Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

28 abril, 2015

La Grandisima Concha de la Sunat Parte 2

Cuando el viernes pasado compartí con ustedes una experiencia personal con la Sunat, que recogía otras cercanas, no imagine la reacción masiva que generaría. Sólo entre el viernes el y sábado unas 150,000 personas han entrado a la página y 450 se han animado a compartir sus propias experiencias.

Si la Sunat fuera una empresa privada escucharía las quejas legítimas de sus clientes para poder mejorar su servicio. Estos comentarios son valiosísimos, porque, sin gastar un sol en una costosa consultoría, pueden tener un mosaico de la realidad del pequeño contribuyente. Lamentablemente, ni el Ministro de Economía, ni la Jefa de la Sunat nos tratan como clientes, ni siquiera como contribuyentes. Como escribió uno de ustedes, nos tratan como deudores. Y morosos, cuando no lo somos.

Las conclusiones que pueden sacar de la lectura son las siguientes (así no tienen que leer los 450 comentarios):

1. Existe un profesional liberal, un micro y pequeño empresario que podría, con astucia, moverse en la informalidad. Pero no lo hace. Quiere cumplir con sus obligaciones para crecer, cumplir con sus clientes o porque simplemente es una persona de bien, honorable y responsable por su país. Esa persona natural o jurídica es la peor tratada por la Sunat. Trabaja 4 meses al año para el Estado (algunos dicen que mas), esta ahogada en deudas y la administración tributaria se convierte en una suerte de Mercader de Venecia y quiere su libra de carne.

Las atrocidades son de diferente orden, pero podemos señalar algunas:

a) Ordenes de cobranza coativa sin dar la oportunidad a personas y negocios que están pasando por un mal momento para pedir un fraccionamiento. Quieren pagar y van a hacerlo con intereses. El Estado no pierde nada. Pero igual les embargan las cuentas. Leí el caso de una persona que no podía trabajar para pagar las deudas porque necesitaba operarse. La Sunat le embargó el dinero de la operación. Ahora no puede trabajar, ni pagar.  Nadie esta libre de perder el trabajo, enfermarse o tener un familiar enfermo, o que un cliente no pague su deuda. Lo único que se pide es un plazo. Fraccionamiento que esta en la ley y y no es invento nuestro. Pero todo esta diseñado para que no lo puedas pedir.

b) El famoso criterio de lo devengado. Si tu giras una factura y el cliente no la paga en fecha, a la Sunat le importa un pepino. Viene igual por su IGV. Y te puede quebrar. Nunca recibiste ningún pago, pero no importa. El IGV se liquida mes a mes y la Sunat te embarga con ordenes coactivas al mes siguiente sobre un cliente que nunca te pago. Un pequeño negocio no sobrevive así.

c) Hay muchas quejas sobre notificaciones nunca recibidas que transforman deudas pequeñas en montos gigantes por multas y moras que, para un pequeño negocio, podría ser la ganancia de un año. La mayoría de estas personas cierran el negocio y se van a la informalidad.

d) Absoluta falta de información por escrito. Todo es verbal. Cuando no se ha estudiado contabilidad o derecho tributario o se no mantienen al día los detalles de las normas que cambian cada año, el contribuyente esta perdido y aterrado. No todos pueden pagar abogados y contadores.

e) Los bancos cobran 200 soles por levantar un embargo en cada cuenta. Aunque sea error de la Sunat. Además de estos costos, esta el daño moral. La Sunat reporta a Infocorp y llama a los clientes del contribuyente para ver de donde puede sacarle la plata. Todo esto antes de aprobar un fraccionamiento que si se puede y se quiere pagar.

f) Las grandes empresas, pese a lo que creen mis comentaristas, si son fiscalizadas. Equipos enteros de Sunat se mudan de 6 meses a 1 año a vivir dentro de ellas buscando reparar todo gasto para que no pase. Un comentarista conto como la Sunat decidió que no podían pasar como gasto las parihuelas en las que almacenaban sus productos. Esto encareció absurdamente su utilidad, sobre un bien que era gasto. Pero la discrecionalidad es absoluta. Algunos, los mas grandes, son los que pelean hasta el Tribunal Fiscal y luego pasan al Poder Judicial a procesos contencioso administrativos, que probablemente pierdan. ¿Por qué? porque los jueces son capacitados por la Sunat. Por eso, en el caso de  grandes empresas no es que sean deudoras, es que la están peleando, litigando contra el Estado.

e) La informalidad laboral alcanza el 80% del país. Pero el primer infractor es la Sunat, que contrata por CAS a personal que debería tener en planilla. Y encima va a botar, sin ningún beneficio, a todos los mayores de 35 o 37 años, según los diferentes testimonios. ¿Qué rico no? Ya quisiera una empresa formal vivir así.

¿Que hacer?

En 1991 la presión tributaria, herencia de Alan García, era 4% del PBI. Un desastre. Es imposible gobernar un país, redistribuir riqueza y dar servicios donde el Estado tiene el monopolio de la fuerza (seguridad, defensa, justicia) sin recursos. Todos de acuerdo. Para lograr recaudar más se llevó a cabo una reforma integral de tributos que los redujo a 4 (Renta, IGV, Impuesto Selectivo al Consumo, Aranceles de Aduana) y que simplificó todas las normas de recaudación. Pero 25 años después, el espíritu se ha ido perdiendo.

Desde el gobierno de Toledo, con las «percepciones y detracciones», buena parte del trabajo administrativo de la Sunat se trasladó al propio contribuyente. Pero eso no es lo peor. Es la nula o escasa predisposición para atraer nuevos contribuyentes utilizando prácticas que el Indecopi no le permitiría jamás a unas empresa privada. Es la falta de consideración al record del contribuyente, a sus años de buen pagador, a sus derechos mínimos y elementales lo que indigna. Y encima ver que al lado, al informal no le pasa nada.

De esto, hay millones hartos en el Perú. Y pueden ser una fuerza electoral sin precedentes.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *