lo que se actué. En el caso de las libretas de Nadine esa condición esta en la autoridad del Fiscal. Sólo él puede pedir la prueba en esta etapa. Explicar eso, con paciencia, no es difícil. Pero no lo hacen y solo siembran dudas.

5. No resaltar aspectos positivos sobre el carácter del político. Al margen de una gestión mediocre, hay ciertas cosas que se pueden reconocer de Ollanta Humala respecto a su carácter. Se peleó con casi toda su familia de sangre por no indultar a su hermano preso. Pónganse en esos zapatos. 4 años de ver a tu hermano preso, tener el poder de indultarlo y no hacerlo es destruir por siempre tu vida familiar. Aunque lo indultará al final de su régimen, ya habrá pasado 11 años en prisión de una condena de 17. Y  6 meses de ellos, en la peor prisión del país después de Challapalca, la Base Naval,  sólo como castigo por pretender presionarlo. Ahí tienen un ejemplo. ¿Se habla de esto frente a los narco indultos? Nunca. Oportunidad desaprovechada por falta de manejo. Y no es la única.

 

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