Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

21 junio, 2015

Ser papá

Foto: La República

Debe ser difícil ser padre. Me lo puedo imaginar pero no experimentar. Me tocó ser madre. Y ser madre es, en nuestra cultura, tener el papel estelar. La embarazada, la que da a luz, la que amamanta. Ella, la criadora por naturaleza. El padre, por más presente que éste, por más entusiasmo y dedicación que ponga, no podrá sustituir, plenamente la ausencia de esa madre. No en esa relación  que se forma entre madre e hijo en los primeros días, semanas y meses de vida.

Miren un álbum de fotos de un recién nacido. Foto del bebé en diferentes posiciones, y las manos de la mamá detrás. Fotos del bebé y la mamá, la mamá y el bebé. ¿Y el papá? Le toca tomar las fotos. Por ahí aparece en algunas, pero es el niño y su madre los que acaban de realizar el prodigio. El resto es elenco estable, pero secundario.

¿Tendrá la iconografía religiosa cristiana algo que ver con esta impronta cultural? La Virgen y el niño, sobre todas las cosas. ¿San José? Patrono de los padres adoptivos tiene un rol especial pero incomparable al de Santa María. Incluido en la Sagrada Familia, presente en la infancia de un Dios- Hombre, desaparece en su vida adulta. ¿La madre de Dios? Siempre presente. Al principio y al final. En el primer milagro, en las Bodas de Canaan y al pie de la cruz. Nosotras, siempre ahí. ¿Ellos? No se sabe.

Pobre papá. Nuestra imagen de él en el Perú esta compuesta por un mosaico de noticias desalentadoras. Padres que se niegan a reconocer a sus hijos, para no sólo no comprometerse afectivamente con ellos, sino para negarse a proveerlos de lo mínimo. Tenemos hasta un Registro para ellos. Padres en el papel estelar sólo en casos de violencia familiar, porque esa es la mano que se alza contra la mujer y los niños. Padres que esconden otros hijos y otras relaciones como oscuros secretos. Padres ausentes, que tal vez se desloman trabajando por sus hijos, pero que no saben como conectarse afectivamente con ellos. Padres manipuladores que usan a sus hijos para que estos resuelvan sus propias frustraciones o asuman sus delitos. A todos los hemos visto pasar por la pantalla de televisión. Nuestras mismas autoridades masculinas políticas aparecen en ese rol  lamentable cuando se devela el velo de intimidad que cubre la vida familiar.

Tal vez ser papá necesita mas instrucciones que ser mamá. Un niño golpeado probablemente eduque como él fue educado y parará de golpear cuando le respondan los golpes. En algún momento esta herencia maldita, que se traslada de generación en generación, se detiene cuando el padre entiende que esas no son las instrucciones adecuadas de crianza. ¿Quién le enseña eso? A veces, la pareja en la que se confía, a veces el entorno. ¿Se puede cambiar esta realidad? Es posible, se ha hecho en otros países. Pero no es fácil.

El mejor papá – proveedor, el más dinámico papá- organizador del mundo, el mas querido y preocupado papá también esta asustado y muchas veces completamente perdido. La biología de sus hijas, sobre la que se ha preparado leyendo todo, lo puede dejar desconcertado. Un hijo enfermo o un hijo discapacitado puede ser el reto más grande de su vida, su mayor tristeza o su mayor alegría.  Las presiones sobre sus hijos, los amigos, las drogas, el alcohol, los accidentes de tránsito, las trompeaderas, todo eso esta en su cabeza y le preocupa. Sabe como eran las cosas 20 o 30 años atrás. El mundo de sus hijos es otro mundo.

Es común hoy que papá y mamá asuman  materialmente la crianza de sus hijos. aunque hay un número importante de madres dedicadas exclusivamente a la casa. Sin embargo, por razones culturales son todavía muy pocos los papás que se quedan en el hogar, con los niños, mientras mamá trabaja. Conozco parejas donde ha funcionado a la perfección pero se necesita de hombres con gran calidad humana para que esto suceda. Deben poner el orgullo de lado y reconocer que en determinados momentos, o tal vez de forma permanente, es el mejor arreglo para todos.

25% de los hogares del Perú están a cargo de una mujer. Padres ausentes, muertos, infieles, incapaces de tener una relación estable. Son muchas las razones y son, la mayoría, tristes. Pero el otro 75%  de hogares esta a cargo de un hombre ¿Cómo camina la paternidad en el Perú? No conozco un estudio reciente que tome la data de la Encuesta Nacional de Hogares para analizar los retos de ser padre. Hay ciertamente, mucha mas data sobre el binomio madre-niño, pero con lo que hay, se podría hacer un estudio a profundidad sobre la herencia cultural paterna que determina la educación de la siguiente generación.

¿A que edad se es padre? ¿A los 16 o a los 50?¿ Se reconoció al hijo? ¿Se proveyó por el? ¿Hubo una unión temporal o permanente con la madre? Sabemos cual es la tasa de fecundidad por mujer, pero, ¿Cuál es el promedio de hijos por hombre peruano? ¿Qué métodos anticonceptivos usan , si es que lo usan o porque no quieren usarlos? ¿Cree que a veces es adecuado disciplinar a un niño físicamente? ¿Qué opina del trabajo infantil dentro y fuera de la familia? Sus respuestas, si tiene el liderazgo de la familia, arrojaran información  que diferenciarían al padre de Lima, mas expuesto a la presión económica, del padre rural, tal vez mas preocupado por los embates de la naturaleza y la permanencia de sus hijos en casa. El padre del norte costeño y el padre del sur andino. Un mismo país, ¿múltiples paternidades? Es lo mas probable.

Pobre papá, sobre sus hombros, toda la responsabilidad y, el día en que debuta como padre,  sólo le toca tomar las fotos. Por eso, tal vez, por ese rol secundario asumido con grandeza, sus hijos lo quieren tanto como a su adorada mamá.

 

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