Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

22 abril, 2015

Cuello blanco

FOTOS EN LA ENTREVISTA A LELIO BALAREZO, PRESIDENTE DE LA CAMARA PERUANA DE LA CONSTRUCCION (CAPECO).
FOTOS EN LA ENTREVISTA A LELIO BALAREZO, PRESIDENTE DE LA CAMARA PERUANA DE LA CONSTRUCCION (CAPECO).

La noticia la puso en primera plana La República y luego, entre los Porsche y los Ferrari se fue perdiendo y difuminando hasta desaparecer del radar.

Leilo Balarezo Young, Segundo Vice Presidente de Confiep, Presidente de la Cámara Peruana de la Construcción y Gerente General de Balarezo Contratistas Generales fue condenado a 5 años de prisión efectiva, mas el pago de la reparación civil correspondiente por el delito de evasión tributaria en la modalidad de adulteración o falsificación de 176 facturas por un total de 5’934,000 soles, que deberá devolver al fisco.

El caso se inicia el 2003 cuando la Sunat detecta la mala práctica. El 2010 Balarezo trata de impedir el avance del proceso con una acción de Habeas Corpus cuestionando la acusación fiscal por falta de motivación. Está  llega al Tribunal Constitucional declarándose improcedente el 2011.

Recién, 12 años después de detectado el delito, la Corte Suprema dicta sentencia definitiva en este caso. Balarezo se encuentra prófugo. ¿Por qué? Difícil saberlo. Nadie ha podido escuchar sus declaraciones o su defensa, si la tiene.  Tal vez este  esperando la prescripción. Tal vez miedo. Pero que la sentencia es irrevocable, lo es. 5 años además, son en realidad muchos menos si hay buena conducta y trabajo o estudio en el penal. Pero claro, nadie quiere ir a la cárcel.

Que empresarios evadan tributos no es noticia. O al menos así lo parece. El viejo truco de inflar gastos con facturas falsas o recibos de servicios no prestados es harto común. Al crecer el gasto, se reduce la utilidad y el Estado se lleva menos al aplicar su 30% de cobro por Impuesto a la Renta. ¿La utilidad verdadera? Sale en negro al bolsillo del empresario. En este caso Balarezo ha sido sentenciado conjuntamente con su contador, Edmundo Acosta Santa Cruz de quien no se tiene noticia en ningún sentido.

Pero, ¿donde esta la pepa de la historia? En Confiep. Es decir, ¿no se le pregunta a sus candidatos a la Junta Directiva que pleitos pendientes tienen con el Estado? ¿Acaso el señor Balarezo no sabía de estos juicios? ¿No podía informar y excusarse de asumir estos cargos? A lo candidatos al Congreso se les exige hoja de vida. A los postulantes a un puesto, lo mismo. Y aquí ¿qué paso?

En la edición de Lambayeque de El Comercio se recogen las declaraciones del Presidente de la Confiep, Martín Pérez, en un evento con la CAF en Chiclayo:

“La imagen en general se ha visto afectada. Estamos muy mortificados pero es importante  decir que uno es el comportamiento de la institución y otro el comportamiento de los individuos”.

¿Era su Vice Presidente y lo único que puede decir es que esta muy mortificado? No hay espíritu de cuerpo, no lo protegen, perfecto. Pero ¿nadie ha podido pedirle cuentas? ¿Ni siquiera por teléfono? Y si la situación del Vice Presidente es insalvable, ¿No hay una explicación al país? ¿Un mínimo manejo de crisis?

¿Cual es la posición de Confiep frente a la evasión tributaria en esta modalidad? Silencio. ¿Qué acciones institucionales desarrollan para impedir estas extendidas prácticas entre sus asociados? Silencio. La tentación, frente a un Estado que se lleva 30% de lo que ganas es enorme. Entonces, ¿no están furiosos aquellos que si cumplen y son absolutamente formales? ¿No es acaso una oportunidad institucional para deslindar entre empresarios y delincuentes? ¿Por que cree Confiep que la marcha de los “pulpines” fue a su puerta? Si sus asociados observaran las mejores prácticas laborales y tributarias mas sentido tendría marchar a la Avenida Gamarra, el emporio textil de la informalidad ¿verdad?.  Pero si los pulpines fueron a su puerta es porque también la empresa formal, o la que dice serlo, tiene problemas graves en dos ámbitos sensibles: laboral y tributario. Seres humanos y Estado.

Crímenes de cuello blanco. Así se le llama porque sus sentenciados usan camisa almidonada y corbata de seda.  Pero frente al Estado, si es que hay ley y justicia, todos somos iguales. Pésima actitud de la Confiep y de los medios temerosos a perder publicidad. No es correcto pasar este grave hecho por agua tibia, coladito y perdido entre narcos y prostitutas.

Foto: Gestión

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