Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

28 abril, 2015

«Satisfacciones» y «Deplorar»: las claves con Chile

OLLANTA HUMALA

El gobierno de Chile remitió una adenda a su última nota de respuesta a la protesta peruana por actos de espionaje de la armada chilena en el Perú a través de la captación de suboficiales. Como sabemos, la notas de ida y vuelta no se hacen públicas, pero algo de su contenido esencial trasciende. Retirar al Embajador Peruano en Chile es un significativo gesto diplomático que expresa la total molestia del Estado. Luego de ello, sólo queda el rompimiento de relaciones diplomáticas.

A pesar de las abundantes pruebas y la vergüenza de haberse hecho público, hace exactamente un mes, un dialogo por Whats App entre los Almirantes, Jefes de Inteligencia de ambas Armadas, en donde el marino peruano tiene la habilidad de sacarle una confesión expresa al chileno, la Cancillería chilena se tomó su tiempo para aceptar su derrota. Pero la aceptó.

El mensaje, de poco mas de dos minutos, del Presidente Humala hoy recoge varios hechos a resaltar en ese incidente:

1. Lo primero es que en diplomacia, la paciencia paga. Las Cancillerías le huyen al conflicto, es su función natural, pero a  veces, la firmeza de una convicción es mas importante para fortalecer una relación bilateral que la debilidad de aceptar cualquier remedio tibio. En este sentido parece que el Canciller Gutiérrez resulta el gran perdedor en esta historia. Es una lastima, por sus altas cualidades, pero si hubiera tenido un poco de paciencia y exigencia con la contraparte tal vez seguiría siendo el Canciller.

2. Lo segundo, es que el lenguaje diplomático no esta escrito para nosotros, los simples mortales. Tiene su entrelineas, su tono, su mensaje oculto que sólo lo ilustrados diplomáticos entienden. Después del discurso del Presidente Humala hoy, voces en Chile insisten en que ese Estado no practica actos de espionaje y que no los tolera dentro o fuera de su territorio. Efectivamente, eso dicen las sucesivas respuestas de Chile al Perú. Pero esta vez Chile «deplora» los actos de espionaje y ofrece al Perú «las satisfacciones» del caso. Esas son las dos palabras claves del reconocimiento pleno.  En castellano burdo, los chilenos reconocen que «la cagaron en grande» y piden perdón. Así de brutal y simple. Los agarraron con los pantalones abajo y no queda mas que «deplorar».

«Ofrecer satisfacciones» es lenguaje del siglo XIX, pero es una frase hermosa si una la mira bien. Lo que quiere decir es; ¿cómo puedo satisfacer tu molestia? ¿Cómo hago para que el daño que te hice quede atrás? ¿Qué tendría que hacer para que te des por satisfecho? Y nada, el Estado peruano sólo quería ese reconocimiento de los hechos y un propósito de enmienda a futuro.

3. ¿Ganadores? Pues el Presidente Humala, por permanecer terco en la convicción de que Chile no podía, por enésima vez, espiar en el Perú sin que pase nada. El Estado Peruano ha aplicado la pena de muerte en el pasado o mandado 30 años a la cárcel a traidores. No es justo que quien propicia estos actos ni siquiera se disculpe. Ganador es también, el Primer Ministro. Desde el principio se alineo con la posición del Presidente (que es la posición natural del sector defensa) para contrarrestar la del Canciller. Esto logró su promoción a Primer Ministro, la salida de Gutiérrez y un gol en el primer día del ejercicio de su cargo premunido de la investidura.

4. ¿Y el futuro? Nada garantiza que los Estados no se espíen. Lo hacen aún siendo aliados. Pero lo harán con mas cautela, inteligencia y respeto a ciertas normas mínimas de convivencia. Sobre ellas puede construirse una relación honesta. El Perú tenía que defenderse con firmeza para crear un precedente que no existía de Chile hacia el Estado Peruano.

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