Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

20 julio, 2015

Líos de familia

Estampa 1:

Era junio del año 2001. Un ganador Alejandro Toledo esperaba los resultados de la segunda vuelta electoral en el Hotel Sheraton con su esposa Eliane Karp y un grupo selecto de allegados. Luego de conocerse los resultados favorables y de regocijarse por el triunfo, le avisaron que vendría el candidato perdedor Alan García a saludarlo y reconocer su victoria. Era un gran gesto democrático, pero había un problema. La campaña había sido durísima para Toledo. Alan García y el organizado Partido Aprista lo habían rellenado de insultos. A Toledo, la cólera no se le pasaba.

Cuando García finalmente subió y lo felicitó le hizo una propuesta política muy generosa: gobernar juntos a través de un pacto político que no pedía ministros.  Es decir, darle absoluta estabilidad al régimen con los votos de la bancada aprista, que eran, en ese momento más que los del FIM de Fernando Olivera, enemigo político acérrimo de García. La respuesta de Toledo le rompió todos los esquemas políticos a García: «Mi mujer no te perdona»  – le dijo.»¿Tu mujer»? dicen que dijo García -«¿que tiene que ver tu mujer?»-.

García iba con un cometido político a esa reunión. De todas las respuestas posibles esa era la única que no esperaba. ¿Ofrecía un pacto político y la respuesta no era política? ¿Qué podría importarle a un político los sentimientos de la esposa del adversario? Estos jamás habían tenido importancia en la política peruana. Las primeras damas siempre fueron un elemento decorativo, a veces molesto, al que había que reducir al área doméstica de Palacio de Gobierno. Hasta ese día.

El resto de la historia es conocida. El Apra le hizo una dura oposición a Toledo, cuyos líos de familia – negarse a reconocer a su propia hija Zaraí – casi le cuestan la Presidencia con un pedido de vacancia soltado como globo de ensayo que, felizmente, no prosperó. A su vez Eliane Karp hizo todos los méritos para ser atacada.  Concluido el régimen, Javier Velasquez Quesquén sacó un libro de fotocopias de facturas de la contabilidad de Palacio que daba detalles hasta de  la peluquería de la señora. Un adefesio, pero con impacto.

 

Estampa 2

Nadie podrá olvidar jamás la imagen de Pilar Nores al lado de Alan García cuando reconoció a un hijo extra  matrimonial, en público, durante su gobierno. Triste. Muda. Mirando, a veces, el suelo. Para algunos, una victima humillada y obligada a callar que le pagó a García, años después, con la separación definitiva. Para otros, una mujer digna que lo respaldó, pese a todo, aceptando públicamente al niño en su casa el 28 de julio. Tal vez sea las dos cosas, tal vez ninguna. Pilar Nores es una mujer tan discreta que sus muy esporádicas apariciones públicas son muy comentadas. Pero ella no habla de ese episodio. No en público.

La historia del niño la conocían todos los periodistas, porque la madre de éste no se quedó en Florida (donde el bebe nació) encerrada para que nadie la viera. Regresó a Lima, hizo una vida pública normal y matriculó en un nido a su niño, como haría cualquier madre, con los apellidos del padre. Nunca pudimos conseguir el acta de nacimiento por eso jamás pudo informarse. Hildebrant propagó la noticia en una columna de opinión denunciando que el pediatra del niño tenía una negociado con las vacunas de la rubeola, lo cual era falso, pero le sirvió de excusa para hablar del tema.

García reaccionó como un político. Hizo un enredo con las fechas (el niño nació en plena campaña), dijo que había estado separado temporalmente de su esposa y que había conocido a una «dama de las mas altas cualidades», (en la cara de Pilar Nores) con la que había tenido este niño. Omitió, por supuesto, contarnos desde cuando conocía a la dama y si ella había pasado largas temporadas en París. Si la esposa lo acepta, ¿Cual es el problema para nosotros? Ese fue el sentir generalizado. García uso a su esposa  para dar una respuesta política.  Al contrario de Toledo, o de Humala,  nunca dejó que su esposa entre a la política. Sólo la uso para salvar su reputación, cuando la necesito.

 

Estampa 3

Keiko Fujimori, ya felizmente casada, luce radiante el 2005 vestida de novia. «Se trajo su gringo» decía la gente y la verdad es que en la campaña parlamentaria del  2006 el esposo fue un activo. Con cara de despistado y de no entender nada participaba  caminando, bailando, besando, lo que se le pidiera. El hombre caía bien con su look de Bambi. Parecía un boy scout perdido pero contento.

¿En que trabaja el gringo? En IBM se respondió. Sonaba bien. Lógico además, «gringo en compañía gringa». Ya esta. Pero pasaron los años, llegaron los niños y varias cosas extrañas empezaron a surgir. La primera, denunciada en #Esnoticia por Daniel Yovera (programa que dirigí y conduje en ATV, de corta duración, pero muy rico en investigación) fue que la casa donde vivía Keiko era de su tía Juana, prófuga de la justicia en Japón. La tía nunca se las dio a sus hijos.  Se la dio, «para que se la cuide», según Keiko, a su sobrina. Lo interesante de la casa es que la tía Juana había hecho algún negocio con uno de los traficantes de armas cercanos a Montesinos, también por transacciones inmobiliarias. No me consta que Keiko se mudara pero para la campaña 2016 ya no la veremos ahí.

La segunda cosa extraña es que, según Angel Paéz de La República, el gringo no tiene trabajo conocido, ni ingresos conocidos. No tiene ni cuenta de banco. Estas revelaciones, hechas este fin de semana,  no tienen respuesta aún de Keiko Fujimori.  El trabajo en IBM fue una consultoría en Brasil que hace años terminó si se toma en cuenta su movimiento migratorio. Los esposos tienen separación de bienes (un mecanismo usual y lógico si uno de los dos es político) pero lo curioso es que no tienen bienes. En 10 años de matrimonio no han comprado ni un carrito. Nada. Hay una sociedad con sus concuñado para corretaje de inmuebles pero tampoco se conocen sus resultados..

¿Que hará Keiko con Mark Vito en la campaña del 2016? ¿Será un activo o un lastre del que hay deshacerse y pronto? ¿Qué misterios y que líos de familia hay detrás de todo esto? Hasta que la señora no hable, si es que habla, no lo sabremos.

Colofón

Lo que si sabemos es que gracias a nuestros últimos Presidentes, los líos de familia y de familia dedicada a política, dejaron de ventilarse en casa para pasar a la vía pública. Culpa de ellos que usaron a la opinión pública para su beneficio.

Veremos de todo. La familia feliz que resulta que no era feliz, las compras de casas con suegra o los préstamos de inmuebles con tía prófuga, las nuevas parejas de las mas altas cualidades, los esposos co- gobernantes y las compras en el extranjero. Todos los inexplicables líos de dinero e imposible sustento del elenco presidencial.

Todo eso será parte de la sabrosa campaña 2016.

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