Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

6 julio, 2015

La «villaranización» de los Humala

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, OLLANTA HUMALA, TOMO JURAMENTO EN EL CARGO DE MINISTRA DE RELACIONS EXTERIORES A EDA RIVAS, EX MINISTRA DE JUSTICIA, EN REEMPLAZO DEL RENUNCIANTE, RAFAEL RONCAGLIOLO, CUYA DIMISION FUE ACEPTADA PORA RAZONES DE SALUD. COMO NUEVO MINISTRO DE JUSTICIA JURAMENTO LUIS FIGALLO.

Hay dos fenómenos en la política peruana cuyas causas son difíciles de entender. El primero, «el efecto teflón».  Como su nombre lo dice «no se te pega nada». Es decir, pueden haber las peores denuncias de corrupción, el político puede tener hasta una sentencia condenatoria o estar preso y mantiene incólume su prestigio en las encuestas. A simple vista,  racionalmente inexplicable, es el caso de varios alcaldes distritales reelegidos hasta el infinito. También es el caso de Castañeda Lossio y de Alberto Fujimori. Ya no importa que más le puedas contar al público. Simplemente ya tomaron una decisión, tienen una percepción formada, a veces muy utilitaria,  pero efectiva.

El otro fenómeno es exactamente el inverso. Todo lo negativo se adhiere y es «indespegable». Va sumando en una bola de nieve que se convierte en alud. No tiene nombre pero para que los lectores entiendan lo podemos llamar «el efecto Villarán». No importa si la gestión e buena o mala, no importa si te deshaces en explicaciones. La mierda te cae como lluvia y se te pega toda. La gestión Villarán aprobó los mas grandes contratos de mega obra pública que ha visto la ciudad de Lima: Panamericana Norte, Sur, ampliación de Ramiro Priale, ampliación de Paseo de La República y Costa Verde además de renegociar Vía Parque Rímac. Y no me detengo en obra de impacto social como mudar el mercado central o construir muros de contención como prevención de desastres. Sin embargo. ¿qué es lo que queda como  importante? La arena de la Herradura que regaló Odebrecht (hoy famosa por causa de la corrupción) para la inauguración de las obras  y que el mar se llevo, como era obvio. Una nimiedad pero usada sistemáticamente como símbolo, destrozó la imagen pública de Villaran. Sobre eso, toda la porquería que le tiraron le cayo encima y no tuvo forma de zafar de ese circulo vicioso porque el ciudadano eleva sus niveles de exigencia hasta la perfección absoluta y como esta no existe, simplemente la insatisfacción será perpetua.

Ollanta Humala y su esposa han soportado los dos fenómenos. Al ganar las elecciones y en los dos primeros años del régimen gozaron de una popularidad inesperada y que no bajaba, a diferencia de los casos de Toledo o García que cayeron mucho más rápido. El desempeño de la esposa del Presidente se ha medido mes a mes como jamás ocurrió  en el país, reforzando la idea del binomio promovida por Alan García («la relección counyugal») pero aceptada, con sus actos por ellos mismos. Nadine Heredia opacó a su esposo y lo superó en las encuestas. Se le ha percibido siempre como tan o más poderosa que él y esa deformación a acabado por pasarles factura.

Humala tiene hoy cifras desastrosas. CPI le da una desaprobación de 75.1 puntos porcentuales  a él y 76,5  a ella.  Estadísticamente, iguales. Tres cuartas partes del país desaprueban su gestión. En cifras gruesas, alrededor de 70% están muy decepcionados, y casi 60% de los encuestados cree que él y ella son muy corruptos. En algunas encuestas ella aparece como el personaje mas corrupto de la política peruana. Mas que García o Toledo.

¿Que pasó? Les cayó encima «el efecto Villaran». Nada de lo que hagan, suma. Todo resta. ¿No pusieron un stand en Milan? !Nos ganaron los chilenos porque la «embajadora de la quinua no hace nada» (¿no se supone que no gobierna?). ¿La señora quiere presentar una acción de amparo -a lo Alan García – para que la excluyan como investigada de la Comisión Belaunde? «!Maldita ladrona! ¿Por qué te escondes?». ¿La señora no puede explicar bien sus gastos personales? Chora. ¿La señora no explica porque le gustan las cosas caras? Frívola, chola arribista.  Y así. Todos los días hay un veraneo de 30,000 dólares en Asía, un viaje al Caribe, una donación de campaña que involucra a la parentela. Lo que sea, todo suma en contra. Y si el marido la defiende, Mulder lo acusa de perro faldero como si defender a tu esposa fuera un acto reprobable. Y Mulder logra que sea reprobable con gran éxito.

¿Que pueden hacer los Humala? Poco en menos de un año. Ya se van. Villarán nunca pudo encontrar la formula para revertir esta tendencia que casi la revoca y que le hizo perder no sólo tiempo, si no a todos sus regidores.

Algunos sugieren una agenda corta, otros que se responda en términos políticos a acusaciones políticas. Es decir, la defensa jurídica de Heredia es impecable para dejarla fuera de toda investigación. Es obvio además que al estar prohibido investigar al Presidente, lo investigan a él a través de ella. Cabe destacar que el Presidente y su esposa nunca entendieron el peligro de la figuración  de Nadine Heredia, por  la fragilidad constitucional a la que ella aportó en contra de él.  El esta protegido por la Constitución, ella no. Eso bastaría para ganar un amparo.  Sin embargo, frente al pueblo, esconderse en el Poder Judicial  es un error.

La pregunta es, ¿pueden salir los dos de la mano a dar la pelea? ¿Son capaces de comunicar y romper la percepción sobre corrupción que pesa sobre ellos? No solo en plazas públicas, sino en medios masivos. ¿Podrán hacerlo? Parece difícil. No tienen los reflejos. Ella, comunica mejor que él. Pero a ambos la indignación los paraliza, los enfurece y no se enfocan en lo que deben contestar. Desconfían de todos.  Corren a los abogados en lugar de correr hacia la respuesta política. Se puede hacer lo primero, por supuesto, pero lo segundo es indispensable.

Además, lo he escrito varias veces, Ollanta Humala tiene un problema con el reloj. Nunca responde lo que debe responder a tiempo. Lo hace, meses después de forma siempre inoportuna.

Fue un error grave dejar que  Alan García tomará la iniciativa de acusarlos de una reelección oculta o de no contestar cuando éste llamó a Martín Belaúnde Lossio el «cajero de Palacio». Fue un error grave perder buena parte de la bancada por no tener capacidad de acogida, aunque los pedidos fueran disparatados. Fue un error grave no marcar posición en ningún tema controvertido como si no fuera obvia la posición. Fue un error grave no dirigirse al país en muchos momentos críticos en que se prefirió callar.  Fue un error desconfiar de todos, quedarse solos. Y así, podríamos continuar. Los errores en política de van sumando y se inflan como un globo que al final explota y cae.

Estamos viendo la caída. Siempre es amarga y solitaria.

 

Foto: Perú 21.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *