Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

10 abril, 2015

La cuestión con Chile

Hace dos semanas conseguí, en primicia, un intercambio por WhatsApp entre el Jefe de Inteligencia Naval Peruano y su homólogo chileno. El peruano tuvo la habilidad de “jalarle la lengua”  y obtuvo una prueba fehaciente del espionaje chileno en Perú. El texto, avalado por una carta del Ministro Cateriano no pudo ser desmentido por nadie.  Los medios chilenos enmudecieron porque les parecía increíble la falta del Jefe de Inteligencia Naval. Pero todo lo publicado fue corroborado.

A los pocos días Chile mando una tercera respuesta a las notas de protesta de Perú. Los documentos de ida y vuelta son secretos pero se conoce el tenor de los mismos. Al principio Chile no reconocía nada. A la tercera reconoce, como hecho del pasado el espionaje, pero no hay una disculpa contundente ni un propósito de enmienda explícito que es lo que espera el Presidente Humala.

El Perú no ha contestado. Se tomará su tiempo la nueva Canciller que es una diplomática de carrera competente en estas materias. Gutierrez renunció de manera irrevocable al enterarse de que Cateriano sería el Presidente del Consejo de Ministros. El tratamiento del tema con Chile los había distanciado. Gutierrez fue acusado de hacerle “demasiado caso” al ex Canciller García Belaúnde – amigo personal de Alan García – y por tanto tener una posición contemporizadora con los chilenos en esta materia. Cateriano coincidía con el Presidente Humala, militar al fin y al cabo, en una posición más dura. Al final, Cateriano venció y la nueva Canciller tuvo que suspender su propio nombramiento como Embajadora en París emitido el día anterior a su juramentación.

El gobierno ve como una reivindicación impostergable para el Perú un tratamiento respetuoso no solo de Chile sino de todos los países de la región. Hemos crecido formados en una historia del Perú en donde somos dignos, pero los dignos “pavos” del barrio, los “buleados” de la escuela. El Imperio Incaico, el inmenso Virreynato del Perú, los límites que proclamo la República en 1821, al momento de su independencia, todo, todo ese territorio se ha achicado. Cada vez más chico. Recorte tras recorte aún en el siglo XX con Colombia. Solo con Ecuador se logró salvar territorio.

Tenemos pues en nuestro ADN colectivo esa sensación de permanente despojo, de abuso. A veces, ese instinto de sobrevivencia se traslada a otros territorios como el del futbol o a la actual diplomacia. Queremos triunfos, merecemos triunfos y luchamos por ellos. La decisión de La Haya fue un triunfo indiscutible para el Perú y no queremos que se manche con espionajes y otros actos inamistosos. No es mucho lo que pide el Presidente a nombre del Estado Peruano.

Pedir perdón enaltece a la persona, a la empresa, al país que lo ofrece. Lo hace mejor. El Perú necesita ese reconocimiento para dar inicio a una relación fraterna con Chile. Mientras eso no se dé, los embajadores seguirán esperando en sus países su pronto regreso a sus puestos.

 

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