Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

10 julio, 2015

Periodismo en Campaña

Democratic presidential hopeful U.S. Sen. Barack Obama (D-IL) speaks to a crowd at Waterfront Park May 18, 2008 in Portland, Oregon. An estimated 75,000 people came out to see Sen. Obama speak as he wraps up his campaign through Oregon ahead of Tuesday's primaries. Justin Sullivan/Getty Images/AFP == FOR NEWSPAPERS, INTERNET, TELCOS & TELEVISION USE ONLY ==

Conferencia: Comunicación Política y Campañas Electorales

Escuela de Gobierno y Políticas Publicas de la PUCP

10 de Julio del 2015

He cubierto como periodista, las campañas políticas peruanas de las elecciones generales del 2000, 2001, 2006, 2011 y, espero, la del 2016. No me detendré en las campañas regionales y municipales porque sólo tengo 45 minutos así que, explicando las características de cada proceso nacional y la interacción entre medios y candidatos podré ilustrar las ideas que vengo a compartir esta noche.

Cubrir una campaña, sirviendo al público con información veraz es un auténtico reto.  El periodista, tanto como el candidato se juega lo único de valor que tiene frente al público: su credibilidad. Nunca como en ese corto periodo – esos veranos duros de nuestro calendario electoral quinquenal – el periodista se verá sometido a la presión de diferentes intereses encontrados. Es claro que lo que el candidato quiere, lo que sus adversarios quieren, lo que los simpatizantes quieren y lo que los enemigos, declarados o no, de determinados candidatos quieren, es muy distinto y todo entra en colisión. Para nuestro bien, o para su mal, todos estos grupos tendrán que pasar sus mensajes a través del periodista. Algunos lo harán con violencia, con corrupción o con censura. Otros manipularan la realidad para hacer caer a la audiencia junto con el periodista y así presentar como verdad lo que es una gran mentira. Otros rogaran, invocaran la estabilidad democrática o el riesgo país para pedirle o exigirle una militancia encubierta al periodista. Lo que les puedo asegurar es que ninguno dirá la verdad. Nuestro trabajo es encontrarla.

Todo eso lo he vivido. Es duro, pero se puede manejar. Lo más probable es que pierdas el trabajo. Pero eso será lo peor que pueda pasar y no es tan grave. Además, será siempre después de la campaña.

Ahora, vamos al testimonio que me permite ilustrar estos párrafos introductorios.

Año 2000: La Gran Farsa

La primera campaña que me tocó cubrir en medios fue la más extraña de todas. Fue la del año 2000. Y como saben, fue una farsa. El Jefe de la Misión de Observación de la OEA, Eduardo Stein señaló, ante la Asamblea que lo designó, que de acuerdo a estándares internacionales las elecciones del 2000 en el Perú estaban lejos de ser consideradas justas o libres. Alberto Fujimori quería reelegirse por segunda vez para gobernar el Perú 15 años y Vladimiro Montesinos, su socio, desplegó desde muy temprano un plan de ataque. Soborno al JNE, puso a dedo a un peón en la ONPE, controló el Tribunal Constitucional destituyendo 3 magistrados, y se compró con bloques de billetes a todos los propietarios de televisión de señal abierta.

Aclaremos que lo que pareció extraño en ese entonces, apenas un año después se presentaría como uno de los más grandes casos de corrupción editorial periodística de la historia del Perú. Fue una campaña en la que no había ni publicidad electoral, ni programas diarios de política en la señal abierta de TV. Los propietarios, por orden de Montesinos no recibían publicidad. Pusieron mil excusas. Pero el hecho es objetivo y no admite dudas. El fraude estaba en marcha. La campaña contra todo aquel que no fuera Alberto Fujimori se desarrollaba ferozmente en la prensa chicha, también comprada y cuyas portadas eran revisadas previamente, día a día, por Montesinos. La televisión de señal abierta, básicamente, se ocupaba de cualquier cosa menos de la rerelección. Es más, recuerdo que a algunos conductores se les llamó la atención sólo por decir al aire “rerelección”. Los espacios de denuncia estuvieron en El Comercio, cuya unidad de investigación saco el caso de las firmas falsas y La República. El resto de lo visible gritaba Chino, Chino, Chino.

