Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

28 Mayo, 2019

¿Puede Vizcarra cerrar el Congreso?

Foto: La República

Un sector mayoritario de la población ésta harta del Congreso y pide su disolución constitucional. Razones no faltan. Pero analicemos que pasaría si tal situación se produjera. Supongamos que el Presidente del Consejo de Ministros plantea una cuestión de confianza ante el Congreso por los 12 proyectos de reforma política. La confianza es rehusada. El Presidente emite un decreto supremo de disolución del Congreso y convoca a elecciones.

¿Qué más dice la Constitución? El Presidente legisla por decretos de urgencia (con rango de ley) dando cuenta a la Comisión Permanente la misma que no se disuelve hasta que no se instale el nuevo congreso elegido. ¿En qué plazo? Las elecciones tienen que realizarse dentro de los 4 meses posteriores a la disolución. El Congreso extraordinariamente elegido completa el periodo constitucional del Congreso disuelto.

Ahora llevemos las reglas a la realidad. Supongamos que el Presidente logra que la confianza sea rechazada en junio. Para octubre, como máximo, tienen que haber elecciones. Digamos que para noviembre hay resultados oficiales y en diciembre de instala el nuevo Congreso. ¿Por cuánto tiempo? Todo el 2020 y hasta julio del 2021. Un plazo corto, que va acompañado de una campaña electoral nacional.

¿Quiénes podrían presentarse en octubre de este año? Ninguno de los actuales congresistas, pero si sus partidos porque todos mantienen su inscripción. Habría solo que añadir a los que alcanzaron inscripción. No son muchos. ¿Con que reglas? Con las mismas con las que los elegimos en el año 2016. Si son los mismos partidos, con las mismas reglas ¿cambiará el perfil de los elegidos? Puede cambiar el peso de cada agrupación, pero hay un dato muy relevante a considerar. El Presidente Vizcarra no tiene partido. No hay ninguna inscripción que lo represente. ¿Cómo va a formar una bancada mayoritaria? PPK es una franquicia cuya propiedad reclaman Salvador Heresi y Gilbert Violeta. Vizcarra puede tener los votos, pero no tiene los medios, salvo que pacte con algún partido. ¿Con un proceso nacional el 2021? Imposible.

¿Pueden postular los actuales congresistas el 2021 si es que se disuelve este Congreso? Una lectura literal de la reforma que votamos en el referéndum nos dice que no. “Los parlamentarios no pueden ser reelegidos para un nuevo periodo de manera inmediata en el mismo cargo”. Noten que dice “nuevo periodo”. La Constitución dice que el Congreso elegido luego de la disolución “completa el periodo”. Es decir, se trata del mismo periodo, no de uno nuevo. Por tanto, tampoco pueden postular el 2021. Pero créanme que si eso sucede la batalla legal será dura.

¿Puede el nuevo Congreso hacer en un año y medio una gran reforma política? Puede. Pero sólo con una salida como la del año 2001, donde se consideren dos legislaturas ordinarias en los meses de verano del año 2020. Si no, el tiempo no da para que las reformas constitucionales estén listas para abril, un año antes de las elecciones 2021. Pero lo más importante, ¿qué nos garantiza que los elegidos que provienen de los mismos partidos del Congreso disuelto tengan vocación reformadora? Nada.

En resumen, Vizcarra tendría que tener una gran audacia para lanzarse a convocar a elecciones sin partido, sin apoyo de otros y sin garantía de reforma. Y tan audaz no se le ve, ¿verdad?

Columna publicada el domingo 16 de mayo del 2019 en el diario La República

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