Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

22 abril, 2015

Se pasaron de conchudos pero es ya costumbre.

En el año 2007, cuando dirigía y conducía Prensa Libre,  nos unimos a la exitosa campaña «adopta un Congresista». ¿El problema? Los congresistas recibían casi 30,000 soles pero partidos en partes suficientes como para que la mayoría de lo recibido no estuviera afecto al Impuesto a la Renta de quinta categoría.

Así, por «gastos operativos» y contra un porcentaje con rendición de cuentas, se llevaban casi la mitad de los 15 sueldos que recibían al año. La cosa era presentar facturas, boletas, recibos, en fin, todo lo que encontrarás para justificar el gasto. La práctica era, por supuesto,  perversa. No había tales «gastos operativos».

En esa investigación cayó el Congresista Anaya, que se hizo popular por presentar recibos por 400 medios pollos. La chapa de come pollo no se la quito nadie. Pero al final, el pobre Anaya fue el único en pagar pato. Lo desaforaron, lo procesaron y lo sentenciaron a 5 años de cárcel.

El Congreso me odio. Hubo entrevistas que es mejor olvidar por la salud de la democracia. Pero habíamos tocado la fibra mas sensible del Congresista Peruano: su bolsillo. Una alta autoridad aprista, cuyo nombre me reservó, me contó muchos años después, que si yo seguía exigiendo las cuentas de todos los congresistas a la Contraloría, se tenía que cerrar el Congreso o llamar a todos los accesitarios. Pero salieron los petroaudios, la atención se desvió y pocos meses después la que sufría los ataques del Congreso era yo.

He recordado esta historia para entender la lógica de los congresistas fujimoristas que usan dinero del Estado para irse de viaje a hacer proselitismo político. Simplemente no entienden ni lo que han hecho. Y si han recibido protección en la Comisión de Etica es porque, probablemente, se pueda probar que, en muchos otros casos,  el dinero y pasajes recibidos para la «semana de representación» no resultan en mas que una subvención estatal indirecta y prohibida a las actividades partidarias de cada congresista.

Si se revisa, caso por caso, como debió  hacerse el 2007 con los gastos operativos, se encontrará que el peculado de uso es un delito extendido. Por supuesto, nadie lo hará. Podremos señalar una y otra vez la falta, y una y otra vez la cometerán porque esta en el ADN del congresista. Están ahí para que les paguen todo. ¿Y por qué no? Si esta lotería solo suele durar, en la gran mayoría de los casos 5 años. Después, se acaba.

 

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