Esta campaña la viví en RPP y en Canal N. La radio se convirtió en un referente y una puerta abierta para todos los candidatos nacionales, todos pequeños en intención de voto, en ese entonces, muy destruidos frente a Alberto Fujimori. Abelardo Domínguez, el legendario productor de Ampliación de Noticias se las arreglaba para dar un lugar a todos los candidatos presidenciales, que ante la escasez de espacio en televisión, venían a la radio. En mi recuerdo Andrade, Castañeda, Toledo eran muy vulnerables. No tenían, en ese entonces un discurso mediático. Era fácil demolerlos en la prensa chicha que colgaba del kiosko y desaparecerlos de la televisión masiva.

Pasó sin embargo algo singular. El Congreso había aprobado la Ley de Cuotas y las listas parlamentarias debían llevar, en ese entonces un 25%, por lo menos, de mujeres. Montesinos había comprado en secreto Cable Canal de Noticias de propiedad de Manuel Ulloa Hijo y yo me fui porque todo olía mal. Cuando me negué a cambiar de horario y dejar mis comentarios políticos, me hice botar. Jaime de Althaus hizo lo mismo y nos fuimos a Canal N. Corría Diciembre de 1999 y las amigas de Manuela Ramos me llamaron. Con ayuda de USAID habían comprado un espacio de una hora semanal en Canal N para dar la oportunidad de ser visibles a candidatas mujeres.

“Palabra de mujer” duró toda la campaña y logró sentar a unas 50 candidatas mujeres (sólo mujeres) ante las cámaras. Algunas salieron elegidas. Ese programa tenía dos partes. Las entrevistas a candidatas y la entrevista a un candidato presidencial hecha por un panel de tres periodistas mujeres. Fueron todos, excepto, claro Alberto Fujimori. Eso me permitió trabajar en otros programas de Canal N durante la campaña del 2000. Un espacio privilegiado en ese entonces donde no había alternativas.

Fujimori limitó sus apariciones públicas y acuño la famosa frase “como candidato o como Presidente”. Apareció en mítines armados por su publicista Carlos Raffo y básicamente bailaba el ritmo del chino con sus candidatos parlamentarios. Pero todos los días cubríamos en la radio denuncias de actividades fraudulentas.

La noche de las elecciones esperamos hasta muy tarde en Canal N los resultados oficiales de la primera vuelta. La cifras de las encuestadoras se habían volteado en la tarde y Fujimori estaba a decimas de ganar en primera vuelta. Si había segunda vuelta la pelearía con Toledo. Se necesitaban los resultados de la ONPE. Entonces, a eso de las 11 de la noche apareció el famoso “papelito manda” José Portillo y comenzó a leer actas de mesas de Chucuito en Puno. Fernando Tuesta me acompañaba esa noche y compartimos la misma indignación al aire. Fue un momento inolvidable.

Era obvio que éramos testigos de un fraude. Fujimori jugó con las cifras varios días hasta que aceptó ir a segunda vuelta. De esta, Toledo se retiraría y luego organizaría para 28 de julio del 2000 la famosa marcha de los 4 suyos. Fujimori fue candidato único.

El papel que nos tocó jugar a los pocos que teníamos acceso a espacios libres fue darle cobertura, al máximo posible, a las múltiples denuncias de fraude, a los actores de la oposición y a las propuestas para una salida democrática. Más no se podía hacer.

No había propuesta o plataforma programática. El único programa era el rescate de la democracia o la continuidad.

Año 2001: Siguiendo a un trio protagonista: Toledo, García, Flores

Cae Fujimori, Paniagua asume la Presidencia y convoca a elecciones generales. Alan García, exiliado en Colombia y luego en Francia, regresa al Perú. Prescritos todos los delitos imputados por el Congreso de 1990 es libre de participar y lo hace. Su primer objetivo es pasar a segunda vuelta y ganarle al favorito, Alejandro Toledo, qué exhibía su lucha contra el Régimen de Fujimori como su mejor virtud. Recordemos que el verano del 2001, durante la campaña, se comenzó a visionar los Vladivideos así que las elecciones y la explosión de denuncias por corrupción iban de la mano. El tiempo se dividía entre candidatos y procuradores.

Esa campaña la pase íntegramente en RPP con Abelardo Dominguéz como productor de Ampliación de Noticias. La gracia del programa siempre fue el desarrollo de la noticia del día con una pluralidad de personajes lo más amplia posible. El personaje era responsable de sus declaraciones y nos daban, en ese entonces, muchísimo rebote en prensa escrita. Podíamos sentar unas 10 personas en las dos horas. Los sábados, Enfoque de los Sábados, con Raúl Vargas podía dedicarse íntegramente a un candidato o a un tema programático.

En televisión, se habían cerrado los programas políticos de América luego del escándalo entre Nicolás Lucar y Valentín Paniagua. El video de los Crousillat con Montesinos termino de hundir a un canal brutalmente endeudado que terminó en Indecopi. En Panamericana, Schutz juraba a los periodistas que jamás recibió nada. Su video saldría después, durante el gobierno de Toledo, así que el canal cubrió la campaña como si nada hubiera pasado. Frecuencia Latina, recuperada por Baruch Ivcher abrió espacios políticos para la campana del 2001. ATV, también en Indecopi, no tuvo mayor presencia periodística. Su dueño, en ese entonces, también había pasado por la salita del SIN.

Esa campaña se hizo en las plazas, después de muchos años. Mítines cortos, mensajes breves. Música, baile y luego, al siguiente pueblo. Para cubrir estas actividades se asignaba reporteros permanentes. El problema es que la empatía con el candidato termina ganando y se hacía necesaria una rotación inmediata. El fenómeno es común y humano pero hay que prevenirlo.

El trio en esta elección terminó con la liquidación de Lourdes Flores en primera vuelta. García no tuvo que hacer mucho. El papá de Lourdes Flores y la entrevista con Jaime Bayly fueron demoledoras. De esta campaña conservó una larga entrevista con Alan García. Un García muy distinto al de hoy. Con más contradicciones y más inseguridades. Mucho menos soberbio.

La segunda vuelta tuvo a Zaraí como protagonista y a Alvaro Vargas Llosa, ex aliado y promotor de Toledo, promoviendo el voto nulo. García me confesó que con una semana más y un millón de dólares más lo ganaba. Y es verdad. El peor Presidente del siglo XX estuvo a punto de ser el Primer Presidente electo del siglo XXI. Le toco ser el segundo.

Y así llegamos a la campaña del 2006

2006: El Nuevo Trio: García, Humala y Flores.

Esta fue la primera campaña que cubrí como directora y conductora de un programa diario de política, en señal abierta. Las presiones, fueron esta vez más cercanas y de un tipo diferente a la de las campañas anteriores.

Primera presión: ¡No hay sitio para todos!

Veamos. Las candidaturas presidenciales se inscriben la primera semana de enero. Las candidaturas parlamentarias un mes después, la primera semana de febrero. La democracia interna es una ilusión, no una realidad y las listas son fruto de una negociación multifactorial. Neto, el tiempo de la campaña al Parlamento, es menos de 9 semanas. No es nada para conocer realmente a quien se elige.

¿Cuántos postulan? El 2006, si mal no recuerdo trabajamos con 18 candidatos Presidenciales, el 2011 con 20 y 21 listas parlamentarias. En ese entonces, el 2006, eran 120 candidatos de los cuales 36 van por Lima. El 2006 postularon un total de 2,160 candidatos en todo el país. Hoy son 130 y al menos hay 20 posibles inscripciones hasta hoy. Posiblemente el 2016 lleguemos a los 2600 candidatos.

Imaginemos que sólo entrevistamos a los candidatos a Lima porque los demás concentran sus campañas en su propia región. 18 x 36 = 648 candidatos. Digamos que la mitad de las listas no tienen ninguna posibilidad de meter siquiera a uno. La mitad de 648 es 324 candidatos. Ni con esa entran, en 9 semanas, en un programa de TV diario. Son 45 programas. Tendría que entrevistar – y nada más que eso – a ocho candidatos parlamentarios diarios.

