Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

8 junio, 2015

Teorizando sobre «premisas desvirtuadas»

¿Está el Presidente del Perú en serios problemas?

Durante su mandato el Presidente de la República no puede ser acusado por delito alguno, salvo por las infracciones constitucionales que tienen que ver, básicamente con respetar el recambio electoral. Para un Presidente peruano, el puesto es sólido como una roca por 5 años.

Por supuesto, puede renunciar, morir o ser vacado por incapacidad física permanente o incapacidad moral. Esa válvula de escape necesaria, pensada en un Presidente gravemente enfermo o con serias perturbaciones mentales, amenaza hoy al Jefe de Estado. Bastan los votos para la censura de un gabinete. De igual modo, bastan las mayorías calificadas para la vacancia presidencial. ¿Por qué sostengo que tal hipotética amenaza existe?

Si vemos la pantalla completa del momento político peruano tenemos los siguientes elementos: a) Un gabinete censurado, por primera vez en casi 50 años, lo que prueba el momento de confrontación b) Un gabinete nuevo, que si es censurado, puede permitir al Presidente, disolver el Congreso hasta el 28 de julio de este año. c) Un pedido de facultades legislativas presentado, del cual, aún no ha hecho cuestión de confianza el Primer Ministro. Si pierde la confianza, se va el gabinete, pero el Congreso podría disolverse d) Un escándalo político que el Presidente tiene perdido y que apunta a que su esposa ha cometido graves delitos (desde lavado de activos hasta defraudación de tributos aduaneros) estando bajo investigación fiscal por ello. Aún si ella salva lo jurídico -como parece obvio– el daño ético es grande porque se le imputan inmoralidades como ser frívola y gastadora de lo ajeno e) Por ende, una baja aceptación popular, que roza el 20%.

Supongamos que el Primer Ministro hace cuestión de confianza de las facultades legislativas. Supongamos que, contando los votos, simplemente no alcanzan. Sin el fujimorismo, con la bancada nacionalista escindida, con los que juegan como líberos y con Perú Posible y Solidaridad Nacional tapados de denuncias no hay mucho espacio para negociar. Puede renunciar y evitar una crisis o puede esperar que se vote la moción, no se alcance la confianza e irse.

La gran pregunta es, ¿Qué hará el Congreso después? ¿Esperar a que el Presidente acepte que, a casi un año de su salida, disolverlos es un gasto inútil e irresponsable – como parecen haberse convencido en el gobierno – o tomar la iniciativa antes y vacarlo tomando como excusa las inmoralidades de su esposa de las cual él tuvo conocimiento y disfrute, antes de que los cierren? ¿Es posible que las dos acciones se den en simultáneo? ¿Es posible que una guerra política entre en Parlamento y el Presidente termine en una crisis tan grave? Si es, teóricamente, posible.

Como ven, para los que siguen la series de Netflix, House of Cards es un chancay de a medio al lado del escenario que tiene delante de si Pedro Cateriano. El Presidente del Consejo de Ministros tiene una sola carta para salvar la situación: la renuncia previa. Pero sólo puede usarla con autorización del Presidente. Si éste no le acepta la renuncia, no quedará más que enfrentar la censura y rezar para que todos no se vuelvan locos a la vez.

La otra posibilidad, la deseada, es que se cierre el espacio de confrontación gobierno – oposición, dándose las facultades legislativas y abriéndose en definitiva el año electoral, donde el gobierno saliente siempre desaparece de escena cargando el desgaste del régimen.

Alan García, PPK, y Keiko Fujimori no tienen todos los votos en el Congreso de hoy, pero tienen algo mucho más valioso. Los puestos ofrecidos para la reelección del 2016 a la que los líberos aspiran, sobre todo en el fujimorismo. Por eso, ellos tienen toda la responsabilidad del desenlace.

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PS. Esta es mi columna publicada ayer en el Diario La República y escrita el viernes pasado. Como digo siempre, yo soy responsable de lo que escribo,  no de lo que ustedes entienden.

Me han acusado de teorizar sobre un golpe de Estado. No encuentro una línea sobre tal cosa en este texto. Un golpe de Estado es un mecanismo de facto, fuera de la Constitución y la ley. Aquí sólo se habla de mecanismos estrictamente constitucionales. Todos previstos y algunos ya usados en nuestra historia.

Me han atacado por teorizar sobre una premisa falsa. «Pedro Cateriano ya anunció que no hará cuestión de confianza sobre la facultades» se ha repetido. Pero «no sean ingenuos, púes» como diría Alan García.  Ese anunció no esta escrito en piedra. Eso no impide que cambie de opinión, ni que dependa exclusivamente de él el pedido. El Presidente puede ordenarlo.  Y ambos, pueden, en cualquier momento llegar a la conclusión que es una muestra de debilidad no hacerlo (lo es, denota que no hay los votos) y que Pedro Cateriano será censurado de todas maneras luego del 28 de julio cuando ya no se pueda disolver el Congreso.

Veremos que pasa. Pero teóricamente, todo lo explicado podría pasar.

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