Rosa María Palacios

Un blog de política independiente

19 Noviembre, 2015

¿Quién es Cesar Acuña?

Alianza para el Progreso, es un nombre hermoso pero poco original. Corresponde a un programa lanzado por el Presidente Kennedy para garantizar lealtades en América Latina en tiempos de revoluciones.  En esa misma época llegaron al Perú integrantes de los “cuerpos de paz”. Curiosa elección de nombre para el partido de César Acuña. Dos jóvenes universitarios de éste programa llegaron a Chimbote, a vivir entre los pobres y se alojaron en la casa de un muchachito llamado Alejandro Toledo. Ellos le enseñaron a hablar inglés, como más de 40 años después me lo contarían en una entrevista cuando su inesperado pupilo juramentó como Presidente.

Pobreza y educación. Dos componentes de la biografía de Acuña que comparte con Toledo y que ambos han exaltado en su discurso fundacional, el digamos “mítico” y al cual se pueden relacionar millones de peruanos, que lograron lo mismo, lo están logrando o tienen la esperanza de lograrlo.

Pero Acuña, a diferencia de Toledo, es un hombre de negocios. Dotado de un olfato innegable para conocer las necesidades públicas y satisfacerlas, ha creado un imperio universitario que se expande en iniciativas diversas por todo el Perú. ¿Cuál fue la clave? Primero, la academia pre universitaria que le permitió, hace 35 años, copiar un  modelo que ya era exitoso en Lima pero que entraba a su fase de decadencia al crear las Universidades sus propios centros de preparación y quitarle el negocio a particulares.

¿Qué hizo Acuña? Aprovechando todas las ventanas de oportunidad que la ley le daba creo sus propias universidades. Con una combinación de pensiones bajas y harto becado expandió el nombre de la universidad entre padres – con secundaria a las justas y con suerte-  que lo único que ansiaban, cuyo sueño de  vida, era (y es) que sus hijos sean profesionales, que les vaya bien, que se independicen. Acuña le ha dado, a través de su negocio, exactamente eso a miles de familias.

¿Es el origen de su inversión en educación ilícito? Los rumores han corrido duro pero hay un argumento que lo ayuda. Visto lo que Alan García es capaz de hacer con sus contrincantes, ¿lo hubiera dejado ganar la Alcaldía de Trujillo si tenía una acusación o al menos una sospecha por narcotráfico? Deben haber buscado hasta debajo de las piedras. Nada le encontraron. Ni una agenda.

Acuña tiene un video en el que habla de “plata como cancha” para sus candidatos distritales y provinciales. Pero salió airoso diciendo que era su plata, lo cual,  en muchos casos, es cierto. La plata de la campaña 2011 (Natale Amprimo como candidato ¿recuerdan?) sale de su Universidad, lo cual esta prohibido pero no es delito. Ha sido multado, pero no ha pagado las multas. En eso, no es de una raza distinta.

Usa los mensajes universitarios (desde el examen de ingreso hasta el aniversario de lo que fuera) para promover su imagen. Es trampa, pero no le ha ido mal. 10% de intención de voto no sólo es bueno. Lo que es extraordinario es el salto en cada medición. De 2 a 4, de 4 a 6, de 6 a 10 puntos porcentuales. Y estamos en noviembre. Dice Juan Carlos Tafur que va muy rápido. Que un fenómeno así, aluvional, empieza en febrero. Tal vez tenga razón, pero desplazar a Alan García al cuarto lugar no es moco de pavo. Falta ver la ofensiva aprista.

Acuña tiene dos fortalezas. La primera, recursos propios casi ilimitados. No tiene que pasarle el sombrero a nadie, emulando a Donald Trump. La segunda, bases activas compuestas por varios estamentos: empleados pagados por la Universidad Cesar Vallejo (mas disciplinados y profesionales que un militante), universitarios becados o que fueron becados, además de sus familias eternamente agradecidas y, universitarios en las filiales por todo el país. No en vano, con este despliegue arrasó en las elecciones regionales y locales del 2014.

Un amigo me contó una anécdota. Acuña despachaba como Alcalde de Trujillo y tenía días para atender a los que querían becas. Los hacía pasar a un gran salón de actos y les preguntaba: “¿Quienes son hijos de maestros o policías?” La mitad levantaba la mano. A todos les ordenaba salir del salón porque estaban automáticamente becados. ¿Alguien en el Estado hizo algo tan valioso por estas familias con su propio dinero? ¿Y no le van a estar agradecidos?

¿Populismo? Lo es. Pero con plata propia. Se parece mas a la filantropía. Pero en la política nada es accidente. Si se da, es para recibir.

¿Qué debilidades tiene Acuña? La fama de no haber leído nunca un libro en su vida. Es decir, lucrar de lo académico, sin ser un académico. Ser pues, una farsa. Hacerse pasar por lo que no es contratando gente valiosa para obtener prestigio para sus proyectos y así tapar su fallas en el lenguaje y la escritura. El sostiene que es falso, pero muchos ataques pueden venir por ahí en la campaña. Debe cuidarse de que lo dejen en ridículo con preguntas académicas porque por ahí vendrán los dardos mas venenosos.

La segunda debilidad es que la Universidad Cesar Vallejo carece de prestigio y que sus títulos no garantizan empleabilidad. El sostiene lo contrario y haría bien en demostrarlo antes de que lo acusen de jugar con los sueños de jóvenes y padres. Prudentemente – al menos en público – ha acatado la nueva Ley Universitaria para que no se diga que no esta a favor de la calidad educativa.

Finalmente, su tercera debilidad es su ex esposa y congresista, Rosa Nuñez, de la cual se divorció hace diez años pero que, de cuando en cuando, aparece con reclamos por más dinero e historias de golpes y maltratos. Eso le hará mucho daño con el voto femenino.

Espero poder entrevistarlo pronto para este blog, mientras tanto la lectura recomendada es “Becas, bases y votos# de Rodrigo Barrenechea, editado por IEP. Ayuda a comprender la novedad del fenómeno de la Universidad propia como plataforma electoral.

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