Como ven es físicamente imposible hacerlo. Pero la presión es brutal. ¿Por qué el deseo desesperado de salir en TV de señal abierta? Porque no existe medio más masivo que ese. El primer escollo de un candidato es que lo conozcan. Si no te conocen, imposible que voten por ti. ¿Cuál es la manera más efectiva y gratuita de hacerte conocido? La televisión de señal abierta.

Y aquí vale la pena hacer unos números. Un periódico serio hoy puede vender de lunes a viernes 40,000 ejemplares y ser considerado un éxito. Ahí, ni siquiera tienes la seguridad de que el lector va a leer la sección política. El rey de los tabloides, El Trome, vende 400,000 ejemplares pero no hace, principalmente, política. El resto van muy, pero muy por debajo. RPP, la radio hablada líder tiene hoy 300,000 oyentes en Lima en su pico de sintonía a las 6 am. Un puntito de rating, lo más miserable que hay, son 90,000 personas sólo en Lima. Si vas a un programa político de 11 pm – como era hasta el 2011 – lo mínimo que tienes de audiencia en campaña en Lima es 10 puntos de rating. Es decir, 900,000 adultos electores te escuchan gratis. Además eso rebota. Si lo calculas a nivel nacional, multiplícalo x 3. Es decir, llegas 2,700,000 personas en una sola presentación.

Ningún medio puede ofrecer al político algo parecido. Por eso se los compró toditos Montesinos y no apunto a la radio o a la prensa escrita. Le bastaba con la TV.

¿Cuál fue la solución el 2006 y el 2011? Establecer una relación con los Jefes de Campaña o con los titulares de la comisión política del partido y que ellos designen representantes a mesas de debate. Los primeros que confirman, entran. Tratamos de institucionalizar la relación para que los candidatos discutan su participación pública con su partido y a la vez bajáramos la tensión. Tratamos de hacer mesas de 3 candidatos por lo menos 3 veces por semana y garantizamos una entrevista a todos los candidatos presidenciales. Por supuesto, el 2006 vinieron todos excepto Alan García. En segunda vuelta Ollanta Humala me dio una entrevista de una hora que fue memorable e hizo 20 puntos de rating.

El sistema funciona y el “porque no me invitas” se responde con un “coordina con tu partido”. Sin embargo recibes decenas de llamadas y correos electrónicos de personas que conoces, sí, pero que no has visto en los últimos 20 años. Todas a interceder por el amigo, el pariente, el amigo del amigo. No los agoto más porque es agotador.

El problema es que el partido suele designar voceros ya con reconocimiento social que van por la reelección y que pueden defenderse bien porque tienen experiencia política. Las caras nuevas siempre, siempre, protestan y se quejan. Si tuvieran un trabajo político de base, a lo largo de una militancia activa no tendrían problemas para lograr el reconocimiento y por ende el voto popular. El problema es que la gran mayoría acaban de llegar a la vida política y distan de tener ese perfil. Sin embargo, los beneficia la alta rotación parlamentaria. Para ellos una aparición en televisión es vital. A veces optan por la farándula y no les va mal. Lo que sea por la pantalla.

Segunda presión: Las llamadas del entorno del candidato.

El entorno del candidato es decir su Jefe de Campaña, sus asesores, su comité político y hasta los amigos personales que lo conocen se sienten en la obligación de llamarte (más común que escribirte) para darte sus quejas. Cuando recién empecé en RPP hubo uno que llamó a decirme que “él conocía al dueño” le contesté que coincidentemente, yo también lo conocía.

Ya cuando estaba en televisión el descaro se disfrazó. La primera vez que recibí una llamada para que hiciera, anoten el término, “un comentario favorable” a favor de x, no sabía de qué me estaban hablando. Bueno, se aprende. Y pronto se pasó la voz que yo no hacía “comentarios favorables” por encargo. Supongo que eso ocurrió porque dejaron de llamar para ese fin. Pero siguieron llamando para quejarse. El término usado es muy hermoso: “Has sido injusta”. Y bueno, es verdad que siempre es posible serlo, pero eso me lo debe reclamar el público, no el Jefe de Campaña en pleno duelo por la Presidencia.

