Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

20 mayo, 2015

Gregorio Santos no ha sido liberado por la CIDH

Como siempre, antes de opinar, leer. La Resolución de la CIDH es corta (9 páginas) y esta escrita en un castellano entendible.

En resumen, los familiares de Gregorio Santos, ex Presidente Regional de Cajamarca, y preso preventivamente por colusión, cohecho y asociación ilícita (traducción para no abogados: esta preso por coimero) creen que lo va a matar Telmo Hurtado, preso confesó por la masacre de Accomarca.

¿Queeee?

Bueno, ese es el cuento. El silogismo es el siguiente:

Telmo Hurtado asesinó a campesinos y a ronderos
Gregorio Santos ha sido rondero y promueve las rondas.
Entonces, si no los separan, Hurtado asesinará a Santos.

Como usted lo lee.

Por supuesto, hay que estar bien lejos del Perú y ser muy cándido para creer que Gregorio Santos, que esta en el área de Prevención en una celda individual (la número 106 de Piedras Gordas) va a ser atacado por Telmo Hurtado que ocupa la celda colectiva 109. La familia de Santos ha alegado después, que no es sólo Hurtado, también son narcotraficantes y otros presos los que lo amenazan, pero, como ha insistido en su respuesta el Estado Peruano, no ha presentado prueba alguna de estos hechos.

En honor a la verdad la familia pedía muchas cosas que la CIDH ni siquiera ha considerado. Pretendían usar esta medida cautelar para que Santos no cumpla prisión preventiva, se le den sus credenciales como Gobernador Regional y ejerza su cargo, siguiendo su proceso en libertad. Nada de eso ha sido otorgado o siquiera discutido. En ese sentido, la resolución de la CIDH es una derrota en toda la línea para la defensa de Santos.

Por eso, nadie debería horrorizarse por una recomendación tan simple al Estado como garantizar la vida de Gregorio Santos. Lo único que tiene que contestar el Ministro de Justicia es que cumplirán celosamente la recomendación, como ya la vienen cumpliendo con éste y con los mas de 60,000 presos que hay en el Perú, con los pocos recursos presupuestales que tiene un país pobre para atender asuntos penitenciarios.

¿Por qué tanto escándalo? ¿Por qué tanto rechazo? Si la CIDH peca de cándida, se le responde con otra candidez general. Y listo.

Todo lo demás que usted ha escuchado hoy (que la CIDH quiere que Santos vaya a una cárcel en Cajamarca, que debe ser entregado a un pueblo nativo y otros inventos) es falso.

Mucha alharaca, para tan poca cosa.

Foto: Revista Ideele.

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