He tenido a “asesores” hablándome largos minutos por teléfono. Un método efectivo es ponerlos en altavoz y hacer otras cosas. Esas conversaciones siempre entran y salen por el oído, en el mismo acto. Por lo general el productor del programa recibe el doble o triple de esas llamadas. Ésta autorizado a echarme toda la culpa a mí. “Diles que soy impredecible” y ya ésta. Muchas de estas llamadas son para negociar con el productor. Ya conmigo no se atreven. Mi productor en las campañas del 2006 y el 2011, Ronald Velarde, con el que recorrimos ese difícil camino siempre les decía, “si le dices a Rosa María que no te pregunte algo, es lo primero que va a preguntar, mejor no le digas nada y tal vez no lo pregunté”.

El programa Prensa Libre fue hecho para informar al público con la verdad y con absoluta independencia. Eso es todo. Nadie me va a decir cuál es el contenido de mi programa. Jamás he negociado el contenido de una entrevista a cambio de tener al invitado. Por eso, muchos líderes no me dan una entrevista. Un honor inmerecido. Me conceden más poder del que tengo.

Tercera presión: No lo dicen nunca, pero los propietarios tienen favoritos o terrores. Y Humala era el terror el 2006.

¿Y cómo no iba a serlo? Sus simpatías abiertas por regímenes autoritarios, su ausencia de conocimientos básicos sobre economía y manejo presupuestal, algunas tesis descabelladas promovidas por su entorno familiar, un marketing de polo rojo y las arengas de Hugo Chávez a su favor, todo eso jugó en su contra aunque pasará en primer lugar a la segunda vuelta.

Lourdes Flores, fue aniquilada esta vez no sólo por sus varios errores sino por una sistemática y cara campaña de demolición aprista. “La candidata de los ricos” fue el mote puesto y no se lo pudo sacar de encima. García le clavó la etiqueta y no tocó a Humala en la primera vuelta. Sabía que era al único al que podía ganar en segunda vuelta y logró meterse conjuntamente con él a ésta. El escenario era ideal para García. Unas cuantas provocaciones y Hugo Chávez cayó redondo.

¡O Chávez o el Perú! Fue el exitoso lema con el que Alan García ganó, con las justas, hace 9 años. No postulaban ni Chávez, ni el Perú pero el mensaje de terror fue efectivo. Los mensajes terroríficos apristas siempre dan resultado, basta recordar la campaña contra Mario Vargas Llosa en 1990 y el “schock”.

Cómo el terror de los dueños se disipó al perder Humala pudimos seguir trabajando hasta el 2011. Pero las presiones de Alan García se dejaron sentir. En esa campaña los periodistas decíamos “Humala puede cerrar los medios con tanques pero García llama al dueño”.

2011 Trio: Humala, Keiko, PPK

La campaña del 2011 la viví otra vez en América TV y en las mañanas en Radio Capital. Aunque se suponía que la radio no quería o no debía hacer política, porque eso lo hacía RPP, por supuesto, se colaba inevitablemente todas las mañanas de una forma u otra.

En América Televisión, ya con la experiencia del 2006 teníamos controlado el manejo del día a día. Con tres reporteros el programa era mucho más visual sobretodo en la primera media hora y podía cubrir no solo actividades de campaña sino también denuncias y noticias sobre el gobierno saliente que nunca dejamos de cubrir.

Aquí se me permitirá un paréntesis. He dicho que García llama al dueño y debo probarlo. Durante su gobierno me consta que éste pidió por los menos dos veces que me botaran de América. La primera fue con su gran amigo y luego embajador en Brasil, Ricardo Ghibellini, a quién el Grupo Bavaria, entonces propietario del 33% de América TV, colocó el 2006 en el Consejo Editorial. No le hicieron caso ni los colombianos. La segunda, durante la crisis de accionistas entre el Grupo El Comercio y el Grupo Bavaria, en el que él mismo Alan García les sugirió a los colombianos que me pusieran un co-conductor para forzar mí renuncia. Los Directores del Grupo El Comercio se negaron a la propuesta y este pequeño incidente dio inicio a una crisis que terminó muchos meses después en la venta de las acciones del grupo Bavaría. La tercera arremetida de García, meses después del escándalo de Petroaudios denunciado en América TV – y que costó el despido del Jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, Fernando Ampuero y del Director de Perú 21, Augusto Alvarez en noviembre del 2008 por presión directa de Alan García y Jorge del Castillo – decía, la tercera arremetida fue el indulto a Crousillat y el anuncio hecho por el Primer Ministro Javier Velasquez de una Comisión Investigadora para revisar la compra de América TV.

En términos apristas la venganza política se concreta en “comisiones investigadoras” que es cómo mandarte la viruela. Te tendrán ocupado dos o tres años entre el Congreso y luego en el Ministerio Público hasta que todo se archive y todos seamos amigos. Felizmente, se arrepintieron en una semana. Sin embargo, en mi caso, todo el 2009 y el 2010 Alan García y Jorge del Castillo se dieron el tiempo de montar un esquema similar contra mi esposo acusándolo de barbaridades que por supuesto fueron todas archivadas en el Ministerio Público.

El Apra, ocupada en estas minucias, no pudo tener lista presidencial. Mercedes Araoz renunció horrorizada por el modus operandi. El escenario era muy distinto al del 2006. El PPC iba con PPK, Keiko Fujimori aparecía en escena con un mensaje complicado (No soy mi padre/Si soy mi padre) y regresaba Ollanta Humala ahora con el polo blanco.

Humala me dio la última entrevista que me da dado en su vida en enero del 2011. Del 2005 a esa fecha le había hecho 18 entrevistas que dan cuenta de la evolución del personaje. Todas con un político muy diferente al que es hoy, en términos de propuesta. De carácter, no. Es el mismo. Sonrisa fácil, simpático, terco como una mula y con un problema de timing espantoso. Keiko me huyó como quien huye de la TBC. Pero yo use todo ese verano dos textos que fueron importantísimos. A falta de personajes convertí en protagonistas a los Planes de Gobierno de ambos, y con mayor impacto en la segunda vuelta. Los textos cubrieron lo que los invitados no podían responder. Y a veces, lamentablemente, lo que sus voceros no habían leído ni estudiado. El problema es que ambos textos eran la peor carta de presentación de ambos candidatos por razones que sería largo explicar.

Para aliviar la demanda de pedidos de entrevistas de candidatos parlamentarios inventamos “un minuto para ganar”. La iniciativa surgió en las últimas semanas de la campaña del 2006 pero esta vez la estructuramos mejor. Hicimos una gigantografía del Hemiciclo y le dimos un minuto a cada candidato. El resultado, a veces, fue cómico. La administración del canal no entendió nada, creía estábamos vendiendo publicidad. Lo único que hacíamos era demostrar que hacíamos todo lo que podíamos para dar el mayor espacio posible a los candidatos parlamentarios.

Presiones sobre mí, hubo muy pocas. Pero a medida que Ollanta Humala subía en las encuestas nuestra directora periodística Laura Puertas fue presionada muchas veces. A veces sutilmente. A veces, brutalmente. El Grupo El Comercio contrato un monitoreo cuantitativo de sus medios a la UPC para ver si había pluralidad. Parecía muy loable. Sin embargo todas las semanas del verano del 2011 Laura debía asistir a una reunión donde muy sutilmente le hacían ver que Humala era un peligro para la democracia. El candidato Humala pidió citas con todos los propietarios de medios de comunicación para asegurar que la famosa página 57 de su Plan de Gobierno no sería una amenaza. El Directorio de América ni lo recibió.

El incidente detonante fue el primer día de clases en marzo. El noticiero cubrió a Keiko Fujimori llevando a sus hijas al colegio y a Ollanta Humala haciendo lo mismo. El Gerente General avisó a Laura Puertas que por orden del Presidente del Directorio quería que despidiera a Martha Rodriguez, la exitosa Directora del Noticiero central de América. Laura, obviamente se negó. No había nada incorrecto en la cobertura. La famosa frase que se uso es que estaban “humanizando a Humala”. Entonces le pidieron a Laura su renuncia, le ofrecieron toda clase de generosas compensaciones económicas. Y muy íntegramente, no renuncio. Yo mande una carta bien clara a los 3 miembros del Directorio del Grupo EC que conocía. En resumen, si botaban por causas políticas a Laura Puertas tenían que botarme a mí también. Era inaceptable ese trato violatorio de unos principios rectores que proclamaban la independencia y la veracidad. En Semana Santa, ya en Abril, luego de la primera vuelta, botaron de la peor manera posible a Patricia Montero que entonces era la segunda al mando de Canal N y quien había dirigído el día a día del Canal por más de 10 años. Esa, no la vimos venir. Ni siquiera se le consultó a Laura Puertas que era la Directora Periodística de los dos canales.

Como era imposible que actuáramos contra los principios éticos del propio canal, para la segunda vuelta la Gerencia contrató directamente a Jaime Bayly (con la ilusa idea de que la prensa pone o saca candidatos) para que durante 4 domingos insultará únicamente y exclusivamente a Ollanta Humala. Jaime grababa en Miami y el programa se emitía en Lima los domingos en horario estelar. No les sirvió de nada. Era tan descarado y monotemático que era un montaje, una farsa. El público nunca es tonto, no se le puede subestimar.

Nadie renuncia, que nos boten, ese fue el acuerdo. A mí me botaron el 28 de junio del 2011. Me di el gusto de terminar Prensa Libre con decencia y limpieza periodística cubriendo dos campañas presidenciales y el íntegro del gobierno de García. Luego de 7 años liderando el horario y haciéndolos ganar mucho dinero, aprovecharon el vencimiento anual del contrato para decir que ahora se dedicarían al entretenimiento en ese horario. Hace 4 años que lo hacen. A Laura, finalmente la botaron en diciembre. Con ella renunció Raúl Tola, Josefina Townsend y Hugo Coya. Martha Rodriguez fue despedida un año después. Todos, hoy con gran éxito regados por el mundo entero. Un gran equipo de prensa con el que tuve el honor de cubrir grandes eventos, como los días de elecciones, con una independencia y un profesionalismo difícil de encontrar. Nunca le pregunte a ninguno de mis colegas por quien votó (me parece una falta de respeto) pero sabía que para todos los que cubrimos la campaña los gustos personales eran irrelevantes. Hacíamos periodismo. La campaña la hacían los candidatos.

2016

¿Qué nos espera el 2016?

Sólo 2 puntos sobre cobertura que me atrevo a adelantar:

. La campaña en redes será muy importante. El voto joven sólo lee en su teléfono o en su computadora. Tengo ,mas de  1,200,000 seguidores en twitter, un alcance diario promedio en Facebook hoy, de 100,000 personas. Estoy segura, que eso volará en campaña. Lo mismo que mi blog que tiene más de 300,000 visitas mensuales. Por eso, no se preocupen. Si estaré en la campaña. En un espacio propio del que nadie me puede botar. Y habrá muchos otros que harán lo mismo. Y que ya lo están haciendo.

Si no vamos a ver programas de entrevistas políticas de lunes a viernes en señal abierta (lo más probable porque los noticieros están ocupando el horario de las 11 pm ya que las telenovelas turcas ocupan el horario estelar), las alternativas de información política diaria serán  a) medios virtuales b) radio en las mañanas c) cable nacional y  d) prensa escrita tradicional. En ese orden de importancia y  no cuento a los noticieros de señal abierta, cuya cobertura, se puede anticipar,  será mínima en la lucha por el rating. Los candidatos van a aprovechar más en sus giras los cientos de canales de televisión de alcance provincial que hoy hay en todo el Perú, además de las radios en las primeras horas de la mañana.

. Veo un peligro. En la red no hay necesariamente veracidad. Es un campo sin reglas y sin ética. Las mentiras se pueden esparcir a toda velocidad y los partidos armaran, como ya lo han hecho en el pasado, portátiles de trolls para esparcir mensajes falsos. La alerta temprana de este fenómeno ya ésta dada.

Muchas Gracias.

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